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Mariano Anós, actor y dramaturgo: Mariano Anós, actor y dramaturgo:

Mariano Anós, actor y dramaturgo: "Me gustaría hacer más cine y Desafío Buñuel es una ocasión para hacerlo"

"Me parece admirable el trabajo de los compañeros del equipo de rodaje", explica

Mariano Anós es un referente de las artes escénicas en Aragón con una larga trayectoria a cuestas en el teatro. El cine está llamando ahora a sus puertas y en Desafío Buñuel ha participado en el cortometraje El refugio inhumano.

- ¿Qué es para usted participar en Desafío Buñuel con toda la carrera como actor que carga a sus espaldas?
- Bueno, en el cine propiamente tampoco he hecho mucho. He hecho participaciones sobre todo en algunos cortos en los que he tenido un papel más destacado. En largos he trabajado muy poco, y lo más reciente son La novia y Las niñas, en las que he participado en pequeños papeles. Básicamente toda mi vida la he dedicado al teatro. Estar aquí en Teruel  me parece una ocasión estupenda para disfrutar de una experiencia muy particular como es Desafío Buñuel con el trabajo en el que estoy participando.

- ¿De qué manera ha preparado su papel?
- Vienes un poquito preparado pero luego depende mucho de todas las circunstancias del rodaje y con esa parte un poco de improvisación, de tener que cumplir rápidamente un papel. La experiencia que he tenido en cine no ha sido muy larga, pero me gustaría tener más y es una ocasión también para seguir un poco trabajando en ese terreno.

- ¿Cuesta cambiar mucho de registro al pasar del teatro al cine? Me viene a la cabeza aquella escena célebre de Fernando Fernán Gómez.
- Sí, en El viaje a ninguna parte. No sé, a mí no me ha costado nunca demasiado y es un poco una cuestión de saber sobre todo controlar. A veces en el teatro necesitas proyectar más y llegar más lejos, y en ocasiones hay cierta tendencia, que yo nunca he cultivado, a una cierta exageración en los gestos, en las entonaciones. Como en el teatro tampoco he cultivado eso, pues tampoco me cuesta tanto adaptarlo al cine, donde sí se requiere un poco más de contención, sobre todo de gestos. Yo creo que es una cuestión de matiz más que otra cosa y no los veo tan alejados un trabajo del otro.

- ¿Cuál es entonces su desafío particular en este rally?
- Bueno, no sé, mi desafío particular creo que no es tan grande como el de los que están realmente ahí todo el rato con el equipo de rodaje. Mi personaje tampoco es un papel que tenga un gran desarrollo, es una pequeña secuencia y por eso tampoco lo veo como un gran desafío, más allá de la novedad del planteamiento general del trabajo del festival. A mí lo que me parece admirable es el trabajo de los compañeros del equipo de rodaje para hacer un corto en 48 horas sin parar.

- ¿Vivimos tal vez en una edad de oro del cine y el teatro hecho en Aragón?
- No sé que te diga. Edad de oro en todo caso me parece un poco excesivo. Sí que es verdad que ha habido avances, progresos y también una mayor implicación de las instituciones con el cine y el teatro en Aragón.

- ¿Qué políticas públicas deberían implementarse?
- Pues políticas que favorezcan más la continuidad de equipos. Yo lo veo sobre todo en lo que ha sido principalmente mi vida, el teatro. Claro, yo empecé en el teatro todavía durante el franquismo y con unas expectativas muchas veces incluso desmesuradas de cómo se podría organizar la cultura mirando un poco los ejemplos más próximos de Francia o de Alemania relacionados con el teatro. Cuando empecé con el Teatro de la Ribera había mucho trabajo, aunque en condiciones precarias, y ahora son más como bolos y actuaciones sueltas, y los equipos continuados son menos. No lo sé, yo sobre todo lo que hecho de menos son la continuidad de trabajo en equipo.

- ¿Y por el público, cómo debería comportarse frente a las artes escénicas? A veces nos olvidamos de que la cultura no puede ser gratuita porque ustedes viven y comen de esto.
- Puf, pues esa es una pregunta complicada y la verdad es que no sabría muy bien cómo contestarlo. En todo caso todos los esfuerzos que se hagan por la difusión me parece que son importantes, porque muchas veces ocurre que hay por ejemplo unas subvenciones importantes para producción, tanto de teatro como de cine, y sin embargo luego la distribución se queda desamparada. Creo que ahí es donde habría que hacer un mayor esfuerzo y permitiría una mayor difusión y una mayor atención a la distribución tanto del cine como del teatro, también dentro de lo que decía, que me obsesiona un poco, de la continuidad y no vivir de pronto de un gran éxito suelto que aparece y luego desaparece para volver a empezar de cero.

- ¿Espera que Las niñas va a empujar el cine aragonés?
- Pues no lo sé, me gustaría creer que sí lógicamente, pero no lo sé, no tengo una bola de cristal para saberlo. Espero que sí que no se quede como decía antes en un éxito suelto que de repente desaparece y ya está y no se vuelve a saber nada hasta que aparezca otro dentro de diez años.

- ¿En su caso qué ha supuesto Las niñas, aunque el papel que interpreta es pequeño?
- El disfrutar del proceso de rodaje, que tampoco fue largo. Lo fue más en La novia con Paula Ortiz, que sin embargo luego mi papel en el montaje quedó casi desaparecido, pero allí estuve como dos semanas intensas de rodaje. En Las niñas fue solo una mañana, pero sí que me gusta mucho que haya tenido esa repercusión. Espero que no se quede todo ahí, y también que la incorporación de las mujeres a la dirección sea cada vez mayor.

- ¿Necesita más mujeres el cine?
- Sí, sí, claro, claro, en todos los aspectos de la vida. Yo creo que la presencia mayor de las mujeres en el cine es un enriquecimiento enorme y que se venía echando muy en falta; todavía se echa en falta, pero ya un poco menos afortunadamente.