Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

179_2030-1200-x-150-px.png banner click 179 banner 179

192_banner-ddt-premioscca-1200x150px.gif banner click 192 banner 192

Harsa (Arantxa Recio), artista gráfica y muralista: “Vivimos en la inmediatez y se nos olvida que el arte y la vida son procesos lentos” Harsa (Arantxa Recio), artista gráfica y muralista: “Vivimos en la inmediatez y se nos olvida que el arte y la vida son procesos lentos”
Imagen de la artista zaragozana Harsa (Arantxa Recio). Marcos Cebrián

Harsa (Arantxa Recio), artista gráfica y muralista: “Vivimos en la inmediatez y se nos olvida que el arte y la vida son procesos lentos”

Harsa, una de las grandes artistas gráficas de Aragón, intervino el vestíbulo de la Escuela de Arte de Teruel

La artista zaragozana Harsa (Arantxa Recio) visitó a finales de la pasada semana la Escuela de Arte de Teruel, donde ofreció una charla a los alumnos de Ilustración y pintó tres murales que ahora decoran el vestíbulo del centro. 

-¿En qué está inspirado el mural que ha realizado para la Escuela de Arte de Teruel?

-Es una reinterpretación de una canción de Camarón, Nana del caballo grande. Sencillamente escuché el tema y me surgieron ideas, porque la música me inspira mucho cuando trabajo. Como además Luis Lores me había dado carta blanca para pintar, decidí aprovechar esa libertad. Cuando tengo que atenerme a un tema lo hago, pero no me gusta esa moda de que todo tenga que ser temático y representativo. 

-¿Pero qué elementos toma de ese tema para llevarlos a la pared pintada?

-Nunca se sabe por dónde te está aportando la inspiración. De entrada me pareció un tema precioso para plasmar, y los elementos te los va sugiriendo la canción, su propio universo. Es una canción muy envolvente, lo mismo que el espacio de la Escuela de Arte, y yo tengo una iconografía recurrente y característica que adapto a cada mural que pinto, lo mismo que el color, que es una de mis herramientas principales para transmitir emociones y conectar con la gente, a través de las gamas cromáticas vivas y potentes. 

-Como usted dice su estética es muy reconocible, pero ¿cómo lo definiría? ¿En qué ‘ismo’ se sitúa más cómodamente?

-No estoy segura de que tenga un nombre en concreto... en realidad es ilustración contemporánea, sin más. Efectivamente me inspira la ilustración contemporánea pero bebo de muchas fuentes, de la ilustración clásica de los años 40, 50 y 60; de la cultura urbana, sobre todo en mis comienzos... Creo que mi estilo es el resultado de los lugares de donde vengo, que son bastantes y bastante variados. Pero es una cosa poco meditada que surge sin querer...  Una tiene unos gustos personales y unos referentes, eso se pone en un colador y con el tiempo se va destilando, se va depurando y surge tu esencia. 

-¿Hacen mal los estudiantes jóvenes de arte en apresurarse en buscar un estilo propio y original que los diferencie del resto?

-Sí. Si buscas a propósito un estilo te estarás limitando gravemente. Es un error porque te quita libertad y te impide dar lo mejor de ti. El estilo de uno no se define decidiendo que este o este otros va a ser tu estilo, sino trabajando mucho y no dejando de hacer cosas. El problema es que tenemos mucha prisa por hacer cosas, por mostrar mucho, por obtener resultados inmediatos. Vivimos en la cultura de la inmediatez y se nos olvida que el arte, lo mismo que la vida, es un proceso lento.  Dejemos que todo fluya y no estemos tan preocupados en gustar a los demás o en que se nos reconozca, porque entonces igual no encontramos nuestro camino. 

-La semana pasada tuvo un encuentro con los alumnos de ilustración de la Escuela de Arte... ¿Qué les contó? ¿Por dónde van sus inquietudes?

-Los estudiantes suelen estar perdidos en el tema de cómo convertir esto en una profesión, cómo cobrar, cuáles son los honorarios de un artista... es algo que no suele trabajarse en la escuela y es vital, porque a fin de cuentas el artista tiene que vivir de eso. La actividad artística es muy bonita pero hay que conocer bien los derechos que tenemos, y cuánto podemos exigir por un trabajo. Estas cosas sin embargo se les hacen raras a los estudiantes, pero no tiene que estar mal visto hablar de dinero en el ámbito del arte. Hay que acabar con esa idea romántica que tenemos, porque no dejamos de ser unos currantes. Yo soy freelance pero tengo un horario de oficina y facturo como todo el mundo. Hay una parte de burocracia y de asesoría que igual no es tan bohemia como pintar, pero supone el 50% de la actividad. El arte es capaz de darte mucho placer y teletransportarte a otros mundos, pero para visitarlos tienes que conocer tus derechos. 

-¿Ha sido muy complejo para usted poder dedicarse por completo al arte?

-Soy consciente de que lo es, aunque para mí no lo ha sido, porque dedicarme a esto no entraba en mis planes. Yo vengo del mundo de la publicidad. Tras estudiar Ilustración en la Escuela de Arte no me veía trabajando en esto, porque el sector estaba muy mal, mucho peor que ahora. Así que hice Diseño para trabajar en publicidad, y por alguna razón siempre me pedían que dibujara, así que mi trabajo me permitió desarrollar mi faceta de ilustradora. Entonces llegó el auge de las redes sociales y empezamos a descubrir la repercusión que tus dibujos podían alcanzar gracias a ellas. Me permitieron desligarme de la publicidad y que la gente viera mi trabajo y empezara a hacerme encargos. Y me encontré dedicándome a esto, pero sin haberlo previsto antes. 

-¿Hoy en día es más fácil encontrar trabajo como ilustrador que hace 20 años?

-Hay un gran boom. En los 80 ya despuntaban artistas como Ouka Lele, Alberto García-Alix, Hortelano, toda esta gente... Se empezó a allanar el terreno y ahora las redes sociales es una gran oportunidad para coger referentes y para mostrar tu trabajo. Y además hay un boom del muralismo, incluso en pueblos pequeños, que están haciendo iniciativas muy importantes. 

-Ya había colaborado antes con la Escuela de Arte de Teruel, ¿verdad?...

-Sí, de hecho el profesor Luis Loras y yo éramos supercolegas de pequeños. Nuestros padres eran amigos y siempre que nos juntábamos nos poníamos a pintar. Es muy curioso que hayamos acabado en este mundo y que sigamos dibujando cuando nos juntamos.