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Jesús Blasco, impulsor de la Semana Santa de Calamocha: Jesús Blasco, impulsor de la Semana Santa de Calamocha:
Jesús Blasco López fue el impulsor de la Semana Santa de Calamocha con la cofradía del Ecce Homo

Jesús Blasco, impulsor de la Semana Santa de Calamocha: "Desde Calamocha se enseñó a montar las bandas de tambores en el Jiloca"

"En horas bajas de participación en la Semana Santa se agradecen las manos de ayuda"
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Jesús Blasco López fue uno de los principales impulsores de la Semana Santa en Calamocha y actualmente es Hermano Teniente de la Cofradía del Santísimo Ecce Homo de Calamocha. En cuarenta años, Jesús Blasco  ha visto y vivido de todo hasta su  gran auge de la Semana Santa en la década de los ochenta, noventa del siglo pasado y primera década del presente siglo. En 2010  percibió un lento declive que se ha acentuado este año por los efectos de la pandemia de la Covid

-¿Usted fue uno de los impulsores de la Semana Santa de Calamocha?
-Sí. Fui impulsor de la Semana Santa de Calamocha. Llevo saliendo en la Cofradía del Ecce Homo de Calamocha 62 años ininterrumpidamente. He visto en los años setenta del siglo pasado como había un declive y fue lo que motivó desde mi cofradía se moviera una corriente con el fin de paralizar la cangrena que iba a dar a pique con una tradición que es la Semana Santa de Calamocha, que es muy modesta y muy austera como corresponde a Aragón y a Castilla. Nosotros nos juntamos unos cuantos y nos propusimos primero arreglar nuestra cofradía para dotarla de vitalidad para después acudir en ayuda y en socorro de las 7 cofradías que había en ese momento en Calamocha, que lo necesitaban tanto o más que nosotros porque estaban en las últimas. Esto ocurrió en torno a 1980.

-¿Hasta qué año duró el esplendor de la Semana Santa en Calamocha?
-Hubo un boom no solamente en Calamocha y en el Jiloca sino fue también en toda España. Fue a raíz de entrar en democracia y de las autonomías. En todas las localidades hubo una especie de revulsivo de amor patrio, de amor local para poner en valor lo propio. En ese carro nos subimos. Coincidimos en ese momento. Si se analiza fue a nivel de España en todos los sitios. En esas fechas hay movimientos de apoyar a las tradiciones, a las costumbres y entre ellas la Semana Santa.

Declive

-¿Y ahora cuándo empieza el declive de la Semana Santa en Calamocha y en el valle del Jiloca?
-El bajón empieza de una manera poco perceptible en torno a 2010. Después de la crisis del ladrillo empezó de manera poco perceptible, pero lo que pasa es que los que estamos metidos en estas harinas tenemos un sexto sentido y una facultad de olfato que lo vas detectando y ha ido creciendo y además potenciado con la pandemia de la Covid 19. En las cofradías de España hemos tenido que guardar los pasos y estar dos años parados. Esto no es bueno porque le pasa lo mismo que a los coches. Si tienes un vehículo en el garaje y lo tienes sin usar durante dos años cuando echas manos de él, ves que la batería no arranca y hay que dar un pequeño impulso. Un impulso que estamos dando en Calamocha con mensajes, facebook, etc, con de todo, para motivar a la ciudadanía. Lo que pasa en Calamocha, donde estamos en horas bajas, no es exclusivo de aquí. Estamos viendo la Semana Santa de Andalucía donde se quejaban que no tenían costaleros, que les faltaban. Pasa lo mismo en Zaragoza. Aquí no nos hemos librado de la quema y nos pasa lo mismo.

_¿Qué se puede hacer para cambiar esta tendencia de declive?
-Lo primero que hay que hacer, que ya está pedido, ya que nos regimos por un junta de cofradías, es convocar la junta de cofradías. Inmediatamente después de que termine la Semana Santa hay que hacer unas reflexiones y que la gente ponga sobre la mesa todo lo que se le ocurra, incluidas las chorradas, porque algunas veces de las chorradas salen cosas buenas. Decir como podemos atacar. Esto por un lado. Además, apelar a los cofrades. Esto no es un capricho. Cuando se está en horas bajas hay que estar a las duras. Cuando estás en horas bajas es cuando se agredecen más esas manos de ayuda. A qué manos me refiero es a participar. La primera obligación del cofrade es llevar el evangelio a la calle, porque si no son por los cofrades no nos enteraríamos si es Semana Santa o Pentecostés. Se pasaría sin pena ni gloria. Esta función es la que tiene el cofrade aparte de otras muchas como la caridad, la piedad cristiana.

-¿En el valle del Jiloca pasa lo mismo?
-En el Jiloca también lo he detectado, porque tengo mucha relación con muchos pueblos, ya que seguimos vinculados debido a que aquí nació el repulsivo de la Semana Santa que fue copiado. Desde Calamocha se enseñó a montar las bandas de cornetas y tambores. De aquí se salió a coste cero para ayudarles porque queríamos hacer una Semana Santa propia, identificativa propia del Jiloca. Una Semana Santa tradicional, seria respetuosa y austera. Las imágenes nuestras son muy sencillas, muy devotas, muy antiguas. Los hábitos son muy simples, no de terciopelo. Hasta en el instrumental que copiamos del Bajo Aragón gracias a la cofradía del Ecce Homo de Calamocha  y que desde Calamocha se extendió por el valle del Jiloca, hicimos por recuperar dos instrumentos autóctonos de la zona como son la matraca y la carraca, que por lo menos una vez al año las vemos  en las calles del municipio de Calamocha.