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Joaquín Murillo, en una representación de ‘El Funeral’. Che y Moche

Joaquín Murillo director teatral: “Salir de la pandemia es más que quedarse en casa: suspenderlo todo es la ruina”

Producciones Che y Moche levanta este jueves el telón del Festival del Castillo de Valderrobres con ‘El Funeral’

Producciones Che y Moche vuelve a Teruel este jueves para representar en el Festival del Castillo de Valderrobres El Funeral, una representación que lleva en escena década y media y que ha pisado las tablas de medio mundo. El director de la obra musical y teatral y vicepresidente de la Asociación de Empresas de Artes Escénicas de Aragón (ARES), Joaquín Murillo, se muestra agradecido al Ayuntamiento y reivindica la cultura como un sector seguro que cumple a rajatabla los protocolos por la pandemia.

-Un grupo de músicos zíngaros invita esta noche al público de Valderrobres a celebrar el funeral de su abuelo con música, teatro y buen humor. ¿Desde cuándo llevan con esta función? 

-Llevamos 15 años y medio mundo recorrido, casi todos los continentes y mogollón de países. Lo que está demostrando este espectáculo es que, aún habiendo hecho éxitos y éxitos, hay un mercado gigantesco para este buque insignia de la compañía.

-¿Cuál es su secreto?

-Si se pudiera descifrar tendríamos alguna fórmula más, aunque con Las 4 estaciones… ya no son lo que eran no vamos mal encaminados porque lleva la misma marcha. Cuando consigues maridar teatro y música en directo consigues productos muy originales que sorprenden. Y si encima, de la misma manera que hay un músico violinista excepcional que es Ara Malikian, tienes una mujer maravillosa que es ese perfil de violinista brillante, virtuoso, físico y tremendamente comunicativo desde el punto de vista humano como es Tereza Polyvka, hay una simbiosis de cosas que te dan la receta del éxito. Este grupo de actores-músicos es muy solvente, acumula muchos años de trayectoria. En 2005 resultó ser un espectáculo que no había nada igual en el panorama nacional y al cabo de los años tenía un poso y una trayectoria que lo convertían en algo único. Hay otros ingredientes, como la improvisación y el contacto con el público, pero que nadie se asuste que no vamos a tocar a nadie y respetaremos las distancias.

-Habrán cambiado algunas cosas en 15 años.

-Es más largo que cuando se estrenó, con temas nuevos y personajes que han crecido, con nuevas anécdotas. Está tan relacionado con el presente que está viviendo el mundo que se modifica a diario, y si se hace en La Habana, en Kiev, Londres o Portugal va adquiriendo cosas de la actualidad del país y del mundo en el momento en que se hace. Siempre es cambiante pero mantiene en esencia lo que es: el funeral del abuelo Dimitri, el patriarca que enseñó los temas que conocen todos sus familiares.

-¿Les ha dado tiempo de introducir algún gag sobre el exilio del rey emérito?

-Igual estoy contando de más, pero el espectáculo está tan maduro que no quedamos para ensayar. Desde que quedemos a comer hasta la hora del teatro repasaremos la actualidad y seguro que saldrá algo de todos estos temas candentes. Por otra parte, el coronavirus ha marcado el espectáculo porque el show está basado en los acontecimientos que están sucediendo y no puedes obviar la pandemia. Salimos con mascarillas y después nos las quitamos porque para tocar los instrumentos nos lo permite el protocolo.

-El espectáculo es al aire libre. Es de esperar que la gente tenga más ganas de acudir que a las salas.

-Estamos viviendo la situación con mucha angustia, preocupación y tristeza. Angustia porque hay rebrotes y no sabes hacia dónde avanza esto. Preocupación porque desde un punto de vista profesional, después de 25 años trabajando y haber conseguido que Troche y Moche sea una de las compañías más importantes a nivel nacional, estábamos en un buen momento y llegó esto. Pero no hay que ser tan corporativos, no creo que haya un sector que pueda lanzar las campanas al vuelo salvo el que produce mascarillas. Y estoy muy triste porque esta crisis, como ya pasó con la de 2008, pone a prueba los valores. Hay que vivir lo que está pasando con rigor, disciplina, seriedad y con mucha profesionalidad, pero no se puede estar constantemente suspendiendo cosas. Tenemos que adaptar los espectáculos a protocolos tremendamente laboriosos, pero si la alternativa es suspender todo, es la ruina. Debemos aprender a vivir con el virus y ser rigurosos, pero de la misma forma que hay que ir a comprar o coger un taxi, no hay que condenar al teatro porque estamos asistiendo a un teatricidio, cuando no se ha demostrado ni un solo contagio por una obra.

-¿Qué medidas de seguridad habrá hoy en Valderrobres?

-Distancia protocolaria, mascarillas, limitación del aforo, se recomienda a la gente que llegue de forma escalonada y no se formen colas, y el escenario está a distancia adecuada para que nadie se pueda sentir invadido. También desinfectamos accesorios y material. No puede haber una actividad más segura. Invito a disfrutar de la obra porque es una gozada.

-Se han suspendido las fiestas en Aragón. ¿Ello ha hecho que se programe más cultura?

-Ha habido buena voluntad, pero en mi vida me habían contratado tanto como me han suspendido. Este año han crecido las programaciones en muchas localidades de Aragón, pero hemos tenido la mala suerte de que es la Comunidad más perjudicada, ha habido ese miedo y han cancelado.

-Cabe pues felicitar al Ayuntamiento de Valderrobres por mantener el programa.

-Hay que felicitarlo, alabarlo y ponerlo como ejemplo. O funcionamos manteniendo la actividad o estamos perdidos. El tema es mucho más grave que hacer o no una función, sino que se pone en peligro una forma de vida, el desarrollo artístico y cultural de la comunidad como concepto mayestático. Somos un pueblo que disfruta de la cultura y por eso valoro el esfuerzo de ayuntamientos valientes que creen que salir de una pandemia es algo más que quedarse en casa. Si lo paramos todo, morimos dos veces.