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Pablo Cuevas, coordinador del libro ‘La historia de la Universidad de Huesca’: “Hasta el siglo XIX no existía la disparidad que hay entre las ciudades de Aragón hoy” Pablo Cuevas, coordinador del libro ‘La historia de la Universidad de Huesca’: “Hasta el siglo XIX no existía la disparidad que hay entre las ciudades de Aragón hoy”
Pablo Cuevas ha coordinado el trabajo de trece investigadores diferentes

Pablo Cuevas, coordinador del libro ‘La historia de la Universidad de Huesca’: “Hasta el siglo XIX no existía la disparidad que hay entre las ciudades de Aragón hoy”

El Instituto de Estudios Humanísticos de Alcañiz presentó el pasado fin de semana su último volumen en Huesca

Pablo Cuevas es doctor en Filología Clásica y vicesecretario hasta hace unos meses del Instituto de Estudios Humanísticos de Alcañiz. Además es el coordinador de la última obra de esta institución, La Universidad de Huesca (1354-1845). 500 años de Historia, en el que han colaborado 13 especialistas. El pasado fin de semana se presentó en el Salón del Tanto Monta de Huesca.

-¿Qué vinculación existe entre Alcañiz y la Universidad de Huesca?

-Quizá la más llamativa es que Pedro IV de Aragón tomó la decisión de ubicar la nueva Universidad que quería fundar en Alcañiz, donde estaban reunidas las Cortes aquel 12 de marzo de 1354. Pero hay más vínculos, entre ellos que acogió a muchos estudiantes turolenses, incluso después de que fueran fundadas otras universidades más cercanas como Valencia y Zaragoza. José María Lahoz Finistres ha realizado el artículo Estudiantes turolenses de la Universidad de Huesca, extrayendo a unas 200 personas procedentes de la provincia. 

-¿Alguno de renombre?

-Quizá el más destacado fue Braulio Foz, el escritor y periodista nacido en Fórnoles (1791). 

-¿Qué se decidió exactamente en Alcañiz?

-A mediados del siglo XIV Pedro IV el Ceremonioso ya había tomado la decisión de crear una nueva universidad. Faltaba por decidir dónde se establecía, y competían Huesca y Zaragoza.

-¿Por qué se inclinó la balanza por Huesca?

-José Arlegui es doctor en Filología Clásica, y quien tradujo el Privilegio de Fundación de Pedro IV. Escribe un artículo en el libro en el que demuestra que la razón fundamental fue, sencillamente, que en aquel momento Huesca tenía un gran nivel cultural y académico. Hoy nos parece extraño, pero hasta el siglo XIX y la centralización del Estado no había una relación tan dispar entre las ciudades de Aragón. 

-¿Qué importancia tuvo la creación de la institución universitaria en Huesca?

-Fue absolutamente crucial para la historia de Huesca, en lo demográfico, en lo cultural, en lo social, lo económico y lo urbanístico. No hay que olvidar que la única universidad que existía con anterioridad en la Corona de Aragón era la de Lérida, y fue la única en los territorios que comprende la actual Comunidad Autónoma de Aragón hasta la creación, en 1583, de la Universidad de Zaragoza por Pedro Cerbuna.

-Cambiaría por completo el aspecto de la ciudad...

-Pero no desde el principio. El Rey no dotó bien a la Universidad, que dependía del Ayuntamiento y costaba muchísimo de mantener. Pero a finales del siglo XV la Iglesia la dotó muy bien, con sus propias tierras y prebendas, y a partir de ahí su prestigio creció exponencialmente y alcanzó la solidez económica. En esto tuvieron mucho que ver los obispos Antonio de Espés y Juan de Aragón. Ellos convirtieron Huesca en una ciudad universitaria conocida como la Salamanca aragonesa. 

-La creación de la Universidad de Zaragoza en el siglo XVI marcó su decadencia?

-No. Es verdad que cuando Cerbuna crea la Universidad de Zaragoza ambas tienen que competir, pero Huesca tenía para entonces mucho prestigio y podía resistir sin problema. Y después, en el siglo XVIII, los borbones suprimieron todas las universidades catalanas, excepto Cervera, lo que hizo que muchos estudiantes catalanes llegaran a Huesca.

-¿Por qué desapareció, entonces, en 1845, cercano a cumplirse 500 años de existencia?

-Por motivos políticos. Todas las reformas de los borbones se vinieron un poco abajo con la Guerra de la Independencia, y conforme crece el estado liberal en la década de 1830 se pone de manifiesto que en España hay muchas universidades y están muy atrasadas con respecto a Europa. En Aragón existían dos, Huesca y Zaragoza, y parece que había que suprimir una. Ahora sabemos que en esa época estaban tan a la par que no estaba nada claro cuál convenía mantener. Pero en los años siguientes, conforme avanza la centralización y se va haciendo más importante Zaragoza la balanza va cayendo. La desamortización afectó especialmente a Huesca que disminuyó en tamaño, porque había muchos colegios religiosos. También se eliminaron los Colegios Mayores y esto afectó al de Santiago en Huesca, de gran importancia... Laura Rami, en un magnífico artículo, demuestra que la supresión no se debió a una decisión objetiva, sino que tuvo más que ver con esa política centralizadora. 

-¿’La Universidad de Huesca (1354-1845). 500 años de Historia’ recopila y sintetiza información que ya existía pero de forma dispersa, o aporta nuevos datos, documentos o investigaciones inéditas?

-Ambas cosas. La Universidad de Huesca cayó en el olvido desde 1845, cuando se suprimió, precisamente un poco fruto de este criterio centralizador. Ha habido investigadores que han hecho tesis doctorales estupendas, pero no suficientes como para deshacer ese vacío, y a veces han sido textos que han tardado en publicarse, o se han publicado de forma dispersa. Así que en esta obra hemos hecho dos cosas; por un lado hemos retomado las tesis que ya estaban hechas y les hemos pedido a los autores que las actualizaran, porque en muchos casos han seguido investigando. Y además se han unido otros investigadores para aportar novedades y nuevas líneas de investigación. El libro trabaja en esos dos ámbitos, pero su principal cualidad es que sintetiza toda la historia de la institución en un solo volumen, que además está muy cuidada. Las colecciones del Instituto de Estudios Humanísticos están muy mimadas porque su reconocimiento a nivel académico es muy elevado, y en esta ocasión, que participan las Universidades de México y de Lisboa, todavía más.