Es el momento

Nunca en la vida habíamos sido tan observados. No hay medio de comunicación estatal que no haya reservado estos días un espacio para hablar de la España Vaciada y para resaltar que los escaños de provincias como Soria, Teruel, Cuenca, Ávila y otras muchas van a ser determinantes en las elecciones de la semana próxima.

Eso, como es normal, ha obligado a los partidos a ‘internacionalizar’ el problema de la despoblación, un problema del que hasta ahora solo hablábamos de puertas para adentro.

Los candidatos ‘gordos’ se hacen fotos en pueblos, se suben a tractores, se rodean de vacas y se comprometen con el medio rural, lanzando propuestas, algunas de ellas alejadas totalmente de la realidad de la España interior. Pero bueno, al menos estamos en la pomada.

Pero como el movimiento se demuestra andando, todo eso que se dice solo valdrá de algo si se reafirma el 29 de abril y si, de verdad, la demografía y sus graves problemas pasan a ocupar un lugar preeminente en la agenda política de este país. Con medidas concretas y valientes, desechando los discursos generalistas y las palabras vacías. 

En cualquier caso, igual ha llegado el momento de no dejar en manos de ‘Madrid’ todo esto. Si no hago mal las cuentas, el domingo próximo alrededor cien diputados pertenecerán a la España Vaciada:   100 de 350, una cifra nada desdeñable.

Igual ha llegado el momento de pedirle a esos más de cien diputados que unan la fuerza que les van a dar sus votantes -sí, sus votantes, no sus partidos- para exigir soluciones y justicia con nuestros territorios. 

No se trata de ir al Congreso para pedir todo para nosotros, para nada, se trata de ir al Congreso a decir que nosotros merecemos el mismo trato que se le ha dado a otros territorios hasta ahora.

La verdadera Revuelta de la España Vaciada comenzará el día que nuestros políticos, los que conocen de verdad lo que se cuece por aquí, los que sufren el problema en sus propias carnes, den un puñetazo en la mesa. Cien escaños son muchos escaños y son determinantes. Ha llegado el momento. Ojalá sepamos estar a la altura.