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Jorge Martín Marín, artista del origami de Monreal del Campo: “Hago grullas de origami con papeles de 2,5 centímetros cuadrados” Jorge Martín Marín, artista del origami de Monreal del Campo: “Hago grullas de origami con papeles de 2,5 centímetros cuadrados”
Jorge Martín y Luisa Marín forman el equipo de Origami Mahi

Jorge Martín Marín, artista del origami de Monreal del Campo: “Hago grullas de origami con papeles de 2,5 centímetros cuadrados”

“Con mi madre formamos un gran equipo, yo le hago la materia prima y ella le busca el hueco en el mercado”
Cruz Aguilar

Jorge Martín Marín es, a sus 17 años, un artista del origami, una disciplina en la que se inició cuando tenía 8 años. Durante todo este tiempo ha confeccionado, solo con papel y con sus dedos, miles de obras de arte en miniatura. Ahora acaba de obtener el carné de Maestro Artesano y está orgulloso porque así podrá participar, en cuando la pandemia generada por el Covid-19 lo permita, en ferias específicas de artesanía. El apoyo incondicional a su afición lo tiene en su madre, Luisa, con quien ha formado un equipo y, mientras él se ocupa de dar forma a los papeles, ella los convierte en pendientes, collares o cuadros que venden bajo la marca Origami Mahi.

-¿Cuándo empezó a hacer origami?

-Cuando tenía unos 8 años, muy pequeñito. Siempre he sido de hacer cosas en casa, cochecillos con motores eléctricos y cosas así, pero como muchas veces no tenía recursos, me ponía a fabricar cosas con los papeles. Me di cuenta de que era todo un arte, que había muchas figuras que se podían hacer.

-¿Es autodidacta?

-Sí, me he formado con tutoriales y vídeos en internet, con libros y también algún taller del Museo del Origami.

-Su madre comparte con usted la afición pero, ¿de qué se ocupa cada uno?

-Hacemos un trabajo conjunto, en equipo, nos complementamos muy bien. Yo hago las figuras, aunque ella también hace algunas, y ella luego hace con ellas pendientes, collares y cuadros. Yo le hago la materia prima y mi madre le busca el hueco en el mercado. 

-En este caso es el hijo el que ha contagiado su pasión a la madre, ¿no?

-Sí, mi madre descubrió el papel por mí, antes no le llamaba mucho la atención. Cuando empezó a gustarle fue cuando fuimos al Museo del Origami.

-Algunas piezas son muy pequeñas, ¿no es así?

-Sí, por ejemplo hacemos grullas para pendientes que salen de papeles de 2,5 centímetros por 2,5 centímetros. 

-¿Las pliega con la mano o con algún palito o pinza?

-Las hago a mano y no necesito ni mesa, a veces las hago tumbado en la cama.

-¿Cuánto tiempo lleva hacer una de esas pequeñas grullas?

-Unos 20 minutos o media hora por grulla, esta pieza no es como una pajarita, tiene bastantes pliegues y cuesta bastante.

-¿Además de con su madre, comparte la afición con alguien más?

-Con mi anterior profesor de matemáticas hacía algunas cosas.

-¿Siempre ha sentido ese apoyo?

-Una vez en el colegio, en 4º de Primaria, la profesora me  preguntó que a qué me quería dedicar, le dije que quería ser maestro de origami y se rió de mí. Luego, cuando iba a 6º de Primaria di ya mi primer curso para la Asociación de Amas de Casa de aquí de Monreal. Era solo un crío pero di el curso yo.  

-¿Aún quiere ser maestro de origami?

-Me gusta bastante, pero a lo que me quiero dedicar es al diseño gráfico, que también es así creativo. El origami es como un hobby y un proyecto que llevamos con mi madre.

-¿Qué es lo más difícil que ha hecho con papel?

-Un caballo, porque son piezas que se tienen que hacer con papel grande y, cuando terminas la figura, de los pliegues que tiene el papel y lo marcado que está se rompe o se queda tan gordo que tienes que presionarlo. Tienes que hacerlo con papel fino pero resistente, para que resista el papel pero no ocupe mucho espacio, para que se queden cerradas las figuras.

¿Y lo más original?

-El ramo de novia de mi tía Esther, que era de rosas de Kawasaki, llevaba unas 20, pero descartamos otras tantas. También hicimos para la solapa del padrino, del novio, para los niños que llevaban las arras...

-¿De dónde saca los modelos?

-De Youtube, de libros, no tenemos una fuente concreta... Según lo que queramos hacer buscamos en un sitio o en otro.

-Al hablar de origami siempre pensamos en cosas pequeñas. ¿Cuál es la más grande que ha hecho?

-Hicimos una grulla con papel continuo y de pequeño, en clase, uní un montón de folios en A4 e hice un avión de papel grande para tirarlo por ahí. 

-¿Las grullas son su producto estrella?

-Si, es lo que más gusta en todos los sitios, no solo en las ferias de aquí del Jiloca. 

-¿Qué le dicen sus amigos?

-Flipan, muchas veces nos estamos tomando algo y cojo la etiqueta de la botella de Coca-Cola o el sello de un paquete de tabaco y hago una grulla. Les llama la atención que haga algo tan pequeño así en un momento.

-¿Y con las chicas funciona?

-Jajajajajaja.

-¿Participan en ferias?

-Empezamos en 2018 por probar, pensando que no íbamos a vender nada, y la verdad es que no nos fue genial, pero sí muy bien y vivimos una experiencia súper chula con los demás artesanos. La gente te pregunta y que se entere de lo que es el origami es gratificante, es una experiencia muy bonita. 

-¿Han repetido?

-Sí, desde esa primera seguimos y habíamos cogido inercia, teniendo el carné de artesanos podíamos ir a ferias más importantes, como una que hay en Zaragoza en el mercado de las Armas, con un ambiente más bohemio. Ahora el Covid nos ha cortado en seco.

-¿Dónde se pueden comprar los productos de Origami Mahi?

-En ferias o en Monreal, en nuestra casa, en el Museo del Azafrán, en una tienda que se llama Aragón Gourmet y también en otras de la zona. También estamos en el Museo del Jamón, en Calamocha, y sobre todo vendemos por Instagram.