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La verdadera post-pandemia

@JavierSilvestre

“La pandemia ha muerto. ¡Que viva la post-pandemia!” Sumidos en el desconcierto, seguimos aterrados ante las noticias que nos llegan a diario en los medios de comunicación que nos hablan de “brotes descontrolados”, “UCI con ingresos similares a los de la primera ola” y “defunciones que se quintuplican entre los menos de 29 años”. No son mentiras, pero hay que contextualizarlas por el bien de nuestra salud mental.

Se ha creado un grupo de 'científico-agoreros' a los que recurrimos los medios buscando estos titulares sensacionalistas. El experto que dice que gracias a las vacunas esto ya es una gripe más, que la mortalidad es actualmente del 0,2% de los casos o que en los últimos 15 días sólo han muerto 4 menores de 49 años en nuestro país por coronavirus no interesa ya. Sacamos pecho por lo bien que estamos vacunando a toda población pero nos sacan los colores con lo mal que estamos haciendo la desescalada. Como siempre, la sobreinformación evita que sepamos en qué fase de esta crisis sanitaria estamos.

Y no es tan complicado de entender. Las vacunas evitan que enfermemos gravemente de la Covid-19 y que nos muramos. Lo hacen, pero no al 100%, sino en una horquilla que oscila entre el 67% de Jansen al 95% de Pfizer. Es decir, que habrá gente a la que la vacuna no le hará efecto y que si se contagia pasará la enfermedad como si no hubiese recibido pinchazo alguno. 

Por eso hay gente que sale a diario en los medios diciendo que se han contagiado y están en el hospital pese a tener la pauta completa de vacunación. Incluso hay gente que muere estando vacunada. Son ese pequeño porcentaje al que la vacuna no le ha hecho efecto. Elevando los datos a población real, la cosa da más vértigo. En España se ha suministrado Pfizer a 18 millones de personas. Para el 5%, la vacuna no será efectiva. Hablamos de 900.000 personas, una cifra bastante elevada.

¿Quiere decir esto que este millón de personas, si se contagian de Covid acabarán ingresadas en la UCI o muriendo? La respuesta es no. 

Según los datos estadísticos que tenemos tras un año y medio de pandemia, la mortalidad de este virus se situa entre el 0,5% y el 1% de los casos de enfermos sin vacunar, lo que en el peor de los casos supondría que, de infectarse las 900.000 personas a las que la vacuna de Pfizer no les hará ningún efecto, podrían fallecer 9.000 personas en total.

Es una cifra alta pero no olvidemos que la gripe común, para la que existe vacuna cada año desde que tenemos memoria, se cobró 15.000 muertes en la temporada 2017-2018, con 700.000 casos atendidos en atención primaria, 52.000 hospitalizaciones y más de 3.000 ingresados en las UCI de todo el país. Los datos son terriblemente fríos, pero sin ellos no podríamos contextualizar una situación como la que estamos viviendo.

Los expertos a los que nadie quiere dar voz ya han calculado que por muchos “brotes alarmantes” y “descontrolados” que haya a partir de ahora, es imposible que se repita un colapso sanitario como el vivido durante la primera ola de la pandemia. A título personal, por supuesto, cada uno debe de ser consciente de su situación y los riesgos que quiera correr en función de si está vacunado, si no lo está, o si teme que la vacuna no haya funcionado en su organismo.

La mejor solución es, una vez recibida la pauta completa, hacerse un test que mida cuántos anticuerpos tenemos. Eso nos dará una relativa tranquilidad a la hora de recuperar la normalidad.

Eso sí, sabiendo que podemos transmitir la enfermedad pese a estar vacunados y que la persona receptora puede no haber desarrollado estos ansiados anticuerpos. 

Esta es la información que hay hasta la fecha. Sin trampa ni cartón. Úsenla como quieran y tomen sus propias decisiones. Porque sólo así podremos sobrevivir a la verdadera post-pandemia.