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Javier Macipe, recogiendo uno de los dos Simón del cine aragonés este año

Javier Macipe, cineasta de origen ariñense: “Soy fan del cine de género que trata de no caer en los clichés y convencionalismos”

Su último y premiado corto, ‘Gastos incluidos’, está en la carrera por ser nominado a los próximos Premios Goya

El cineasta de origen turolense Javier Macipe sabrá el 11 de enero si concurre por segunda vez a los Premios Goya del cine con su cortometraje Gastos incluidos, una producción premiada ya en una docena de festivales de toda España. 

-¿Qué cuenta ‘Gastos Incluidos?

- Aborda un futuro muy próximo, casi presente, en el una empresa inmobiliaria ofrece pisos en alquiler donde viven dos personas, pero firman una cláusula que les impide comunicarse e interactuar entre ellos, para dar la sensación que cada uno vive solo en su propio piso. 

-¿Es autobiográfico?

-Yo he compartido piso con personas con las que no tenía una relación especial, pero el corto no se nutre de anécdotas mías, sino que surge de un compendio de anécdotas que el coguionista, David Manjón, y yo fuimos recogiendo de nuestro entorno y de amigos que han convivido, muchos de ellos en Madrid, en auténticas situaciones kafkianas. Tengo un amigo que compartía piso con una persona cuyo nombre no conocía seis meses después de vivir juntos. A esas alturas ya era absurdo preguntarle su nombre, así que emprendió una especie de investigación detectivesca para descubrir como se llamaba su compañero. Situaciones de este tipo, que llevan a convivencias deshumanizantes sobre todo en las grandes ciudades, nos han inspirado para crear esta ficción.

-¿Le interesa la distopía?

-No es que sea fan, pero me parece interesante como director hacer cosas en diferentes géneros, intentando que no tengan las convenciones y los clichés de esos géneros. Como cuando Kubrik hace 2001, Odisea en el espacio o La naranja mecánica, o cuando Haneke hace algo parecido a un thriller con Funny games. Gastos incluidos es un corto que, siendo distópico, creo que es básicamente poético.

-Confía en convencer a los académicos y ser nominado a los premios Goya?

-Yo creo que tenemos posibilidades. Por su recorrido y los premios que ha ganado puede estar al nivel de ser uno de los cinco cortos del año. AL menos eso espero. 

-Usted ya sabe lo que es participar en los Goya, gracias a ‘O meninos do Rio’... ¿Abre muchas puertas esa experiencia?

-Ayuda a que tengas una carta de presentación cuando tienes que llamar a las puertas de una productora. Es curioso pero Os meninos do Río había ganado cien premios, y sin embargo al final lo que más pesa es el sello del Goya. Pero tampoco te cambia la vida... Nuestra economía sigue siendo igual de precaria desde esa nominación, y muchos artistas que lo han ganado siguen teniendo muchas dificultades. 

-¿Qué hay que hacer para que el gran público pueda ver cortometrajes?

-Los festivales son una de sus grandes ventanas, y los hay que consiguen convertirse en un gran centro cultural durante una o dos semanas y llenar salas de público viendo cortos. En general los directores de los festivales deberían poner en el centro no tanto entregar un premio, sino que mucho público viera esos cortos. Por otro lado creo que es necesario más apoyo de las instituciones, porque competimos contra una industria poderosísima como la estadounidense, y el corto necesita un apoyo extra como otras industrias. Igual que en algunas ciudades hay salas de proyección públicas, como los Cines Albéniz de Málaga, los ayuntamientos deberían tener una programación regular de cortometrajes. También podría haber una Ley para que los cortos se proyectaran antes de las películas comerciales en los cines. Y en la televisión pública ahora mismo está el Festival de Cortometrajes de Versión Española, pero podría haber un espacio destacado en el que el espectador pudiera ver toda esa producción de cortometraje.

-’La estrella azul’ será su primer largometraje, pero la pandemia detuvo el rodaje que tendría que llevarse a cabo en Argentina... ¿Cómo está ese proyecto?

-En principio la película la retomaremos aproximadamente en octubre de 2021. Lo bueno es que estamos teniendo mucho más tiempo para trabajar en aspectos creativos, que siempre se pueden desarrollar mucho más. Así que, en ese sentido, este retraso ha tenido una vertiente positiva. 

-Será una película sobre el músico y cantante zaragozano Mauricio Aznar... ¿Qué hizo que se fijara en él para llevarlo al celuloide?

-De forma anecdótica, puedo decir que soy el pequeño de cinco hermanos, con los que me llevo muchos años, y ellos escuchaban Más Birras. Es prácticamente la primera música que escuché en toda mi vida, aunque he escuchado a otros muchos músicos sobre los que no haría una película. Mauricio no tuvo en su momento la repercusión que merecería un artista de su envergadura, porque todos los genios requieren la dimensión del tiempo para ser verdaderamente comprendidos. Por pertenecer a otra generación precisamente, a mí me ha llegado su arte, y cuando este proviene de un verdadero artista, no solo no ha envejecido mal, sino que el tiempo le ha hecho ganar en profundidad. Consagró su vida a buscar la autenticidad más absoluta de la música, una búsqueda espiritual que la convirtió en su religión. Repetí su viaje por Argentina, y me conmovió mucho encontrar la esencia del artista genuino, que para mí es un ejemplo a seguir para trasladarlo al cine. Nuestro objetivo es el mismo que el de Mauricio, no estar tan atentos a las consideraciones de la industria, sino hacer lo que el corazón nos pida con el máximo riesgo posible. En una ocasión escuché que lo que inspira de las personas son las actitudes, más que las obras. Y Mauricio, más allá de su legado, fue un quijote que nos inspira a hacer las cosas guiados por el corazón, a apostar por el rock and roll.