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Nacho Navarro, gerente del Cine Maravillas de Teruel: “La sala de cine es un termómetro que mide el ambiente que hay en la calle” Nacho Navarro, gerente del Cine Maravillas de Teruel: “La sala de cine es un termómetro que mide el ambiente que hay en la calle”
Nacho Navarro, gerente del Cine Maravillas de Teruel

Nacho Navarro, gerente del Cine Maravillas de Teruel: “La sala de cine es un termómetro que mide el ambiente que hay en la calle”

La sala turolense inicia este viernes una campaña navideña en la que esperar enderezar el aciago 2020

Como para tantos otros turolenses, la pandemia está siendo un calvario para Nacho Navarro. Reabrió el Cine Maravillas de Teruel en julio tras cuatro meses cerrado y una onerosa adaptación a las medidas higiénicas. Ahora lidia con una sesión menos, nuevos horarios, limitaciones de aforo y menos películas para exhibir, pero mantiene sus puertas abiertas para quien quiere seguir viendo los estrenos en la gran pantalla, como cuando éramos normales de verdad.

-¿Ha mantenido abiertas sus puertas desde julio?

-Sí, pero con algunas semanas de parón. Esta semana pasada he estado cerrado, porque venía de haber tenido solo a 47 personas en siete días con Emma, que era una buena película. Ya está todo lo suficientemente complicado, así que casi mejor estar cerrado que en una situación tan triste. Este viernes reabrimos con El verano que vivimos, y espero poder aguantar durante la campaña de Navidad. 

-Contando con todas las limitaciones de aforos y demás...

-Claro. Estamos al 25% de aforo, que son una sesenta personas, pero es que tal y como están las cosas ni siquiera es fácil llegar a esa cifra. Desde que empezó todo la mejor taquilla fue con el estreno de Las Niñas, con 95 personas, cuando estábamos al 50%. pero además hemos tenido que quitar la sesión de la noche, que excepto para las películas infantiles era la preferida de mucha gente, y las dos sesiones que hacemos han cambiado de horario, a las 17.30 horas y a las 19.45 horas –necesariamente la última tiene que empezar antes de las 20 horas–. A esa hora todavía no han cerrado muchos comercios y la gente que trabaja por la tarde no lo tiene fácil para venir. 

-¿Cuál es la limitación que más daño le está haciendo?

-La que prohibe comer en el interior de la sala, porque las palomitas y los refrescos es lo que más margen deja a las salas. Si solo ingresas de las entradas, el 60% es para la distribuidoras, y hay varias sociedades de gestión de autores que pegan un mordisco, así que al final de 6.50 euros te quedan dos duros, y estás trabajando para otros. 

-Sin embargo la Covid-19 es un problema real... ¿cree que son necesarias todas estas limitaciones?

-Nosotros desde el principio hemos tomado medidas. Hemos comprado una máquina para desinfectar el cine todas las noches, que funciona estupendamente, tenemos todos los accesos controlados, con geles y distancias, y está todo bajo control porque además el público colabora mucho y tiene mucha paciencia con todos los protocolos puestos en marcha. Que sepamos en el cine no hemos tenido ningún contagio ni ninguna situación complicada. Lo peor es que encima hay una disparidad tremenda entre unas Comunidades Autónomas y otras, y Aragón pertenece al grupo de las restrictivas, porque en otros lugares, por ejemplo, sí que permiten seguir vendiendo palomitas y refrescos. Esa gran diversidad que existe entre Comunidades te hace preguntarte qué medidas son realmente efectivas o necesarias. Porque al final si abres no puedes acogerte a los ERTE y tienes que trabajar en unas condiciones muy penosas, así que al final abrir la puerta es salir perdiendo. Las ayudas de los créditos ICO solo sirven para pagar impuestos, proveedores fijos y gastos, porque aquí no podemos poner una terraza. 

-¿Es cierto que productoras y distribuidoras están sujetando los estrenos previsiblemente taquilleros para cuando escampe el temporal¿

-Así es. Eso está ocurriendo y no es ningún secreto. En parte yo entiendo que las empresas que invierten 300 millones de dólares en una película no quieran sacarlas ahora, porque hasta hace cuatro días los cines de Cataluña estaban cerrados y no iban a poder rentabilizarla en España, así que se están guardando bastante material. Entiendo esa postura pero a los que abrimos nos están haciendo polvo porque no tenemos películas taquilleras que ofrecer. En ese sentido la actitud de Disney ha sido muy triste, porque ha decidido estrenar la nueva Mulan y otras películas en televisión en lugar de hacerlo en salas. 

-Navidad suele ser una buena campaña, capaz en ocasiones de enderezar un mal año... ¿qué tal se presenta en 2020?

-Pues estaba previsto que fuera mucho mejor de lo que va a ser, pero habrá algún lanzamiento que quizá nos permita funcionar. Se ha cancelado una nueva versión de Dune y alguna de Disney, pero este viernes estrenamos El verano que vivimos, con Blanca Suárez, y después vendrá Nieva en Benidorm de Isabel Coixet, que es una buena película. El 18 de diciembre estrenaremos Wonder Woman 1984, a priori la más comercial, y después Los Croods 2, la segunda parte de una película infantil de dibujos animados cuya primera parte es deliciosa, de lo mejor que hay en películas para niños. Y luego vendrá Érase una vez con Angelina Jolie con la que llegaremos al 11 de enero... y a partir de ahí ya veremos. 

-¿Cree que persiste el miedo de la gente a acudir a cines o teatros?

-No hay miedo, pero sí que puede haber pérdida de hábito, porque mucha gente incluso piensa que el cine está cerrado. El cine es un termómetro de cómo está la gente, de la situación global. En según qué momentos se han vivido momentos de ánimo diferentes en la calle, y luego eso se traslada a la asistencia a la sala; cuanto más grave está la situación más se encierra la gente en sus casas. Por eso ha habido semanas que he cerrado, porque vi que iba a estar solo. Ahora parece que vemos el panorama un poco más despejado y quizá la gente está más animada, así que ojalá que venga una temporada un poco mejor para el cine.