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Murillo, interpretando a mosén Millán en ‘Requiem por un campesino español’

Joaquín Murillo, dramaturgo y actor de teatro: “En ‘Réquiem’ se trataba de llevar la novela al teatro, no de inventar ni transformar”

Teatro Che y Moche lleva este sábado (18 horas) hasta el Teatro Marín el clásico de Ramón J. Sender

Tras un incontestable éxito de público y crítica en Utebo, Andorra, Cariñena y el Principal de Zaragoza, la adaptación de la novela Requiem por un campesino español de Ramón J. Sender de Teatro Che y Moche llega al Teatro Marín. La obra, dirigida por Marían Pueo y protagonizada por Joaquín Murillo –que además es autor del texto junto con Alfonso Plou–  y Saúl Blasco podrá verse a partir de las 18 horas de este sábado. 

-Adaptar ‘Requiem’ a la escena teatral fue iniciativa suya... ¿por qué pensó que era pertinente?

-Yo leo mucho teatro y mucha novela, y esta de Ramón J. Sender es una de esas que siempre he tenido en la cabeza, como lo fue en su día Metrópolis. Tal y como yo la concebía en la cabeza es una novela absolutamente teatral, con brillantes diálogos, intimista, contando en tiempo real algo que la gente espera que suceda... Al final crear es un ejercicio de memoria, de memoria adquirida, leída o personal, pero memoria al fin y al cabo. Era una cuestión de tiempo que hiciera la adaptación, y en esa obligación anual que tenemos en la compañía (Che y Moche) de buscar nuevos espectáculos e ideando constantemente nuevas obras pensé que había llegado el momento. 

-¿Por qué pensó en Alfonso Plou para escribir junto a usted la obra?

-Es que Alfonso es mi compañero en Teatro de las Esquinas, además del músculo más fuerta que tiene ahora mismo la dramaturgia en Aragón. Alfonso tiene muchos textos escritos y estrenados, y muchos premios. Y encima tenemos visiones muy parecidas, y cuando le expliqué cómo veía yo la novela comprobamos que coincidimos en muchas cosas. Y la tercera pata, la directora Marian Pueo también entendió esa visión a la perfección. Ha sido un trabajo intenso y laborioso, aunque agradable y de fácil camino. 

-¿Se trataba de reinventar la novela o de guardarle fidelidad?

-Era muy importante para mí trasladar la novela al teatro, no inventar una obra a partir de la novela. Normalmente este es un trabajo complicado, pero es que Requiem por un campesino español ayuda muchísimo, porque sus diálogos son fantásticos, y hemos podido transcribirlos respetando mucho el estilo que le imprimió Sender. El tiempo de lectura de la novela, que es breve, se corresponde casi con el tiempo real que transcurre desde la llegada a la iglesia de mosén Millán y el comienzo del réquiem, y eso es muy fácil llevarlo a la escena. Es por eso que esta novela siempre me pareció muy teatral... la he comparado alguna vez con Cinco horas con Mario,  que Delibes y Lola Herrera supieron ver la teatralidad que contenía y su poder escénico. 

-¿Hasta qué punto respeta su interpretación al mosén Millán que ideó el escritor oscense?

-La autoría de Sender está por encima de todo, y a un pedazo de novela como esta no se le pueden cambiar demasiado las medidas. Un actor no puede ir contra autor, eso es absurdo. En mi caso lo he tratado como otro texto de autor, porque me parece fundamental para comprender qué es lo que el autor quiere contar. Pero dicho esto, está claro que una parte del personaje, no sé qué porcentaje exacto, es responsabilidad del actor. Por eso es una gozada ver Otello una y otra vez, porque cada vez será diferente. En el caso de mosén Millán, siempre he pensado que es tratado con cierta dureza por su simbología, en su caso la de la Iglesia, de la que está llena esta novela. Pero me he centrado en el personaje humano, en encontrar un punto de empatía que me permita hablar por él. Aunque la historia manda yo, como persona, tengo que tratar de salvar a mi personaje. Es la única manera de que el público comprenda a mosén Millán, y sepa por qué hace lo que hace, incluso si está equivocado. Por lo demás mosén Millán es un personaje fascinante. En un principio puede parecer sencillo, en el sentido de que un cura de pueblo parece muy plano, muy fácil de llevar a través del tópico... nada más lejos de la realidad, es tremendamente rico en matices, complejo. En ese sentido creo que es un personaje completamente chejoviano.

-¿Cómo está reaccionando el público teatral a estos tiempos de covid?

-Evidentemente este año está siendo un desastre para todo el mundo, eso no puede ponerlo en duda nadie. Pero tengo que decir que el teatro, por su naturaleza, está llevándolo mejor que otros sectores que se han quedado sin nada, a cero. Se han caído más de la mitad de las actuaciones de teatro, y las que se hacen es con el aforo a mitad, insisto que eso es así; pero por fortuna dentro de un teatro es fácil controlar la situación, los aforos, la gente no habla, entra y sale cuidadosamente de la sala... Y hemos logrado demostrar que los teatros son seguros y que no se producen contagios en su interior. En este sentido creo que lo ha tenido muchísimo más difícil los compañeros de los grandes conciertos de música, o el teatro de calle, donde es imposible controlar el aforo de público o las medidas de higiene. Por eso cuando hablamos de lo mal que lo estamos pasando en el sector del teatro yo, desde luego, lo comparto, pero me acuerdo de otros que todavía lo están pasando peor. 

-En Teruel ‘Réquiem’ reabre el Teatro Marín tras muchos meses de inactividad...

-¡Y estoy nervioso como si fuera un gran estreno en el Principal de Zaragoza! Teruel es como una segunda casa para mí. Estoy muy vinculado a las tres provincias aragonesas por difererentes razones, pero en Teruel han sido muchos años con las Bodas de Isabel, en esa etapa de tu vida en la que forjas las grandes amistades. Tengo muchos amigos allí, y muchas ganas de estar con ellos.