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Lourdes Méndez, impulsora de la iniciativa solidaria Be Social con participación turolense en Kenia: “El cambio se nota a  diario, son pequeños  pero importantes avances” Lourdes Méndez, impulsora de la iniciativa solidaria Be Social con participación turolense en Kenia: “El cambio se nota a  diario, son pequeños  pero importantes avances”
Lourdes Méndez, miembro del proyecto Be Social

Lourdes Méndez, impulsora de la iniciativa solidaria Be Social con participación turolense en Kenia: “El cambio se nota a diario, son pequeños pero importantes avances”

“La escuela se convierte más que nunca en un lugar seguro donde los alumnos se entienden y respetan”

Lourdes Méndez es la impulsora de un proyecto llamado Be Social, con participación de turolenses, que tiene como objetivo asegurar la nutrición y educación de los niños y niñas con diversidad funcional de la escuela de Mokowe, situada en la isla de Lamu al norte de Kenia. Méndez se describe como una persona enamorada de la infancia y de África.

-¿Qué es lo que les impulsó a crear esta iniciativa? ¿Cuál es su origen?

-Be Social Project se creó con el propósito de ayudar a la infancia a través de la educación y de la nutrición. El origen viene de Lamu, Kenia, donde parte de la junta había estado y había colaborado con otro proyecto. Ahora estamos centrados en Lamu, pero queremos colaborar con otros países.

-¿Qué les llevo a trabajar en la escuela de Mokowe? ¿Conocían el lugar con anterioridad?

-El colegio lo conocimos a través de Abderraman, un niño precioso que nos fue derivado desde otra escuela con la que estuvimos trabajando. Nos habían hablado con anterioridad de este colegio, pero no habíamos estado hasta ese momento, y la sorpresa fue brutal.

Nos encontramos con un colegio que estaba en una situación de pobreza en cuanto a recursos, pero en cambio muy enriquecido por la presencia de profesionales con ganas de trabajar y un trato excelente hacia los niños y niñas del pueblo. Se trata de un colegio internado donde conviven unos 112 niños y niñas con necesidades especiales.

-¿Cómo es tratada la diversidad funcional en Kenia? ¿Tienen los niños con discapacidades dificultades para acceder a la escuela?

-La sociedad keniana todavía vive con dificultades estas situaciones. Muchos niños y niñas con diversidad funcional en África se ven confinados en casa como consecuencia de la estigmatización social y las duras condiciones de vida asociadas a la pobreza y a la falta de recursos tanto personales como materiales de las familias. En el condado de Lamu, donde viven unas 100.000 personas, solo hay un colegio dedicado a la educación especial.

La escuela se convierte más que nunca en un lugar seguro donde se entienden y respetan sus características personales. Los profesionales de los centros de Educación Especial ofrecen el apoyo necesario para potenciar sus capacidades y desarrollar sus habilidades con el fin de favorecer su autonomía e independencia. El valor añadido que tiene este proyecto es el valor humano. Los niños y niñas han formado una gran familia que se quiere y se cuida.

-¿Cree que su llegada ha ayudado en alguna medida a cambiar el pensamiento de la población de Mokowe acerca de los niños con capacidades especiales?

-Hablando en general diría que no, sería muy atrevido decirlo. Aunque el equipo local del colegio son unos grandes profesionales y llevan años trabajando para desestigmatizar este problema.

-¿En qué manera influye Be Social en los niños del colegio?

-Be Social Project ofrece su ayuda ahora mismo por tres vías diferentes, empezando por el proyecto de nutrición. La primera fase ya está terminada. Hemos hecho una reforma integral de la cocina, antes cocinaban en el suelo con carbón de forma peligrosa e insalubre y ahora tenemos una cocina, con zonas de preparación de comida, almacenaje, nevera, luz, nuevo tejado y un sistema de recolección del agua de la lluvia con la que cocinamos y lavamos los platos.

También desarrollamos un proyecto de educación. Ahora mismo tenemos a Almu y Ana como profesores en terreno para observar y ver la mejor manera de colaborar. De momento estamos intentando hacer un aula multisensorial que pueda ayudar a todos los niños y niñas.

Y la tercera vía son las becas. Actualmente, tenemos a dos niños becados, Abderraman y Hamesha, los cuales proceden de familias muy humildes y desestructuradas que no tenían recursos para pagar el colegio.

Aparte de estos apartados, tenemos otros proyectos en camino como el huerto ecológico .

-¿Han notado progresos en el colegio desde su llegada?

-El cambio se nota a diario, son pequeños avances pero importantes. La reforma de la cocina marca un antes y un después, ya no se cocina en el suelo, los niños no se mojan cuando llueve y pueden hacer compras y almacenar productos frescos en la nevera y mientras llueve tenemos asegurado el agua.

-¿Cómo afectó la pandemia a la isla de Lamu?

-La incidencia del covid en Lamu es muy baja, pero eso no significa que no haya tenido consecuencias. El bajón del turismo, uno de los motores de la isla, ha empobrecido todavía más a la población, y junto al encarecimiento de los transportes ha hecho que mucha gente no vaya a los hospitales o no mande a los niños a los colegios, que permanecido cerrados nueve meses.

-¿Cuál es su objetivo de cara al año que viene?

-Queremos conseguir poner en marcha de nuevo una maquina desalinizadora que sufrió una avería, ya estamos en contacto con la empresa que la instaló para ver cómo podemos solucionarlo. Una vez que consigamos esto, todo lo demás será más fácil.

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