

Gregorio Moya, Lámpara Minera 2025: “El cante por mineras hay que defenderlo y darle su sitio, y más donde hay ganas de escuchar”
El cantaor de Ciudad Real llega dispuesto a meterse al público de Andorra en el bolsillo tras triunfar en La UniónGregorio Moya, Lámpara Minera 2025, actuará en el Museo Minero de Andorra
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El cantaor Gregorio Moya (1984, Argamasilla de Alba, Ciudad Real), ganador de la Lámpara Minera 2025 del LXIV Festival del Cante de las Minas de la Unión (Murcia), actuará el sábado 30 de agosto en el Museo Minero de Andorra (20:00 horas) dentro del programa La mina en solfa que llega a su decimoctava edición. En tierras levantinas se alzó este agosto no solo con el galardón mayor, sino que también se impuso por mariana, malagueña, cartagenera y minera. Tras batir récords, ahora quiere defender el cante que sale de las entrañas en la gira que inicia por toda España, con parada en la provincia y discos en proyecto.
-¿Qué supone para un cantaor ganar la Lámpara Minera?
-Es una satisfacción muy grande y cumplir un sueño que todos los flamencos tienen alguna vez de poder tener en sus vitrinas este premio, el más importante en el mundo del flamenco. El año pasado ya fui finalista y también me presenté hace muchos años. No soy muy de concursos pero, sin duda, con este merecía la pena insistir.
-Además, arrasó en varios palos, igualado el récord histórico de Ricardo Fernández del Moral (2012), consolidándose como una de las figuras más brillantes hoy en el flamenco.
-Optaba a cinco premios, incluyendo la Lámpara Minera y cuatro cantes sueltos, y los gané todos, así que más contento no puedo estar. Se dan muchos factores para ello. Uno se prepara, pero también influye que los nervios no te la jueguen y que al jurado les guste. Esta vez todo estuvo de mi parte.
-¿Cómo se prepara uno para un certamen de este tipo?
-Estudiando, escuchando mucho los cantes que vas a hacer y memorizando lo mejor posible.
-¿Qué tiene el cante minero que no tengan otros palos?
-El cante minero suele ser trágico, muy jondo. Relata las penurias de las vivencias en los pozos mineros. Siempre son cantes trágicos de cómo dejaban a la familia para ir a la mina, trabajando en unas condiciones bastante malas y con malos salarios. No es un cante alegre. Yo lo tenía en la cabeza de hace años, aunque no es un cante que utilice mucho cuando doy un recital o participo en un festival. Hay que escuchar mucho a Encarnación Fernández y Pencho Cross para esto.
-El sábado actuará en un museo minero. ¿Ya tiene pensado el repertorio que ofrecerá?
-Una buena base serán las mineras, por supuesto. Hay que hacerlas porque para eso nos han dado el premio. Hay que defenderlo. A este estilo hay que darle su sitio, y más en un lugar donde hubo minería, hay tanta afición y gente con ganas de escuchar.
-¿Quién le acompañará a la guitarra?
-Paco Cortés, el mismo guitarrista que estuvo conmigo en La Unión. Tiene una trayectoria grandísima en el flamenco, ha acompañado a todos los grandes, particularmente a Carmen Linares y Enrique Morente, que son referentes míos de siempre. La base de una buena actuación es llevar a un buen guitarrista, y actualmente con Paco vamos al 90% de los eventos.
-¿De qué fuentes bebe?
-Del cante bueno en general. Yo soy muy de la época anterior a la que estamos, de Fosforito, José Menese, el Lebrijano, Pepe Marchena o Enrique Morente. Todos ellos fueron unos grandes maestros para mí.
-¿Desde cuándo lleva en los escenarios?
-Llevo un buen puñado de años, desde que tenía 17, y de más pequeño ya cantaba en la peña Fosforito en Argamasilla, y Los de Montoya y Chacón de Tomelloso (Ciudad Real). En mi zona no te encuentras las peñas nada más salir de la puerta de tu casa. En reuniones de amigos siempre canturreé.
-¿Qué conciertos tiene en mente? ¿Se ha catapultado su carrera gracias a este premio?
-Esto está muy reciente, menos de un mes, pero sí es verdad que han salido algunas cosas. Todo apunta que vamos a estar en grandes festivales y en la mayoría de peñas. Se nos han abierto puertas como la Bienal de Flamenco de Sevilla, o el Flamenco On Fire de Pamplona. Esperemos que el trabajo se consolide y que crezca más si cabe. Ya venía siendo bastante bueno, pero la idea es llegar donde hasta ahora era más difícil acceder.
-¿Tiene pensado grabar algún disco?
-Tenía ya un disco, que salió en 2022 como tributo a Enrique Morente, y mi pensamiento a primeros de 2026 es empezar a grabar otro e intentar que esté a punto para el próximo Festival de las Minas para hacer una presentación. Se trata de recoger los frutos, pero no solo aprovecharme sino invertir en el flamenco, en mi carrera y en el público. No solo hay que buscar el dinero, sino que hay que seguir sembrando.
-¿Cómo ve el futuro del flamenco? ¿Hay cuerda para rato?
-Lo tiene, aunque siempre está como los trapecistas del circo. Pero siempre se mantiene, va pasando de generación en generación y siempre engancha a la gente. Otros tipos de música abarrotan, pero no se trata de eso sino de ofrecer un arte, como la pintura. El flamenco es para un público determinado que esté abierto a escuchar cante jondo. Es mucho más satisfactorio que la música que está de moda, el reguetón y todas esas cosas, un canturreo con letras malísimas que enganchan a la gente porque están por todas partes, pero que no dejan huella ni sensibilidad.