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José Ángel Murcia, profesor de Matemáticas y autor del libro 'Y me llevo una': José Ángel Murcia, profesor de Matemáticas y autor del libro 'Y me llevo una':
José Ángel Murcia presentó en Teruel su 'Y me llevo una'. Bykofoto / Antonio García

José Ángel Murcia, profesor de Matemáticas y autor del libro 'Y me llevo una': "Hay que evaluar las matemáticas pensadas, los cálculos los hacen las máquinas"

"Si los niños hacen matemáticas sin comprenderlas, con receta, a partir de los 9 años les resultan muy difíciles"
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Cruz Aguilar

José Ángel Murcia es profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense y asesor del método Smartick de matemáticas para niños. Presentó Y me llevo una en la Feria del Libro y el Cuento de Teruel el pasado fin de semana.

-¿Por qué Y me llevo una?
-El reto era conseguir romper con el estigma que tienen las matemáticas. Es un libro dedicado a educadores, padres y maestros y también para aquellos adultos que quieren reconciliarse con las matemáticas. Yo copié en un examen de matemáticas y a pesar de ello sobreviví y conseguí reconciliarme. He tratado de no ser un superviviente más y me he puesto a pensar en cómo podríamos comprender e interpretar todas estas cosas que nos contaban como recetas, cómo podemos dotarlas de sentido.

-¿Eso es posible?
-Sí, a través de metáforas, ejemplos, contando nuestra propia historia y retando a los niños con problemas estimulantes y visuales.

-Las matemáticas no dejan indiferente a nadie, hay quien las ama y otros muchos que las odian. ¿Por qué?
-Sobre las matemáticas existe la idea de que son muy difíciles y muy necesarias, que son muy importantes, pero a veces nos falta justificar por qué son importantes, y eso es algo que tenemos que revertir. Quien conecta con las matemáticas le gustan mucho, la pena son quienes sufren las mates, y esto es lo que deberíamos evitar los maestros. No vamos a engañarnos, son difíciles, pero eso no es una excusa, a veces nos las han enseñado de forma procedimental, como si fuera una receta y eso no favorece que podamos conectar con ellas.

-¿Y por qué son importantes?
-Porque nos rodean, a nuestro alrededor no dejan de llegar inputs que son matemáticas, nuestro cuerpo está lleno de matemáticas, está conectado con ellas y con el sistema de numeración.

-¿Qué aborda en su libro?
-Trato de hacer un ajuste de cuentas con las matemáticas de la escuelas, busco reconciliarme con las mates que me dieron de la forma más tradicional posible hace 40 años y, por el camino, lo que trato es de contar recursos, ideas, metodologías, problemas para que cualquier adulto, sea educador o padre o madre o incluso niños, puedan ir conectando las matemáticas de la escuela con recursos que favorezcan la comprensión, poder visualizarlas y manipularlas, tener ejemplos palpables y visuales de las ideas abstractas a las que te estás enfrentando. No todo se puede aprender con las manos, pero sí poner metáforas que nos recuerdan a lo que hemos hecho.

Amor/odio

-¿Qué edad es la clave para tener las mates en el lado del amor o del odio?
-Mi hipótesis es que arrancan muy, muy pronto del lado de la abstracción. La cuestión es que se construyen sobre conocimientos previos y muy pronto inician el camino de la abstracción. Lo que pasa es que muchos niños pronto empiezan a hacer estas cosas sin comprensión, usando recetas, y eso puede ser llevadero si tienes muy buena cabeza pero, si no, sobre 4º de Primaria quien ha aprendido de forma comprensiva continua haciéndolo y sigue adelante, pero quien lo haya hecho de forma procedimental  y vaya un poco justo, alrededor de los 9 o 10 años empieza a tener unas bases que no son potentes para seguir construyendo. La respuesta a tu pregunta sería alrededor de los 9-10 años, a esa edad quien no haya construido un edificio bien cimentado flojea y todo empieza a ser demasiado difícil.

-¿Se puede encarrilar?
-Sí, se puede encarrilar en muchos momentos, hay personas que esa comprensión la logran de adultos, pero si lo haces desde infantil es mucho mejor.

-¿Los maestros de todos los ciclos son importantes?
-Sí, en cualquier momento te puedes ir al otro lado, decir que las mates son divertidas o no lo son es problemático, porque hay de todo. La memorización y la fluidez, hacer cálculos de forma rápida es muy importante, y eso es difícil que sea divertido.  Las transiciones entre etapas hay que hacerlas bien para que no haya ese olvido de un curso hacia el siguiente. A veces el cambio metodológico entre una etapa y otra es tan fuerte que no reconocen lo nuevo con lo que estaban haciendo.

-El cálculo mental se está perdiendo, ¿por qué?
-El cálculo mental y las matemáticas pensadas están bastante mal tratados y es porque como seguimos instalados en el examen escrito y ese cálculo, esa matemática pensada no tiene cabida en él. Hay que cambiar la forma de evaluar, la reflexión sobre el procedimiento que has seguido para llegar ahí, cómo estoy pensando, porque eso no tiene cabida en el examen escrito.

-Con una calculadora en el bolsillo como llevamos todos lo de menos es saber hacer una operación.
-Hace cien años saber hacer operaciones con lápiz y papel era competencia plena, pero ahora no podemos seguir evaluando con ese requisito, esas son las matemáticas de los últimos doce siglos y en eso ya nos han ganado las máquinas. Ahora debemos evaluar las matemáticas pensadas, porque en cuanto el problema sea más complejo que el de los cuadernillos Rubio, la máquina se atasca. Lo de menos es el cálculo final, sino reconocer qué es lo que tengo que hacer para resolver este problema.