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Tomás García Asensio, artista: Tomás García Asensio, artista:
Tomás García Asensio

Tomás García Asensio, artista: "La figuración es una ficción, te cuenta algo a través de una representación falsa de ese algo"

'Realismo Realista' reflexiona en Rubielos sobre la relación entre el significante y el significado del arte
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Todavía queda una semana para visitar Realismo Realista, la exposición que el andaluz Tomás García Asensio tiene instalada en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora. Formada por unos enormes triángulos que construyen un patrón sobre las paredes de la sala, dándole cierto aspecto de estación de Metro, la instalación reflexiona sobre hasta qué punto la figuración puede considerarse realista, dado que el significado y el significante son siempre distintas cosas.

-¿A qué hace referencia el término ‘realismo realista’?
-Generalmente un cuadro le cuenta cosas a uno a través de lo que se ve, pero hay veces, como en Realismo Realista, que lo que te cuentan es lo que hay en el cuadro. No hay más. Demuestra que lo figurativo es una cosa ficticia, porque te cuenta algo sin mostrarte ese algo, sino algo parecido, algo que recuerda a la cosa o algo que imita algunas de sus características.

-¿Por qué utiliza precisamente esas formas basadas en el triángulo y el romboide, y no otras como el círculo o el cuadrado?
-De entrada me inclino por la forma geométrica, porque cuando uno pinta cosas, aún desde el informalismo, es muy difícil que no pinte detalles que ya convierten la pintura en una ficción, en una representación de otra cosa. La manzana pintada es mentira, no es una manzana, no se come. Pero el triángulo es verdad. Sus ángulos sumados miden 180º, tienen tres lados y tres vértices... No estoy representando un triángulo, sino que la figura es un triángulo, con todas las características que lo definen por completo. En cuanto a que sean triángulos y no círculos... es una elección personal. Quizá tenga que ver con que el círculo tiene más poder evocador, es capaz de representar más cosas por sí solo.

Color rojo

-¿Y el color rojo? Eso sí que es una concesión, porque en el concepto ‘triángulo’ no necesariamente concurre el color rojo, y este nos puede llevar a pensar que representa una ficción, como el fuego, la pasión, la violencia...
-Eso es cierto, es una concesión que no se puede evitar. Cuando en una clase de matemática te explican el concepto teórico del triángulo, te lo pintan y tú lo estás viendo con tiza blanca sobre fondo verde oscuro, si está pintado en la pizarra, o negro sobre fondo blanco si está en un papel. Lo cierto es que, quieras o no quieras, tienes que dar materialidad a ese concepto teórico para que se pueda ver. Una vez llegado a este punto, me decidí por el rojo porque me atrae y porque con el blanco forma una combinación poderosísima, y también me apetecía ofrecer al espectador una experiencia cromática interesante.

-No deja de insistir en que su exposición, la propia obra de arte, está incompleta hasta que el espectador no llega y se planta delante...
-Eso ocurre siempre, en todas las exposiciones de arte, lo que ocurre es que es algo que suele pasar desapercibido. Yo opino que a cualquier fenómeno artístico le es propio terminarse no cuando el cuadro se cuelga de la pared, sino cuando la gente lo vé, lo reflexiona y le da sentido. Un cuadro pintado que no ve nadie no es arte.

-¿Qué información ha obtenido por parte del público turolense?
-Pues en este caso no mucha, la verdad, porque no hay un dispositivo a través del cual se puedan recoger las reacciones de la gente. Pero con alguna cosa me quedo. El día de la inauguración vino una visita de un colegio. En la sala hay un panel metálico con los mismos módulos que se exponen pero a una escala más reducida, e imantados de forma que se pueden construir tus propios diseños. Los niños estuvieron un buen rato creando sus propias composiciones y me parecieron muy interesantes.

Piezas

-’Realismo Realista’ son las piezas y son el espacio donde están... ¿Se ajustaba bien a su propósito la sala temporal del Museo de Rubielos?
-Sí. Es cálida y tiene un diseño antiguo, no es una sala absolutamente neutra, que es la que mejor se ajustaría teóricamente, pero no molesta. Antes de montarla fui a visitarla, medimos, hicimos los cálculos a ver cómo podía encajar todo e hice una maqueta previa. Después fuimos haciendo cambios hasta llegar a un segundo diseño que es el que puede verse y que nos dejó totalmente satisfechos. Pero este asunto requería tiempo, porque no se trata de colgar cuadros al uso, uno al lado del otro, sino que el objetivo es crear una sola obra, compuesta por varios elementos, pero que forman una sola obra que así se tiene que percibir.

-¿’Realismo Realista’ ha podido verse en muchas salas de España?
-No, en realidad no. La primera vez que se expuso fue en Puerto Rico en 1972 y después se hizo una parecida pero más pequeña en la sede de la Universidad de ese país en Mayagüez, al este del país donde tienen un centro de arte realmente importante. Aquella muestra tuvo cierta relevancia en el panorama hispanoamericano.

-¿Qué vinculación tiene con el Museo Salvador Victoria? ¿De dónde parte la inciativa de exponer en Rubielos?
-Yo fui compañero de facultad de Salvador Victoria, y a (su viuda) Marie Claire (Decay) la conozco desde hace muchos años. Tenía muchas ganas de exponer en este espacio.