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María Frisa, escritora: “El tópico del Bogart machito todavía pervive en el mundo de la novela negra” María Frisa, escritora: “El tópico del Bogart machito todavía pervive en el mundo de la novela negra”
María Frisa en Valderrobres, junto a Jose Manuel Soriano, que la presentó

María Frisa, escritora: “El tópico del Bogart machito todavía pervive en el mundo de la novela negra”

Presentó ‘El nido de la araña’ en Valderrobres con motivo del Festival Aragón Negro

María Frisa  es una escritora barcelonesa afincada en Zaragoza, capaz de publicar éxitos de ventas en géneros tan -aparentemente- dispares como la literatura juvenil o la novela negra. La pasada semana estuvo en Valderrobres, en el marco del Festival Aragón Negro, presentando su última obra; El nido de la araña (Ediciones B).

-¿Cómo fue la presentación en Valderrobres? ¿Pesó el miedo o las ganas de actividad?

-No había estado nunca y vino mucha gente, todo lo que permitía el aforo. Percibí muchas ganas de actividad, un ambiente de participación estupendo, y un montón de gente compró después El nido de la araña, que es un estupendo termómetro. Tenemos muchas ganas todos de seguir con nuestras vidas. 

-Las críticas de ‘El nido de la araña’ están siendo excepcionales... ¿Se le queda corta la etiqueta de thriller psicológico?

-He tratado de escribir una novela de suspense, que tenga una capa de lectura para entretener y robar horas de sueño al lector, pero he puesto mucho empeño en que no sea una novela al uso, con un misterio que haya que resolver y ya está. En primer lugar porque nada de lo que crees que ocurre está sucediendo como tú crees. La novela empieza con el secuestro de una niña y su madre con una pistola. Parece que va a ser otra novela de madres coraje, pero a base de giros la historia acaba siendo completamente diferente. Y además quiero que la novela tenga otras capas de interpretación, que invite a reflexionar sobre ciertos temas. 

-¿Qué temas?

-El nido de la araña es una crítica a la psicología conductual, que fue el paradigma imperante durante muchos años, sobre todo en EEUU. Pensaban que cualquier comportamiento humano podía corregirse con el par estímulo-respuesta, y se hizo un gran uso del electroshock y de tratamientos absurdos, por ejemplo, contra la homosexualidad, cuando pensaban que era una desviación. 

-Todos hemos echado mano alguna vez de ese par estímulo-respuesta, y a veces funciona...

-Por supuesto. Un castigo o una recompensa pueden funcionar, y de hecho funcionan. Pero como corriente el conductismo llegó a ser muy extremo. No creían en absoluto en la genética y estaban convencidos de que el cerebro era completamente maleable, que con los estímulos adecuados podías hacer lo que quisieras con él. Skinner decía que si le daban diez bebés, él sería capaz de hacer que uno fuera un criminal, otro un premio Nobel, otro un músico, otro un maestro...

-Usted es psicóloga de formación. ¿Eso le ayuda a escribir o, por el contrario, le pone obstáculos porque la obliga a estar demasiado pegada a la realidad científica?

-En este caso desde luego me ayuda muchísimo. He tenido que investigar, pero la psicología conductual la trabajé mucho cuando estudié, y de hecho entonces era el paradigma que imperaba. 

-El concepto ’El nido de la araña’ hace referencia a algún tecnicismo relacionado con la psicología?

-No... pero no puedo decir de donde sale, porque entonces destripo la historia. 

-Salta de la novela negra o la novela sin más, y de ahí al género juvenil, sin solución de continuidad. Es poco común.

-Cuando empecé a escribir para adultos decía que jamás escribiría para niños, porque pensaba que ese tipo de literatura era siempre de fantasía o ciencia ficción. Por aquel entonces yo tenía una hija de 12 años, y me di cuenta que solo con las cosas que me contaba podía escribir un libro. Y que era lo mismo escribir sobre el presente de los adultos que sobre el presente de los niños. Así que escribí 75 consejos para sobrevivir en el colegio, encontré editorial y fue un enorme éxito.  

-El género juvenil acostumbra a ser menospreciado...

-Y el negro también, así que estoy acostumbrada. Lo que sí es cierto es que en el género negro sobrevive un machismo que en muchos casos es subrepticio, pero que ahí está. A las mujeres se les permite escribir para niños, pero el género negro es como intocable. No hay más que ver que en los principales Premios de Novela Negra los ganadores son casi siempre hombres –en Gijón hay dos mujeres en 32 ediciones–. El tópico del Humphrey Bogart machito y la mujer como mera comparsa sigue vigente, aunque sea casi inconsciente en muchos casos. 

-Además de un exitazo literario considerable, aquel ‘75 consejos para sobrevivir en el colegio’ también le deparó una bonita caza de brujas...

-Sí, ese libro me dio muchas alegrías pero también muchos disgustos. El siguiente libro que escribí fue sobre bullying en redes sociales y desde luego esa experiencia me ayudo a saber lo que puede suponer. ¡De lo que más me acusaron en ese libro fue de lanzar mensajes machistas, y de repente había un montón de machistas defendiéndome! ¿Te lo puedes creer? Lo que me ayudó a superarlo fue que cuando surgió la polémica, el libro ya llevaba varios años editado, había dado muchas charlas y muchos niños me habían dicho que era el primer libro que se habían leído sin necesidad de que les obligaran. Eso me demostraba que el problema no era mi libro, sino la forma que tenían de leerlo algunos adultos. 

-La serie ‘75 consejos’ continuó en Alfaguara... ¿tuvo que autocensurarse?

-Cuando empecé a escribir el siguiente libro de la serie lo hacía sin querer. Cada vez que se me ocurría un chiste pensaba que ofendería a unos, o quizá a los otros. Al final vi que el libro no avanzaba y que, como siempre iba a haber algún ofendidito, lo mejor era no hacer caso y escribir lo que me diera la gana. 

-¿Su próxima obra?

-Una novela muy personal, que habla de mis raíces, que transcurre en Aragón, en el medio rural... pero todavía no puedo decir ni siquiera a qué género pertenece exactamente.