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Marta Monreal Chasco, fotógrafa: “La fotografía capta la memoria y ayuda a que no se nos olvide lo que fuimos” Marta Monreal Chasco, fotógrafa: “La fotografía capta la memoria y ayuda a que no se nos olvide lo que fuimos”
Marta Monreal Chasco, fotógrafa de Cretas

Marta Monreal Chasco, fotógrafa: “La fotografía capta la memoria y ayuda a que no se nos olvide lo que fuimos”

La fotógrafa turolense está especializada en imagen de marca, de producto, social y de familia

De Cretas,  se formó y trabajó como fotógrafa en Zaragoza y Huesca, hasta que decidió hacerse autónoma. Está especializada en fotografía social, de familia y en fotografía de producto.

-En la era de la digitalización total, ¿cómo se reinventa un fotógrafo?

-Adaptándonos a las nuevas tecnologías. Tenemos multitud de herramientas que nos ayudan en nuestro día a día y hay que saber exprimirlas. Aunque al final ya se sabe que no es la herramienta sino lo que hagamos con ella.

-¿Un fotógrafo se hace poco a poco o le viene de vocación?

-Siempre hay personas que tienen un don para mirar de una manera especial, pero yo soy más de la opinión que te haces poco a poco. Para mí, la formación ha sido muy importante, el aprender de otros, mirar muchas fotografías, leer y compartir. Ha sido todo un proceso que me ha permitido definirme como fotógrafa.

 -¿Dónde se formó?

-A los 17 años decidí que quería empezar a estudiar fotografía, así que me fui a Zaragoza. Primero empecé con la fotografía, donde aprendí en analógico y justo me pillo el cambio, pero hasta muchos años después no me compré mi primera cámara digital, así que mientras tanto seguía tirando de carrete. Después vi necesario estudiar diseño gráfico, y,  al empezar a trabajar con otros profesionales y compartir, fui haciendo cursos complementarios para ir formándome en diferentes materias. Finalmente, empecé a trabajar por mi cuenta.

-¿Y ahora que el mundo es global, el trabajo de un fotógrafo también lo es, es decir, trabaja en todas partes?

-Pues sí, ahora tengo la posibilidad de poder enfocar y ofrecer mis servicios de otra manera y moverme mucho más.  Aunque me gusta mucho el trato de cercanía.

-La sociedad ha cambiado mucho en los últimos 20 años, ¿Cómo ha cambiado el trabajo de un fotógrafo?

-Sigue siendo el mismo, aunque ha cambiado la manera de contar, ofrecerlo y consumirlo. Las redes sociales y el buen posicionamiento en los buscadores me han permitido llegar más allá y conectar con otras personas que son más afines a mi estilo. Ahora nuestro escaparate está online, tener un buen portafolio,  estructurarlo bien, contar lo que hacemos de manera adecuada y, sobre todo, conectar con el que nos ve en el otro lado de la pantalla, es una de las nuevas facetas del fotógrafo.

-¿Qué salidas han buscado los negocios tradicionales?

-Algunos han cerrado y otros se han adaptado y apostado por la tienda online, aunque otros pocos han sabido transformar su negocio tradicional y presentar una buena propuesta de valor.

-¿Cómo se ha reinventado  usted misma?

-Aparte de la fotografía social y de familia, también ofrezco servicios a las empresas. Estamos necesitados de diseño, narrativa y empatía para conectar con nuestro consumidor en el día a día y aquí es donde puedo conectar la fotografía y el diseño.

-Es una profesión donde se trabaja mucho cuando los demás están de fiesta, ¿no?

-En la fotografía social se trabaja muchos fines de semana, lo que conlleva que te pierdes muchos momentos con la familia y los amigos. Eso es lo que peor llevo, así que el tiempo libre que tengo lo exprimo al máximo.

-¿Se sigue valorando el papel del profesional?

-Creo que sí. Aunque está claro que el intrusismo que hay en esta profesión disipa el valor que tiene un profesional. Por eso la importancia de apostar por una buena propuesta de valor que nos diferencie y que nos haga crecer.

-¿Usted en qué se ha especializado?

-Yo me defino como fotógrafa de familia y también como fotógrafa de pequeñas empresas. Me gusta mucho el entorno familiar, me siento cómoda y cercana. El poder capturar los momentos más especiales, el aportar mi visión y pensar que esos serán sus recuerdos y que formarán parte de su patrimonio familiar me pone los pelos de punta. Trabajar para capturar la memoria y que no se nos olvide que es lo que fuimos me parece toda una satisfacción personal. Aparte, también me he especializado en marcas u empresas, en branding, storytelling y fotografía de producto. Y todo ello enfocado para trabajar con pequeñas empresas. Les ayudo a identificar su espíritu de marca, su propuesta de valor y colaboro con ellos para darles forma para conectar con sus clientes. 

-¿Qué nichos de mercado se han abierto con la era digital?

-El consumo de fotografías que necesitamos a diario ha generado la necesidad de crear bancos de imágenes para consumir según las preferencias que tengamos. También la fotografía gastronómica y de producto en general se ha abierto hueco en esta nueva era, porque lo que está claro es que la comida nos entra por los ojos.

-Usted es de Cretas. ¿Echa de menos su pueblo?

-Siempre. No me imagino mejor lugar para vivir que Cretas.  Todos aquellos que somos de Cretas y nos toca vivir fuera lo echamos mucho de menos, pero tengo la suerte de ir a trabajar muchas veces por allí y poderlo disfrutar.