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Presen Ferrer, directora del Laboratorio de Medio Ambiente de Andorra: Presen Ferrer, directora del Laboratorio de Medio Ambiente de Andorra:
María Dolores Ortíz, Presen Ferrer, Sandra López y Francisca Alquézar, de izquierda a derecha, trabajadoras del laboratorio

Presen Ferrer, directora del Laboratorio de Medio Ambiente de Andorra: "Las mujeres no han tenido las mismas oportunidades, pero eso está cambiando"

La química de Torrecilla de Alcañiz dirige un laboratorio científico en el que trabajan tres mujeres más
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Presen Ferrer es una licenciada en Ciencias Químicas que desde 2019 dirige el Laboratorio de Medio Ambiente que la Diputación Provincial de Teruel tiene en Andorra. Podría ser la sede oficiosa del Día de la Mujer y la Niñas en la Ciencia que se celebró ayer, porque sus cuatro trabajadoras son mujeres.

-¿Cuál es la función del Laboratorio de Medio Ambiente de Andorra?
-Pues el laboratorio se fundó en 1981 a raíz de la actividad de la Central Térmica porque, pese a que las diputaciones provinciales no tenían esa competencia, aquí existía la inquietud de controlar la calidad del aire que respiraban los vecinos. Con el tiempo la legislación obligó a las propias empresas a controlar la calidad del aire, y el laboratorio pasó a tener otras atribuciones. En cuanto a calidad del aire, somos el laboratorio de referencia de Aragón para determinar los niveles de partículas en el aire. El departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón  tiene estaciones medidoras por todo el territorio. A través de un convenio con la Diputación Provincial el laboratorio controla la calidad del aire de todos esos puntos.

Además trabajamos en el control de calidad del agua para consumo humano en muchas localidades de la provincia, control de aguas naturales que nos encargan particulares e incluso control de calidad de aceites de oliva.

-Hoy (por este viernes) se celebra el Día de la Mujer y la Niña en el Ciencia, pero lo cierto es que en el Laboratorio de Medio Ambiente de Andorra las cuatro trabajadoras son mujeres...
-Sandra López y María Dolores Ortiz son analistas de laboratorio, y Francisca Alquézar es administrativa. Se da además la circunstancia de que mis tres compañeras son de Andorra, y yo de muy cerca, de Torrecilla de Alcañiz, así que tenemos la fortuna de trabajar en nuestra casa.

-¿Cree que el caso de su laboratorio, con cuatro mujeres trabajando, es un caso atípico?
-En el caso de la Administración, que es el que conozco yo, te diría que incluso puede que más de la mitad de las personas que trabajan en este sector son mujeres. En él ámbito de los puestos directivos de las grandes empresas privadas no puedo opinar, porque lo desconozco, pero cuando acudo a ciclos formativos o a foros que reúnen a gente que trabaja en mi campo para la administración veo a muchas mujeres.

Matrículas universitarias

-Pues las cifras de matriculación universitaria dicen que solo un 13% de los estudiantes de STEM (grados de ciencias, tecnología, ingeniería y matemática) son chicas...
-Pero en la rama sanitaria, en medicina, enfermería o farmacia si hay muchas mujeres. Quizá esa diferencia se de más en titulaciones tecnológicas o en determinadas ingenierías.

-¿Y a qué cree que puede deberse?
-No lo sé. En mi caso cuando decidí estudiar ciencias químicas no se debió a que tuviera más o menos referentes de mujeres científicas, sino que me guié por lo que me gustaba, lo que me apetecía hacer.

-¿Y qué fue en su caso?
-Siempre he sido de ciencias, siempre me he sentido atraída por ellas. No tanto por la química en concreto, en la que no puedo decir que tuviera una vocación clara. Pero tenía claro que quería estudiar ciencias, y me decidí por la química quizá porque tenía una parte más experimental que las matemáticas.

-¿En la facultad de Ciencias Químicas las mujeres eran minoría o no?
-En mi caso no. Yo estudié en la Universidad de Zaragoza y de las 400 personas que estaríamos en primero, fácilmente había sobre un 40% de mujeres.

-¿Se ha sentido en alguna ocasión discriminada por razón de su sexo en el ámbito laboral, o a la hora de buscar empleo?
-Pues tampoco ha sido mi caso, aunque reconozco que en ese sentido yo he sido  una gran afortunada. Cuando terminé de estudiar, en ese momento en el que no sabes qué hacer ni por dónde tirar, hice el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) para dar clases o preparar oposiciones, y justo al terminar se convocó una beca de formación en el Laboratorio de Medio Ambiente de la Diputación Provincial. Me la dieron, se fue renovando, me hicieron contratos temporales y finalmente saqué la oposición, así que toda mi carrera profesional ha estado vinculada a este laboratorio. Y me considero una gran afortunada porque pensaba que, para trabajar, me tocaría marcharme como poco a Zaragoza. Y sin embargo sigo viviendo en mi pueblo, Torrecilla, y puedo ir y venir a mi trabajo todos los días.

-¿Considera necesario la celebración de un Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
-Siempre es positivo que se le de visibilidad a la ciencia, porque más allá del género, siempre es un poco más invisible que otros ámbitos. En Andorra hay gente que no sabe que existe este laboratorio, y todo lo que signifique informar y abrir las posibilidades a la gente es muy positivo. Y en cuanto a las mujeres, creo que durante muchos años no han tenido las mismas oportunidades, pero por fortuna eso está cambiando y, especialmente en la Administración, las mujeres no tenemos que enfrentarnos ni a salarios menores ni a situaciones injustas.