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Joaquín Murillo, actor y dramaturgo: Joaquín Murillo, actor y dramaturgo:
Joaquín Murillo, en un ensayo junto a Elisa Forcano. Víctor Izquierdo

Joaquín Murillo, actor y dramaturgo: "La ventaja de adaptar obras universales es que te dan la oportunidad de sorprender"

Teatro Che y Moche estrenará su último montaje, 'El viejo y el mar', en el Teatro Marín este viernes
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Menos de un año después de visitar el Teatro Marín con Réquiem por un campesino español, Teatro Che y Moche regresa con otro clásico, El viejo y el mar de Hemingway, cuyo estreno absoluto tendrá lugar en Teruel este viernes (20.30 horas). Se trata de una dramaturgia de Alfonso Plou, Marian Pueo y Joaquín Murillo, que además interpreta al protagonista de esta adaptación de una de las novelas más memorables del siglo XX.

-’Réquiem’ de Sender y a continuación ‘El viejo y el mar’ de Hemingway son palabras mayores...
-Una compañía de teatro siempre anda preguntándose lo que quiere hacer, todas tienen dos o tres cosas que desean llevar al escenario y, en nuestro caso, hemos encadenado dos de ellas. En mi caso tanto Réquiem por un campesino español como El viejo y el mar son dos novelas que leí en mi juventud, con personajes absolutamente geniales, que me marcaron profundamente. Son de esas lecturas que dejan una impronta imborrable, que se quedan aparcadas en tu memoria emocional para cuando llegue el momento de recuperarlas, . Y cómo yo ya no soy tan joven llegó el momento de ponerme en la piel de Mosén Millán de Réquiem y ahora con el viejo. Porque para Romeo ya se me ha pasado el arroz (risas).

-Repite la terna creativa con Marian Pueo y Alfonso Plou.
-Sí, admito que con ellos se trabaja muy bien. Ojalá se repita el mismo éxito que con Réquiem, en ese caso junto a Saúl Blasco y Kike Lera en la interpretación, y en este con Elisa Forcano, de quien por cierto guardan buen recuerdo en Teruel porque fue Isabel de Segura (en 2010).

-Y que interpreta a un niño. ¿Por qué eligieron a una chica para representar el papel de Manolín?
-Bueno, la magia del teatro te permite salirte de lo que eres realmente. ¡Yo tampoco soy tan viejo como Santiago! Elisa ha trabajado otras veces con nosotros haciendo papeles de niños o chicos jóvenes, y por su fisionomía, voz, altura y juventud es muy buena para ese tipo de papeles. Y es mucho más fácil que trabajar con niños de verdad, que no terminamos de verlo.

-En ‘El viejo y el mar’ de Che y Moche la tecnología también tiene su lugar.
-Es algo que solemos hacer a menudo porque ya hemos integrado la proyección de imágenes y el videomapping en varios montajes. Es muy mágico, sugerente e inmersivo, y de algún modo creo que estamos convirtiéndolo en una especie de sello de identidad de la compañía. Pedro Santero es un magnífico creador de imágenes en 3D, y proporciona una gran fortaleza a la narración, ayuda a su disfrute, le proporciona un extra de emotividad y significado para navegar a lo largo de la obra, nunca mejor dicho.

El mar, a Teruel

-¿Van a traer el mar a Teruel, aunque sea a través de videomapping?
-El mar y mucho más. No quiero desvelar más de la cuenta, pero es muy espectacular. Hay mar y hay muchas más cosas, un montón de mundos más allá de lo real. Porque no se trata de proyectar una película o imágenes meramente decorativas, se trata de reforzar la narrativa utilizando también este lenguaje, que puede ser muy poético y sugerente.

-¿Da vértigo adaptar una obra tan conocida como ‘El viejo y el mar’?
-Vértigo dan todas las obras, por un motivo u otro. Hacer un espectáculo y querer que sea bello, sugerente, atractivo y conmovedor da vértigo. Pero no por el hecho de que sea un texto muy conocido, porque ya nos hemos enfrentado a obras de ese tipo. Nuestro bautizo de fuego fue con Metrópolis, la adaptación de una de las películas más fastuosas y enormes que se han hecho, y nos dieron un Max. La ventaja que tienen este tipo de obras es que tienes la posibilidad de sorprender. Y además nosotros no estamos obsesionados por agradar a todo el mundo o por ser fieles a lo que todo el mundo tiene en su cabeza sobre la obra, porque evidentemente eso no es posible. Al final adaptar un texto tan conocido es ofrecer tu forma de entender las cosas, coger todos los temas de los que habla y reorganizarlos según tu criterio.

-Hablando de temas, ‘El viejo y el mar’ trata unos cuantos...
-Hemingway dijo sin embargo que era mucho más simple, que no había tanto simbolismo en ella. Pero creo que cuando lo dijo no debía de tener un buen día, porque todos esos temas, la existencia del hombre, la soledad, la amistad, la niñez... claro que están. Yo lo comparo con Delibes cuando hablaba de Cinco horas con Mario, en la que quería dar caña a una época y al final no daba crédito a cómo la gente empatizó con Menchu convirtiéndola en una especie de icono, una heroína y una referencia de mujer poderosa con la que todos se identificaban, pese a lo que representaba.  Pero desde luego que El viejo y el mar está cargado de temas. Cómo no va a estarlo una obra con frases como “el hombre puede ser derrotado, pero nunca será destruido”.

-De todos esos temas, ¿en cuál o cuáles han querido centrarse especialmente en la adaptación de Che y Moche?
-Cuando uno trabaja un personaje, aunque te ponga en el umbral de muchas cosas tienes  que pivotar sobre un aspecto fundamental, y en este caso hemos elegido que sea la tercera edad, esa inevitable vejez a la que antes o después hay que enfrentarse. Interpreto a un hombre mayor que debe enfrentarse al día a día aceptando que su físico ya no es el que era, que su mente ya no es la que era, pero que puede y debe seguir anhelando conseguir sus sueños. Creo que es un discurso muy bello y te da una perspectiva que se resume en otra de las frases del viejo. “Jamás pensé que todo fuera tan duro, y a la vez tan fácil”. Las cosas, la vida, puede ser terrible y al mismo tiempo maravillosa.