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Herminio Lafoz, el pasado miércoles en Cantavieja. Cristina Mallén

Herminio Lafoz Rabaza, autor del libro ‘Nunca fue fácil vivir aquí. Cantavieja en la historia’: “Vivir en Cantavieja nunca fue fácil, los que se han quedado son los resistentes”

“Por pequeño que sea un lugar lo que pasa ahí es la historia universal porque en ese sitio ocurre todo”
Cruz Aguilar

Herminio Lafoz Rabaza nació en Teruel, pero su madre es de Cantavieja y, aunque su vinculación directa desaparece tras la muerte de su abuelo, cuando él era muy pequeño, el vínculo emocional ha perdurado durante toda la vida y ahora acaba de publicar un libro con la historia de la localidad pensado para los jóvenes, ya que él es profesor de Historia de instituto, aunque ya está jubilado. La publicación, que se presentó el miércoles en Cantavieja, lleva por título Nunca fue fácil vivir aquí. Cantavieja en la historia.

-¿Cómo surge el libro?

-Cuando era estudiante de la facultad en Zaragoza siempre pensé que había que hacer un libro sobre Cantavieja, con toda la historia, desde los Templarios a la época actual y cuando murió mi madre, hace cuatro años, decidí que era el momento de hacerle un homenaje escribiendo este libro.

-¿Qué podemos encontrar en él?

-No es un libro de investigación sino de profesor de Secundaria, mi empeño es que los chavales de este instituto y de otros conozcan la historia de este pueblo. Lo que he hecho es recopilar las investigaciones de otras personas, con algunas aportaciones que he hecho yo, es la historia de la gente del pueblo, no quería una historia del pueblo, de ahí el título, porque vivir en esa peña, allá arriba, siempre ha sido complicado, incluso ahora no deja de ser la España olvidada, porque lo de vaciada no me gusta.

-¿Cómo se articula?

-Siguiendo el relato histórico, empieza con la Edad Media y avanza hasta llegar a nuestros días. No es una investigación, he cogido todo lo que se ha publicado de Cantavieja y bajo mi propio criterio he ido exponiéndolo en capítulos y actualizando lo que consideraba que había que actualizar.

-¿Hay alguna aportación nueva?

-Sí, hay algunos complementos a cosas que ya sabíamos sobre la historia de Cantavieja, pero no es una investigación, no he acudido a los archivos, no tenía tiempo para hacerlo y lo que quería era cerrar mi visión, no soy académico, soy profesor de instituto y lo que buscaba era divulgar lo que ya se sabe para que todo el mundo tenga acceso.

-¿Este libro resulta ameno?

-Creo que sí, pero vamos a ser realistas, con lo poco que lee la gente cualquier cosa le resulta complicada, pero yo he tratado de ser muy sencillo y claro. De hecho hace unos tres años estuve contándoles alguna cosa a los chicos en Cantavieja y vi que podía funcionar el libro.

-¿Ha tenido apoyo en la edición del libro?

-He tenido mucho apoyo de la gente de Cantavieja, sobre todo me han dado ánimos continuamente desde el Centro de Estudios del Maestrazgo. Se ha editado en una pequeña editorial de Zaragoza, en Comuniter, que ha editado varias cosas de Teruel y del Bajo Aragón.

-La foto de la portada es muy curiosa. ¿Por qué la ha elegido?

-Mi prima tiene una colección de fotos muy interesantes y esto es una postal de principios del siglo pasado, queríamos poner una foto que no fuera un monumento porque buscaba que saliese gente, en esta se muestra un bautizo en el Loreto, que es un barrio que hoy está integrado en el pueblo pero históricamente fue de artesanos y campesinos.

-¿Qué peso tiene el siglo XX en el libro?

-Es la tercera parte del libro y es la época más difícil y apasionante. Es la parte que menos aportaciones he cogido del exterior y lo he solucionado basándome en dos historias, una de una persona de Cantavieja que me contó su vida a través de su nieta en un trabajo escolar. A lo largo de la vida de este hombre, que abarca desde principio de siglo hasta la guerra civil, se pueden entender perfectamente, o al menos eso creo, la vida de cualquier habitante de Cantavieja. Por otro lado, encontré un cuaderno que había escrito mi abuelo y del que no sabíamos nada, es como un diario de la guerra civil en Cantavieja.

-¿Y qué cuenta ese diario?

-La guerra desde el punto de vista de un hombre muy de derechas que va describiendo las discusiones, los desencuentros, la violencia… Yo he tratado de seguir un poco ese testimonio, es la mejor documentación de la que podía disponer. Creo que ha quedado una cosa curiosa. La idea del libro es que lo que ocurre en un sitio es la historia universal, por pequeño que sea un lugar ahí ocurre todo, gente que sufre, que ama… y en esa idea el testimonio es importante.

-¿Por qué es difícil vivir en Cantavieja?

-Es de lo que se desprende de la historia, la Edad Media es una época muy dura, no para las gentes de la alta sociedad o los señores feudales, pero sí para los campesinos, para la gente de clases sociales bajas, que tenía que pagar impuestos, estar sometido a un régimen muy duro y, más recientemente, el siglo XX fue un desastre, no solo la guerra civil, sino la posguerra y la emigración final que nos dejó temblando. Los que han quedado allí son los resistentes, desde luego nunca fue fácil.

-¿Ahora es más sencillo?

-Ahora hay otros instrumentos y la gente que tenía que irse se ha ido, ahora hay un fenómeno de recuperación de población, gente que se plantea dejar la ciudad y vivir en núcleos rurales, ha cambiado el paradigma, antes era la tierra y ahora no vale nada como medio de producción, ahora es el turismo, el sector terciario en general, es otra historia.

-¿A raíz del libro le han entrado ganas de tener más vinculación con Cantavieja?

-Antes y después del libro, cada ocasión que puedo no me la pierdo. Ahí tengo mi raíz y aunque sea tan especial, que no he sido ni residente ni he vivido nunca, conforme uno se hace mayor esas cosas que no se pueden explicar y que denotan los orígenes y de donde sale uno se hace muy fuerte.

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