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Javier Valtueña, en la pista de Los Planos tras el último partido del CV Teruel. J.L.R.

Javier Valtueña, ‘speaker’ del Club Voleibol Teruel: “Ahora ver el pabellón vacío y escuchar solo mi voz me resulta muy, muy raro”

Es el maestro de ceremonias que conecta a la afición de Los Planos con el equipo en los partidos

Su voz era un azote para el resto de equipos de la Superliga Masculina de Voleibol porque cuando él lo decía los cientos de gargantas que solían abarrotar las gradas del pabellón de Los Planos se volvían un clamor contra los rivales del Club Voleibol Teruel. Ahora, con la prohibición de que los eventos deportivos se celebren con público, Javier Valtueña se mantiene firme predicando en el desierto de un pabellón vacío.

-Tras más de cinco años animando a pie de pista a uno de los pabellones más carismáticos de la Superliga, este año usted se desgañita tratando de sustituir a una grada vacía.

-Sí, se trata de que por lo menos los jugadores sientan que hay gente detrás. Ahora soy un poco como la voz de la afición. En otros momentos se trataba de levantar a los aficionados y ahora soy yo el que tiene que dar el cayo para tratar de levantar al equipo.

-Sí, porque si hasta ahora hacía las veces de director de orquesta de la hinchada naranja, ahora es usted quien rompe el silencio.

-Sí, ahora soy prácticamente la única voz que se oye, y eso a mí se me hace rarísimo. Después de haber conocido la afición de Teruel, que es muy grande, enorme y que siempre anima al equipo sin descanso, ahora ver el pabellón vacío y escuchar solo mi voz me resulta muy, muy raro.

-¿Cambia el discurso al jugar sin público?

-¡Claro, totalmente! En muchos momentos se echa en falta la respuesta por parte del público. Aquí no hay respuesta y soy yo el que dice el nombre del jugador para que este jugador se venga un poco arriba. Pero, claro, falta el retorno del público.

-Usted ha dirigido acciones espectaculares como las olas que recorrían los cuatro costados de Los Planos o los Teruelmotos de hace algún tiempo...

-De todo eso ahora no hay y, de hecho, sí que se echa de menos. Sobre todo cuando el partido está  más competido. Sin ir más lejos, cuando jugamos la Supercopa había poca afición y no estaba el pabellón lleno, como lo hubiera podido estar en otras circunstancias, pero por lo menos la afición estaba ahí y tú te sentías un poco más animado y con el deber de animar un poco a la gente. Ahora, aquí no hay nadie y se intenta hacer lo que se puede.

-¿Vive pediente de que se anuncie alguna medida de relajación en este sentido por parte del Gobierno de Aragón?

-Después del ejemplo que se dio aquí con la afición en el partido de la Supercopa, cuando todo el mundo respetó absolutamente las normas, la verdad es que no se entiende muy bien el que no pueda haber público en el pabellón. Además, hay sitios que podrían ser mucho más peligrosos o conflictivos que venir a ver un partido de voleibol.

-¿Cómo cree que será el regreso de los aficionados a Los Planos? Porque, ¿cree que regresará o se corre el riesgo de que se pierda esa costumbre?

-Cuando me encuentro con la gente por la calle, todos tienen muchísimas ganas de volver, de ver al equipo, de estar aquí. Porque cuando se ve (por streaming) los partidos fuera de casa lo vives, pero lo haces solo en casa mientras que en Los Planos lo haces rodeado de gente. Y cuando acaba el partido y los chavales bajan a la pista sirve para generar afición. Si seguimos así puede ser que haya problemas porque la afición se pierda. A mí me da un poco de pena que en este pabellón, que presiona mucho al equipo contrario, repente no haya nadie. ¡Si es que se escuchan las zapatillas! Y, como decía un amigo mío, cuando se oyen las zapatillas es malo.

-¿Qué peso cree que tienen sus actuaciones sobre el equipo contrario?

-Hay equipos que, como Almería, que ha sido siempre nuestro gran rival, que jugaba mal cada vez que venía al pabellón de Los Planos. Y yo creo que si Almería no sabe jugar aquí es por el público, porque formamos una piña con el equipo y el contrario siente la presión de Los Planos. De hecho, hasta el entrenador de Almería se extrañaba de que no sabían jugar aquí. Y yo pienso que lo que les pasa es que el Teruel tiene a un jugador más en la pista que es la afición.

-¿Esa afición responde a sus estímulos?

-Sí, y yo a los de ellos. No sé quién apoyaba más, si la afición o yo. Porque yo, realmente, sigo lo que hace la afición. A mí me gusta que sea el público el que esté ahí, animando. A mí se me oye mucho, pero soy uno más.

-¿Cómo se decidió a coger el micrófono del pabellón?

-Fue un poco por casualidad. Yo estaba al cargo del marcador y un día desde la directiva me pidieron presentar a los equipos porque no había speaker. Al principio, yo solo tenía que nombrar a los jugadores y presentar a los árbitro, pero cuando coges el micro ... no sé, es como que te entran las ganas de animar. En el marcador no se puede animar, pero de repente, con el micro sí. 

-Al estar el pabellón vacío, ¿ha tenido que bajar el volumen de la voz y de la megafonía?

-Es que más alto no pegaría. Como decíamos antes, el retorno del público es súper importante. Si no hay retorno, uno se siente un poco solo.