BOLLIGANDO La Riada de los pueblos

La Riada de los pueblos

Y si el futuro es negro, que nos sirva de pizarra. Pues eso, para escribir lo que queremos para nuestros pueblos, porque ideas no nos faltan y desde ayer estamos unidos para compartir problemas y soluciones. Pero, sobre todo, para ver que no estamos solos, que hay otros jóvenes en Aragón que también quieren elegir el lugar donde vivir, aunque no sea rentable desde el punto de vista económico (desde otros múltiples aspectos sí lo es). La frase no es mía, es del manifiesto que leyeron ayer en La Riada, que se ha puesto a cambiar el mundo desde un pequeño pueblo de Teruel (esta otra tampoco es de cosecha propia, se la he copiado a Ni Zorra!). Burbáguena dio ayer un paso hacia adelante para el trabajo coordinado y callado desde la ruralidad. Había mucha gente, más de 80 personas, todos interesados en que al menos 49 municipios de Aragón, los que estaban representados, tengan futuro.

Me fui de allí con aires renovados, comprendí que no todo está perdido, ni mucho menos. La ciudad no puede existir sin los pueblos y en los pueblos hay gente que quiere seguir en ellos. Ojo, que no es poco. Y además tienen ideas y no esperan que caiga del cielo –ni provenga de los políticos– el maná que quite sus piedras del camino. Es momento de actuar, hay miles de personas que llevan años haciendo un análisis desde el terreno. “Ahora hay que operar”, dijo el más veterano de los que habló.
Otra idea que me caló es el trabajo con las nuevas generaciones, para que vean que el futuro de sus pueblos está, irremediablemente, ligado a ellos. No es fácil que nadie se vaya a vivir a un pueblo sino tiene vínculo con él. Y ese es el problema que, creo, han tenido la mayor parte de los planes de repoblación que se han trazado en esta provincia. 
Eso sí, pese al interés de los políticos por incluir la despoblación en sus programas, en Burbáguena no había muchos –alguno sí, que no se me enfade– tomando nota de los proyectos que tienen que ayudar a impulsar. Tampoco había demasiados medios de comunicación. Los problemas venden más que las soluciones. Pero, como siempre que se mueve algo en los pueblos, el Diario de Teruel sí estaba.

Entre barras y verbenas