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Lluis Rajadell, periodista y ganador del Premio Guillem Nicolau 2021: “Escribo en catalán porque no quiero  que acabe siendo una lengua de museo” Lluis Rajadell, periodista y ganador del Premio Guillem Nicolau 2021: “Escribo en catalán porque no quiero  que acabe siendo una lengua de museo”
Lluís Rajadell es periodista y escritor

Lluis Rajadell, periodista y ganador del Premio Guillem Nicolau 2021: “Escribo en catalán porque no quiero que acabe siendo una lengua de museo”

Opina que su uso está en regresión y que la cooficialidad podría parar este proceso

El periodista y escritor Lluís Rajadell acaba de recibir el Premio Guillem Nicolau, que concede el Gobierno de Aragón en reconocimiento a la labor en el fomento de la difusión del catalán en la comunidad, por su libro de relatos Terra Agra. El galardonado valora el esfuerzo que hace el Ejecutivo autonómico por valorizar el patrimonio lingüístico propio, aunque considera que todavía se puede hacer más para evitar que el catalán de Aragón, en constante regresión, termine desapareciendo.

- Es su primer Premio Guillem Nicolau, aunque ya quedó finalista en una anterior edición.

-Fui finalista en la primera edición, creo que a finales de los 80, y entonces gané el accésit en el concurso de relatos, que estaba separado de la novela.

-¿Qué valoración hace del galardón?

- Es una satisfacción, porque  el premio me anima a continuar escribiendo. Es un aliciente, porque me ayuda a cultivar la lengua, mi lengua propia, el catalán.

-‘Terra Agra’ es un libro de relatos que se inicia en los años 30. ¿Qué cuenta la obra?

- El primer relato parte del año 1933 y los siguientes se van sucediendo en el tiempo, hasta el último que ocurre en la actualidad y que está basado en una noticia que sucedió durante el confinamiento por la covid. Hay un poco de todo, relatos más fantásticos y otros más realistas.

-Este libro se suma a otros títulos que ha publicado como ‘La ternura del pistolero’, ‘La Tierra Baja en llamas’, que escribió junto a Fermín Escribano, ‘1956, l’any de la gelada’... Todos ellos tienen un trasfondo histórico, ¿‘Terra Agra’ también?

- Terra Agra es ficción principalmente. En cuanto al resto de los libros que mencionas, algunos son ensayos y otros reportajes sobre la historia más o menos reciente de la comarca del Matarraña. Aunque yo no trabajo como historiador ni me lo considero, pero varios están enfocados a partir de una visión periodística, a modo de reportaje de historia.

-¿Queda mucha historia por contar del Matarraña, del Bajo Aragón, de Teruel?

-La historia es inagotable. Yo solo me he ocupado de la historia contemporánea y reciente, de los años 30 en adelante, pero creo que las guerras carlistas son una mina enorme de información, al igual que la etapa del bandolerismo. Creo que hay mucho para investigar y para aprovechar.

-Usted, que es periodista de Heraldo de Aragón, usa el castellano profesionalmente, pero ha escrito buena parte de sus obras en catalán. ¿Lo hace porque le gusta, para dignificar el uso del catalán de Aragón?

-He escrito todos mis libros en catalán salvo los dos últimos, La Tierra Baja en llamas, con Fermín Escribano, y Batiste, el anarquista indómito, y lo he hecho por ambas cosas, porque me siento cómodo para escribir, porque es más fácil y más agradable, y porque me gusta dignificarla y darle vida. Considero que escribirla y usarla en todos los ámbitos es darle vida, y eso es lo que quiero. Estoy cómodo, porque es la lengua en la que me crié en Valderrobres, mi pueblo, y quiero que esté viva, que no acabe siendo una lengua de museo.

- Y usted, que no sólo la conoce sino que, además, la cultiva tan bien, ¿cómo ve la situación del catalán de Aragón en la comarca del Matarraña?

-Está en completa regresión, y acelerada. Me parece que se está perdiendo y la está sustituyendo el castellano. Hace 30 años que me fui del pueblo, de Valderrobres, y cuando vuelvo veo una sustitución acelerada del castellano, sobre todo en gente joven. Se está perdiendo y es una pena, porque es un patrimonio de la comarca y será una lástima que desaparezca.

-¿Y se puede hacer algo para evitarlo?

-Se podrían hacer muchas cosas, por ejemplo darle prestigio en todos los ámbitos posibles y, en última instancia, aplicar la cooficialidad, que es lo mínimo, aunque no sé si sería suficiente, porque también en Cataluña y en la Comunidad Valenciana es una lengua cooficial y también está en regresión.

-¿El premio Guillem Nicolau ayuda a la dignificación de una lengua que está relegada al ámbito coloquial y familiar?

-El premio aporta algo de reconocimiento a una realidad lingüística que existe, porque se apoya un patrimonio propio como vehículo de literatura.

-¿Y es suficiente esa política lingüística? ¿No cree que todavía hay miedo a la reacción de ciertos sectores de la sociedad?

-Es que hay mucha oposición y mucha resistencia ya incluso a nombrar a la lengua como catalán, y supongo que los políticos se lo piensan a la hora de tomar medidas de protección y promoción ante cierta resistencia.

-Pero este miedo no se da con el aragonés.

- El aragonés no está tan mal visto, porque se entiende que es patrimonio de Aragón, pero el catalán se ve como la lengua del enemigo al otro lado de la frontera, y a los políticos les cuesta un poco más tomar medidas de protección o de promoción.

-Después de la regresión que supuso la Lapao, ¿cree se ha avanzado poco, mucho, ni lo uno ni lo otro... en la protección de las lenguas propias?

- Lo de la Lapao supuso eliminar el nombre de la lengua, fue un invento. Al menos se ha recuperado el nombre catalán,  pero no sé si la presencia social.

-¿Qué papel cree que ha jugado la Asociación Cultural del Matarraña (Ascuma) en la pervivencia y dignificación de la lengua del territorio?

-Un papel principalísimo para el catalán. La Ascuma mantiene la llama de la lengua en solitario a veces, en contra de las administraciones y de parte de la sociedad, y siempre ha sido coherente y ha estado ahí. Incluso en los temas de la Lapao mantenía una posición coherente; creo que ha tenido un papel fundamental para el mantenimiento.

-¿Está investigando en nuevos temas para un nuevo libro?

-Ideas tengo, algún borrador he empezado, pero no tengo tiempo para avanzar, lo hago a ratos, en vacaciones, durante los fines de semana, cuando tengo un puente. No tengo nada maduro, algunas ideas y algún borrador empezado, pero nada más.

-Usted es periodista. ¿Cómo ve la profesión?

-Los medios de prensa escrita están en la ruina y la prensa de papel está condenada a morir. No se en qué plazo, pero desaparecerá, como ocurrió con los pergaminos. Las páginas webs de los periódicos no son grandes negocios, y es difícil mantener un proyecto de calidad si no es negocio.

-¿Se está transformando el papel del periodista?

-En estos momentos, prima mucho a la rapidez, lo de llegar antes que el rival y en cuestión de minutos. La de hoy es una información que se genera de forma muy acelerada y no da tiempo ni a procesarla. Y como las redacciones de las webs son ajustadas, porque no hay negocio, se va mucho a la velocidad y a la noticia rápida y sin profundizar demasiado.

-Cuando empezaron los medios digitales los medios de prensa abrieron sus contenidos al público y ahora los están cerrando. ¿Se tendrá que pagar para mantener los costes?

-Los periódicos están intentando a la desesperada recuperar los lectores de pago y que la gente pague por un servicio que consume, igual que pagan por una película o un libro. Ahora se están haciendo webs de pago, pero si hay alternativas gratis, por malas que sean, la gente se va a lo gratis, porque está acostumbrada a un internet gratis y obligarles a pagar  cuesta mucho.

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