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Gloria Serra, presentadora del programa ‘Equipo de investigación’ de La Sexta: “Si esta historia no hubiera sucedido en Teruel quizá no habría acabado en tragedia” Gloria Serra, presentadora del programa ‘Equipo de investigación’ de La Sexta: “Si esta historia no hubiera sucedido en Teruel quizá no habría acabado en tragedia”
Gloria Serra, el lunes por la mañana a las puertas de los Juzgados de Teruel. Bykofoto /?A.G.

Gloria Serra, presentadora del programa ‘Equipo de investigación’ de La Sexta: “Si esta historia no hubiera sucedido en Teruel quizá no habría acabado en tragedia”

El espacio dedicará su programa de este viernes al caso de Igor el Ruso

Entre los muchos medios de comunicación que el lunes siguieron el inicio del juicio a Norbert Feher en Teruel se encontraba un equipo de Equipo de investigación, de La Sexta, que este viernes (22.30 horas) dedicará su espacio a Igor el Ruso. Gloria Serra es su presentadora.

-¿En qué aspectos fundamentales se centrará ‘Equipo de investigación’ este viernes?

-El primer reportaje será una reconstrucción vital y criminal lo más minuciosa posible de Feher, desde su Serbia natal, haciendo hincapié en una de las grandes incógnitas; cómo un personaje con una trayectoria criminal en Italia como la que tenia pudo acabar en Teruel sin que nadie supiera interpretar las alarmas. En segundo lugar reconstruiremos los crímenes que llevó a cabo en Teruel, mencionando también el juicio anterior, y la tercera pata del programa serán todas las incógnitas que quizá no lleguemos a conocer; si realmente actuaba solo, si realmente no se pudo impedir la tragedia o que falló para que no se detectaran las alarmas previas a lo que ocurrió.

-Casi nada... ¿qué opina? ¿Pudo haberse evitado la muerte de tres personas en Teruel?

-Desde luego es difícil afirmarlo con precisión, pero es verdad que hay demasiadas dudas. Si en lugar de haber sucedido todo en una zona rural, una provincia como Teruel que por desgracia es una de las más despobladas, quizá esta historia no hubiera terminado en tragedia.

-La asociación Amigos de Iranzo afirma que el operativo fue una chapuza y considera escandaloso que nadie asuma responsabilidades...

-Aquí se mezclan varias cosas. Posiblemente hubo descoordinación, algo de lo que suelen adolecer las fuerzas de seguridad del Estado. La Policía Nacional estaba en contacto con los Carabinieri italianos y buscaban a Feher en la Costa del Sol. Esa información llegó a la Guardia Civil, pero los efectivos en Teruel no estaban alerta cuando saltaron las primeras alarmas, esa primera oleada de robos tan continuados y atípicos, por su forma, en esta provincia. Quedan muchas preguntas por responder, y una de ellas tiene que ver con que se presente a este tipo como un verso suelto, que vive en una economía de subsistencia y sin embargo se pueda permitir uno de los mejores penalistas de Zaragoza. Cuando vemos ceniza y leña quemada los periodistas solemos pensar que ha habido una hoguera... ¿quién paga esa defensa? ¿Cómo llegó Igor el Ruso a España? Es muy arriesgado afirmar que hubo una mala instrucción o una mala investigación en el caso, pero es evidente que quedan preguntas sin responder.

-¿Qué es lo que más le ha impresionado del caso Feher?

-El encarnizamiento con sus víctimas. Yo puedo llegar a entender las trayectorias oscuras, el delincuente de poca monta que va escalando, pero se me escapa el encarnizamiento, la cantidad de disparos que descargó contra sus víctimas, el desprecio por la vida que demostró en Italia... No es una actitud de salvarse sino que su violencia es encarnizada, y la crueldad humana me supera.

-En ese sentido, ¿cree que es un perfil criminal relativamente habitual, o atípico?

-Creo que es muy insólito, afortunadamente. Siempre digo que vivimos en un país muy seguro, donde el criminal clásico es el estafador, el ladrón o el narco. Este personaje se sale de la norma por el tipo de violencia que desata, que recuerda a ajustes de cuentas. En mi opinión no es un loco, pero sí una personalidad criminal fuera de norma. 

-¿Por qué cree que atacó el domingo a los funcionarios de prisiones que le iban a trasladar a Teruel?

-Es difícil hacer hipótesis fundadas sobre eso, pero él ya ha pasado por la cárcel, no le gusta en absoluto y sabe que es muy posible que no vuelva a salir de ella. Personalmente creo que buscaba la muerte. 

-¿Qué líneas hay que respetar para hacer un programa como ‘Equipo de investigación’ sobre Igor el Ruso sin caer en el sensacionalismo o el amarillismo?

-Un respeto absoluto hacia las víctimas, evitando detalles especialmente truculentos aunque los conozcamos, y el decoro que como seres humanos le debemos a un criminal, a quien no debemos convertir en una bestia inhumana, porque en ese caso seguramente nos estaríamos equiparando a él. Y también un gran respecto al espectador, que es inteligente para sacar sus conclusiones. Nosotros no le decimos que el criminal es un tipo despiadado y sin alma, o que la investigación fue buena o mala; nosotros contamos las cosas como han sido, y cada uno deducirá quién es realmente Feher y qué fue lo que pasó. 

-’Equipo de investigación’ cumplió diez años en enero... ¿Consigue mantener la distancia periodística y no implicarse personalmente en los asuntos más luctuosos que trata?

-Mi primer ejercicio de distanciamiento periodístico fue en 1987, cuando empecé en SER Barcelona. ETA puso la bomba en Hipercor, muy cerca de donde yo vivía, y de hecho tardé mucho en encontrar a mi madre. Fue duro, muy duro, y aprendí que un periodista debe aprender a distanciarse de las cosas que cuenta, pero que si un día pierdes la humanidad y te da igual hablar de carne de vacuno que de Feher, tienes que dejar la profesión. Recuerdo el caso de Cabeza de Cerdo, el traficante de mujeres. Ese programa me hizo daño y me dolió en el alma por pura empatía con las mujeres a las que este hombre llevó al infierno. Y el caso de Norbert Feher también es duro porque es imposible no pensar en las familias que ha dejado destrozadas. Pero eso me espolea a hacer un reportaje de diez, por la memoria de las víctimas, por el miedo que pasó toda la comarca, por los heridos que salvaron la vida a duras penas... Este tipo de historias me sigue afectando, es inevitable. Pero es que tiene que ser así.