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Jesús Prieto, profesor responsable del programa de Alumnos Ayudantes del IES Goya de Zaragoza: “El impacto del acoso en las redes sociales es más dañino porque es permanente” Jesús Prieto, profesor responsable del programa de Alumnos Ayudantes del IES Goya de Zaragoza: “El impacto del acoso en las redes sociales es más dañino porque es permanente”
Jesús Prieto impartió una charla en el centro cultural de Ibercaja Teruel

Jesús Prieto, profesor responsable del programa de Alumnos Ayudantes del IES Goya de Zaragoza: “El impacto del acoso en las redes sociales es más dañino porque es permanente”

El Centro Ibercaja Teruel acogió la semana pasada la conferencia Experiencia de los alumnos mediadores de un centro educativo, que impartió Jesús Prieto para explicar la experiencia del programa que tiene el IES Parque Goya de Zaragoza para mejorar la convivencia.

- ¿Cómo surgió la iniciativa de los alumnos mediadores y qué está aportando?

- En el IES Parque Goya de Zaragoza venimos desarrollando desde hace siete años una serie de programas preventivos para la mejora de la convivencia y siempre hemos apostado por la participación y el protagonismo de los propios alumnos. Decidimos poner en marcha el programa de alumnos ayudantes, chicos que tenían un perfil prosocial, que estaban dispuestos a ayudar al resto de compañeros. Preparamos un grupo, les formamos, les dimos las estrategias necesarias para mediar en situaciones que dañaban la convivencia. Tres años después, con la llegada del uso generalizado de móviles y redes sociales, vimos que buena parte de los conflictos y de las situaciones de maltrato que antes se producían en los pasillos o en el patio, ahora tenían lugar en las redes sociales. De ahí que pusiéramos en marcha el programa de ciberayudantes, es decir, alumnos que intentaban mediar pero dentro del entorno virtual.

- ¿Qué buscan en los chicos que forman parte de este programa de mediación?

- Pedimos que tengan este perfil prosocial, que estén dispuestos a echar una mano a los demás. No buscamos alumnos brillantes, ni tan siquiera con un comportamiento excelente, sino que sean algo populares, que tengan cierta acogida con el resto de los compañeros y sobre todo que quieran voluntariamente participar en este programa. Además, hacemos una votación en la propia clase donde los alumnos, después de haberles explicado cuáles son las características que debe de reunir el alumno ayudante, eligen a sus compañeros.

- ¿Qué mejoras han notado en las aulas?

- A través de cuestionarios que realizamos de forma anónima a todos los alumnos, a los profesores y a los propios alumnos ayudantes lo que nos hemos dado cuenta es de que, aunque persisten algunos comportamientos todavía de maltrato, sobre todo de insultos o amenazas, hemos visto que se ha reducido. Está dando sus frutos con datos muy objetivos como el descenso del número de partes de amonestación y de expedientes disciplinarios, el año pasado no llegamos a tener ninguno. Estamos satisfechos de cómo funciona el programa. Sabemos que si esto lo trabajamos de forma sistemática todos los años a través de la tutoría conseguiremos que los alumnos sean más respetuosos con sus propios compañeros. El hecho de que cada vez haya más chicos que forman parte de este programa -casi 80 chavales- hace que se genere esa cultura del diálogo y el respeto en el centro.

- Cuando hay acoso escolar, a parte del propio acosador están esos alumnos que se quedan en silencio, el hecho de que estén estos chicos ¿reduce el confort de los maltratadores?

- Esta es una de las claves de estos programas. Cuando se produce una situación de acoso tenemos que intervenir dando una atención a la víctima, pero también la persona que ejerce de acosador necesita una intervención porque posiblemente estén fallando variables como una baja autoestima o escasez de habilidades sociales. Hasta ahora siempre se ha intentado intervenir en esas dos partes pero quedaba un grupo, el más numeroso, que son los espectadores, que presencian todas estas situaciones y por diversos motivos miran hacia otro lado. La presencia de estos alumnos ayudantes que intentan mediar pueden disuadir de que se cometan este tipo de situaciones pero también animar al resto de la gente a que lo denuncie. Además, lo hacen de forma autónoma, sin necesidad de tener que comunicárselo a ningún profesor. Eso sí, les hemos dicho que cuando observen que ese comportamiento de maltrato es persistente en el tiempo y que no les hacen caso nos lo tienen que comunicar.

- ¿Los cibervigilantes qué han detectado, qué es lo que más preocupa en las redes sociales? 

- El impacto del acoso a través de las redes sociales es mucho más dañino para la persona que lo sufre porque están en contacto permanente con esa situación. En las situaciones de maltrato que provoca un acosador lo que necesita es el respaldo de una gran mayoría que pueda seguir con la burla. En la formación que les damos a estos chicos les dejamos muy claro que buena parte de estos comportamientos tienen unas consecuencias jurídicas. Intentamos que sean ellos los que logren disuadir a la gente que pública fotos o mensajes totalmente negativos sobre otros para que no lo hagan. Intentamos desarrollar un ejercicio de empatía. Con el uso de las tecnologías, las claves socioemocionales propias de la empatía como puede ser el llanto o la expresión de la cara no son visibles para el agresor, con lo cual no encuentra el momento de parar y basados en un supuesto anonimato y en que se creen que no pasa nada, que es una diversión,... pero al final para quien lo sufre no lo es.

- ¿El modelo se puede exportar a cualquier centro? 

- Sí, de hecho, desde hace dos años, el Departamento de Educación nos propuso intentar formar a profes de otros centros y ya hay muchos centros que lo están incorporando.