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Margarita Barbáchano, periodista y escritora: “Con esta novela escapé  de la pandemia, por eso es tan coral y tiene tanta vida” Margarita Barbáchano, periodista y escritora: “Con esta novela escapé  de la pandemia, por eso es tan coral y tiene tanta vida”
Margarita Barbáchano, durante la presentación del libro en el Teatro Principal de Zaragoza

Margarita Barbáchano, periodista y escritora: “Con esta novela escapé de la pandemia, por eso es tan coral y tiene tanta vida”

Con ‘El naufragio de tus ojos’ la autora incursiona en el género negro dándole una vuelta de tuerca

La periodista Margarita Barbachano ha desembarcado en el género negro con su última novela, El naufragio de tus ojos (Mira Editores). La presentó en el Principal de Zaragoza y la pandemia dejó para más adelante sendas presentaciones en Huesca y también en Teruel.

-’El naufragio de tus ojos’ supone su primera incursión en el género negro, suponiendo que quiera incluir esta novela dentro de esa etiqueta...

-Una vez que sueltas una novela y la dejas ir, son los lectores quienes dicen dónde debe estar. Pero es cierto que reúne una serie de elementos que, como si de una fórmula química se tratara, caben incluirla en ese género negro de novela policíaca... Hay un crimen, una investigación, un presunto culpable, una historia de amor y de desamor que se entrecruza... Esto provoca que, como en casi todas las novelas negras, haya dos bloques. Uno es más claramente policial, el que estructura la trama y el que la va desarrollando. Y el otro tiene que ver con el núcleo familiar del personaje que es asesinado. A mí siempre me ha parecido interesantísima la familia como un motor para la narrativa, porque es potentísimo. A partir del hijo de la muerta voy desarrollando una serie de personajes de su entorno familiar e íntimo, que son secundarios pero arropan toda la historia.

-Para ser una novela de detectives, hay un detalle bastante poco común: antes de la página 40 recrea con todo lujo de detalles la escena del asesinato que supuestamente hay que esclarecer.

-Al final el thriller me encanta y me lo he pasado muy bien escribiéndolo, pero quería hacer algo especial, algo que se saliera de lo corriente. Y en ese sentido no es una novela policial al uso, porque enseguida desvelo lo que ha ocurrido y quién lo ha hecho. Es conflicto es otro: el personaje criminal es muy interesante, muy miserable y tiene una coartada perfecta, y de lo que se trata en esta novela es de averiguar cómo se las arregla para que todo le salga bien. Porque al principio la policía ha cerrado el caso en falso, la investigación oficial es una auténtica chapuza.

-Pues ya que lo menciona, otro elemento imprescindible en la novela negra es la crítica social... ¿En su último libro la hay?

-Sí, también la hay, aunque no es un elemento central. Y no es tanto hacia la policía; a lo largo de la novela hay un buen número de personajes secundarios que refuerzan mucho a los protagonistas, y eso creo que es algo que comparten mis anteriores novelas con esta. Esos secundarios son antihéroes que se escapan al tópico, y a partir de muchos de ellos se refleja ciertas críticas, por ejemplo, a la parte más superficial del mundo del arte.

-La muerta y la investigadora, Julia y Concha, son dos mujeres en un género literario tradicionalmente muy machista. Seguro que eso no es por azar.

-Evidentemente no. Quería que ellas tuvieran la voz. Las dos son personajes importantes, aunque Julia, la asesinada, muere en la primera línea del libro y prácticamente solo habla a través de su hijo. Y el caso es que esos dos personajes existen, o mejor dicho, están directamente inspiradas en personas que existen y a las cuales conozco.

-La detective también se escapa al tópico...

-Eso he intentado. La policía ha archivado la investigación pero Álex, el hijo de la asesinada, no acepta una muerte natural en las circunstancias que se han producido y convence a Concha Escudero, una detective jubilada, antigua amiga de su madre y con una inteligencia deductiva y una agudeza increíbles, de que se ponga a investigar. Entre otras cosas, con ese personaje trato de salvar a una generación a la que no se tiene muy en cuenta hoy en día, que es mayor pero que tiene una inteligencia y unas ganas de meterse en aventuras tremenda. Y entre ella y Álex consiguen que un policía joven reabra el caso.

-¿Por qué eligió el ambiente artístico y pictórico para su novela?

-Quería huir de lo fácil. Si la asesinada de mi novela es una periodista no me hubiera hecho falta documentarme. Pero no quiero aburrirme cuando escribo. En 2018 comisarié una exposición en el Museo de Zaragoza de diez artistas plásticas aragonesas. Me encontré con un colectivo de gente trabajadora, alegre y culta. Visité a todas en sus estudios y concretamente trabé amistad con Concha de la Cueva, que me enseñó bastante del mundo del arte y me ayudó a documentarme bien. Además ese mundo me parece muy sugerente, tanto los olores de un estudio de pintura como el glamour, la clase y la tontería, que también la hay. No está elegido al azar y forma parte de la trama.

-Es muy habitual en el género negro que los detectives den para varias novelas... ¿Será el caso de su Concha Escudero?

-No te digo que no porque Concha Escudero da de sí para varias novelas más. De hecho en mi anterior libro, Las imperfectas, que era una colección de relatos, ya aparecía haciendo un pequeño cameo. Todavía estoy saboreando El naufragio de tus ojos y no sé que será lo próximo que escriba, pero una opción es retomar a Concha.

-No sé si creerla... ¿De veras no sabé qué será lo próximo que escriba?

-No, aunque sí sé que tengo muchas ganas de escribir. Y eso que esta novela la hice para escapar de la realidad. Empecé en mayo de 2020, cuando empezaron a abrirse un poco las puertas del confinamiento. Aquello me angustió muchísimo porque en casa no era capaz de escribir ni una línea, más allá de mis artículos para El Periódico de Aragón. Y en cuanto se abrió un poco la situación esta novela me sirvió para escapar de la realidad... por eso es tan coral, por eso tiene tantos personajes y tanta vida.