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Lina Torres Florez, con un zorzal que ha ayudado a recuperar

Lina Torres Flores, cuidadora de pájaros: “Algunos pájaros a los que he cuidado en casa reconocen hasta mi voz”

"El año pasado alcancé a recoger hasta 20, pero al final tuve que pedir ayuda", cuenta

Esta colombiana llegó a España cuando tenía 23 años, y de su país ya vino llevando a cuestas un don muy especial: tiene mano para cuidar animales, especialmente aves. Alimenta a todos los que encuentra caídos del nido. Los cuida y espera a que estén preparados "para levantar el vuelo", tal y como ella dice. Tiene la costumbre de "mirar por los rincones" cuando camina por la calle, y así es como ha encontrado decenas de pequeños polluelos a los que ha salvado la vida. 

-¿Cuándo empezó a cuidar animales?

-Desde muy pequeña, aunque aquí en España lo he podido vivir más de cerca, porque en mi país no veía mucho pajarito perdido o herido como sí pasa en Alcañiz. No sé si es porque el calor es más fuerte, porque en verano es cuando más se encuentran. Si veo alguno, ayudo a recuperarlo y a que vuelva a alzar el vuelo y pueda volver a su hábitat, que es lo más importante.

-¿Como supo que tenía un don especial para las aves?

-Eso es algo natural. Hay gente que cuando ve un pájaro herido no sabe qué hacer con él, ni siquiera le prestan atención, pero a mí me sale de dentro.

-¿Dónde los cuida?

-Los cuido en casa hasta que se recuperan, aunque, sobre todo, tengo aves en verano, que es cuando más hay. Forman parte de mi casa, como si fueran mis pequeños hijos adoptivos.

-¿Cuántos pájaros ha llegado a tener al mismo tiempo?

-El año pasado alcancé a recoger hasta 20, pero al final tuve que pedir ayuda, porque no podía hacerme cargo de todos ellos. Sucedió porque caían muchísimos, sobre todo vencejos.

-¿Conoce todas las especies que cuida?

-Todas no, pero puedo diferenciar hasta cinco tipos distintos. Siempre he tenido vencejos, aviones, golondrinas, he cuidado zorzales, gorriones… y otros más, hasta palomas.

-¿Y sigue diferentes patrones para alimentarlos?

-Depende de cada tipo de ave, puesto que hay algunos que son insectívoros, los hay que comen fruta… y, cuando me llega alguno nuevo que desconozco, lo que hago es informarme y preguntar cuál es la mejor manera de cuidarlos, sobre todo si es un poco más grande, de los que se alimentan de carne.

-Usted también colabora con los Agentes de Protección de la Naturaleza de la zona. ¿Desde cuándo?

-Hace ya unos cuántos años que colaboro con ellos, porque se me da bien cuidar a los animales y gracias a ellos he aprendido muchas cosas. Al principio les enviaba imágenes de los pájaros y les preguntaba qué les podía dar, y así hasta hoy. 

-¿Qué le aporta a usted poder recuperar a un pájaro que se ha caído del nido?

-Siento una enorme alegría y, sobre todo, me queda la sensación de que puedo ayudar en algo. A veces conectas con ellos. Una vez tuve un gorrión que terminó viviendo dos años conmigo. No se quería marchar de casa, le dejaba la puerta abierta para que se fuera, pero volvía a entrar y se quedaba a dormir en mi habitación. Hay gente que dice que los pájaros no piensan ni sienten, pero yo se que algunos reconocen hasta mi voz.

-¿La gente le suele traer animales a casa que encuentra perdidos?

-Sí. Mis sobrinos me suelen traer algún pájaros que se encuentran por la calle. Es así como empecé a cuidar tantos pájaros. Al principio era la familia la que lo hacía, pero se fue corriendo la voz y ahora hay más personas que cuando encuentran un ave que no se puede mover me la trae para que intente recuperarla. Si reconozco de qué especie se trata enseguida se qué les puedo dar y si no lo averiguo asesorándome con los Agentes de Protección de la Naturaleza. 

-¿Cuál ha sido el ave más grande que ha cuidado?

-En una ocasión tuve una rapaz, aunque sólo fue durante unos días, porque después se la llevaron a un centro de recuperación. Durante ese tiempo lo que hacía era darle carne, que es lo que comen las rapaces.

-¿Dónde encuentra más pájaros que se encuentran necesitados de cuidado?

-Yo vivo en el campo, pero normalmente donde hay más pájaros caídos o que no pueden volar es en el pueblo. Suele haber también en las riberas de los ríos, aunque muchísimos menos. 

-¿Qué hay que hacer cuando uno se encuentra un pajarillo en la calle?

-Lo que hay que hacer es prestarle ayuda. A veces, que un pájaro se caiga de un nido  es inevitable, porque muchos están aprendiendo a volar y pueden venirse abajo desde el árbol. Si no se le sabe ayudar, lo ideal es que se busque ayuda. Cuando yo encuentro uno, lo primero que hago es mirar en los alrededores, porque el nido suele estar cerca, pero si no lo encuentro o no lo veo porque puede estar demasiado alto, lo recojo, lo cuido y luego aprende a volar

-¿Cómo compagina el trabajo con esta afición?

-Es una cuestión de organización, como cuando tienes un bebé y tienes que cuidarle. Me las tengo que apañar y buscar el tiempo para dedicarles el necesario a ellos. En verano, cuando tengo vacaciones, me he llevado alguno de ellos conmigo, porque necesitan cuidados.