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Sol Álvarez, editora de Alrevés: “El enemigo de las pequeñas editoriales no son las grandes, sino Netflix” Sol Álvarez, editora de Alrevés: “El enemigo de las pequeñas editoriales no son las grandes, sino Netflix”
Sol Álvarez en una de las mesas que la organización instaló en Calamocha

Sol Álvarez, editora de Alrevés: “El enemigo de las pequeñas editoriales no son las grandes, sino Netflix”

La editorial barcelonesa participó en las ‘speed dating’ con autores del Salón del Libro de Calamocha

Muchas de las más de 30 editoriales independientes que acudieron el pasado fin de semana al Salón Profesional del Libro de Calamocha participaron en las speed dating con autores e ilustradores, una suerte de citas rápidas que buscan el nacimiento de nuevos proyectos literarios. 

-¿Cómo funcionaron las citas rápidas del Salón del Libro de Calamocha?
-Cada editorial nos pusimos en contacto con la organización para decirles qué tipo de autores o de novelas buscamos, en nuestro caso por ejemplo, en Editorial Alrevés, nos interesan los autores de novela negra o de true crime, o ilustradores para nuestro sello infantil. Entonces el Salón del Libro organiza entrevistas breves entre todos los autores inscritos y aquellos editores que pueden estar interesados en lo que ofrecen. Son diez minutos, en los que me cuentas tu novela, o lo que tengas, y nosotros valoramos si entra dentro de nuestra línea, si queremos recibir el manuscrito, una sinopsis, o hasta qué punto nos interesa. 
-¿Suelen ser efectivas?
-Depende. Hay gente que viene con proyectos superpreparados. El viernes una chica, que trabaja con libros infantiles y que ilustra y trabaja con otros ilustradores, nos trajo una serie de libros que ya había terminado, con archivos que pudimos ver en una tablet... Pero luego hay gente que te dice que tiene una idea, y te la cuenta un poco por encima...
-Las ideas son más difíciles de comprar, ¿no?
-Claro. En esos casos solemos decirles que cuando tengan algo más concreto, o cuando hayan escrito su idea, podremos valorarla. Pero en general, y respondiendo a tu pregunta sobre si surgen nuevas novelas a partir de estos encuentros, sí, sí que suelen salir proyectos. Depende de la suerte que tengamos. Pero aunque no surjan la verdad es que este tipo de espacios, sobre todo cuando son al aire libre, son muy buenos para conocer autores que en otras circunstancias no conocerías, o que si te envía un manuscrito por correo tampoco le dedicarías la misma atención. Incluso cuando no se puede publicar de inmediato una novela, esos contactos siempre se guardan y es bueno tenerlos. 
-Dentro del ámbito editorial de Alrevés... ¿cómo reconocéis una buena novela antes de que se publique y el público tenga acceso?
-En nuestro caso tenemos muy claro que nuestro radio de acción es la novela negra, siempre con tintes sociales, con cierto compromiso social. A partir de ahí la calidad de la escritura es fundamental, aunque nosotros tengamos correctores de mesa y haya cosas que se puedan cambiar, la calidad literaria tiene que ser alta y eso no se puede corregir si no se tiene. 
-¿Y cómo reconoce esa calidad en solo diez minutitos?
-Bueno, eso no puedes valorarlo en estos encuentros. A ti te puede gusta mucho la idea que te plantean, pero luego tienes que leer los primeros capítulos, como cualquier lector, y reconocer la calidad y el potencial que tiene. 
-Como ocurre con cualquier artista, el ego no es algo que escasee entre los escritores, al menos entre muchos de ellos... ¿Cómo se le dice a uno, que está convencido de que tiene el próximo Harry Potter en sus manos, que su novela es impublicable?
-Pues con mucha delicadeza, claro. Entiendo que hay muchas editoriales que ni siquiera responden cuando les envías algún manuscrito, pero nosotros intentamos responder siempre. Y luego si no te interesa pues hay un montón de argumentos que puedes esgrimir sin herir el ego de nadie. Y además, cuando rechazas una publicación no siempre es una cuestión de calidad... nosotros, por ejemplo, tenemos cerrado el calendario editorial de este año y del que viene cerrado.
-Pero entonces no buscan en Calamocha nuevas novelas...
- Los contactos que podamos hacer ahora son ya mirando al futuro, al menos aun par de años. Pero ten en cuenta que tenemos muchos autores fidelizados, y no podemos dejar de publicar a Andreu Martín, por ejemplo, para publicar a un nuevo autor, es evidente. 
-Durante la inauguración del II Salón Profesional del Libro de Calamocha Fernando Marías dijo que estamos en un buen momento económico para las pequeñas y medianas editoriales. ¿Está de acuerdo?
-Sí, así es. Alrevés hasta 2019 tenía tres empleados, y ahora somos cinco. Y todo eso durante la pandemia. La crisis ha sido seria, pero ha habido muchísima gente que ha empezado a darle valor al contenido digital. En el momento de estar todos encerrados no se podían vender libros físicos, pero el mercado digital creció muchísimo y nosotros ampliamos mucho el fondo digital que teníamos. 
-¿Lo digital no es un enemigo para los editores? Incluso desde el punto de vista de que parece que las ediciones digitales no sean tal...
-Yo creo que la edición física y la digital van muy de la mano, igual que el audiolibro. Cualquier medio para acercar la lectura al lector es válido. Hay quien se va de viaje y quiere llevarse con él 54 libros, o en el gimnasio se escucha un audiolibro, y hay quien sigue prefiriendo el libro tradicional de papel o quien quiere tener ciertos libros en papel, y otros con leerlos en digital le alcanza. En un primer momento se dijo que lo digital significaría el fin del libro en papel, pero no es así. Los diferentes formatos conviven perfectamente porque son complementarios. 
-¿Cuál es el enemigo de las editoriales independientes? ¿La autoedición o los grandes grupos editoriales?
-El enemigo es Netflix. En realidad el problema no es tanto la competencia entre nosotros, sino que la gente, en general, lee poco. Mucho menos de lo que sería deseable.