TERUEL Salud Mental Teruel apuesta por nuevos recursos residenciales y por la inserción laboral

Salud Mental Teruel apuesta por nuevos recursos residenciales y por la inserción laboral

Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria
Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria

Salud Mental Teruel (Asapme) celebrará el próximo año su 25 aniversario y a lo largo de este tiempo ha ido creciendo en cuando a sus servicios de apoyo a las personas con enfermedades psiquiátricas y sus familias. En estos momentos está especialmente preocupada por los recursos residenciales, la inserción laboral y la atención al medio rural. Además, insiste en la importancia de la labor de concienciación social.

Esta entidad presta en concierto con el Servicio Aragonés de la Salud programas ambulatorios de rehabilitación de alta y baja intensidad. Su presidenta, Ana Belén Marco, explica que se la atención psicosocial y laboral que se da se adapta a las capacidades de cada uno, según el deterioro por la enfermedad. “Los usuarios se integran muy bien. Es una familia que compartes espacios, actividades, viajes, dificultades”, comenta.

Los propios usuarios destacan los beneficios que tienen para ellos los talleres de Asapme. Susana, lleva cinco años enferma, y asegura que se siente muy respaldad en la asociación. “Voy a pintura, psicomotricidad, reciclaje, abalorios, hago atención y memoria, lectura... Aquí estamos muy bien. Tenemos a nuestra disposición auna terapeuta, una psicóloga. Estamos la mañana ocupada si no estaríamos perdidas”, destaca la usuaria de Asapme. Además, hay un aspecto de socialización fundamental. “Hemos hecho un grupo de amigos y quedamos por las tardes”, explica Susana.

La inserción laboral es uno de los grandes objetivos de esta organización que tiene un Centro Especial de Empleo, Trapecio, dedicado a la serigrafía, bordados y costura. Aunque Marco reconoce que es complicado desarrollar acciones formativas de inserción sin financiación y que a veces no cumplen los criterios de las convocatorias de subvenciones. 

También los psiquiatras están preocupados por esa incorporación al mundo del trabajo de este colectivo. La psiquiatra de la unidad de agudos Lorena Pereyra relata que muchos de los pacientes que ingresas en este servicio son “jóvenes con el debut de la enfermedad y muchas veces la enfermedad mental produce una serie de déficits que hace que su inserción laboral sea complicada”.

“Lo que cerraría el círculo a la atención de nuestros pacientes sería e poder avanzar en el empleo protegido. Ahí Asapme hace un esfuerzo tremendo pero es verdad que en relación con otros sitios tenemos menos. Nosotros podemos apoyar peor hay cosas que no superan y que tienen que ver con que haya empresarios que apoyen eso”, destaca el jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Obispo Polanco, Carlos Iglesias.

La supervisora de la Unidad de Agudos, Loli Serrano, advierte también de que esta situación aún es más compleja para los pacientes de los pueblos. “Para cualquier persona ya es difícil encontrar trabajo en el medio rural y mantenerlo en el tiempo y ellos tienen dificultades añadidas, por ejemplo no son capacidades de conducir. Es un problema que tiene de base por la despoblación”, resalta la enfermera.

 

Pisos supervisados

Uno de los servicios de Asapme que está dando muy buenos resultados son los pisos tutelados. Actualmente tiene dos con tres plazas de mujeres y tres de hombres, en colaboración con el Ayuntamiento, y muy pronto se sumara otro, con cuatro plazas, a través de la Diputación Provincial de Teruel.

Marta Borrás, psicóloga de Asapme, explica que los pisos son “un eslabón que va entre lo que es la Unidad de Media Estancia o Centro de Día con lo que es la vida independiente”. Casi todas las personas que llegan a los pisos es porque han pasado por la rehabilitación de media estancia.

“El mayor beneficio que tienen los pisos es que se dan cuenta de cómo se vive en una casa de manera independiente porque muchos de ellos no han vivido solos nunca: poner la lavadora, hacer la comida, comprar, es lo que tiene que hacer para luego poder tener una vivienda”, indica Borrás.

Carlos Iglesias afirma que este es un recurso “muy interesante” porque al no estar específicamente en los recursos del Salud “a los pacientes les da otra visión, una parte más normalizadora en lo que es la sociedad y es muy útil”. “Estos recursos, a través de las asociaciones de pacientes, les facilitan la inserción social”, añade el psiquiatra.

Teresa, lleva cuatro años en uno de estos pisos de Asapme y asegura que está muy contenta. Reconoce que al principio le costó porque quería estar en su casa de Cella pero con la enfermedad no podía. “Me he ido acostumbrando y adaptando y tengo unas compañeras muy buenas”, comenta y añade que así no se siente sola y que todas se involucran en las tareas de la casa.

Por otro lado, Ana Belén Marco también destaca la preocupación de la asociación por la atención en el ámbito rural. “Las personas que viven en los pueblos no tiene acceso a muchos recursos de rehabilitación por las dificultades por la distancia y los transportes y creemos que hay que trabajar en este tema”, insiste.

La presidenta de Asapme también recuerda que la asociación tiene un especial interés en todo lo relacionado con la sensibilización para que la gente “intente ponerse en lugar de estas personas, que trate de conocer y no prejuzgue”. En este sentido, reclama que los empresarios le den una oportunidad a estas personas.

En este sentido, la psiquiatra Lorena Pereyra explica que los niveles de gravedad son diferentes y que hay pacientes que pueden ingresen algún momento de sus vidas en cualquiera de los recursos y luego hacen una vida normal. “Esos pacientes son nuestros hermanos, nuestras parejas, nuestros hijos y muchas veces no tienes por qué saber que tiene una enfermedad mental”, señala.

La aspiración: una pequeña residencia para mejorar la atención al colectivo

La asociación Salud Mental Teruel trabaja en un nuevo proyecto. Se trata de una mini residencia que tendría unas 25 plazas. Está pensado para un perfil concreto de usuarios. Se trata de personas que no encajan en otros recursos asistenciales por edad  y que sus familiares son muy mayores y no les pueden atender. 

La presidenta de Asapme Teruel, Ana Belén Marco, explicó que en Aragón no existe esta fórmula pero sí en otras comunidades donde ha tenido “efectos muy positivos”. 

La propuesta plantea también la posibilidad de estancias temporales. Por ejemplo, si los padres del paciente tiene un viaje o un ingreso hospitalario, sería para un descanso de esos cuidadores. Asimismo, para personas que viven fuera de la capital en pueblos aislados también sería un recurso muy útil para poder acceder a determinados recursos de rehabilitación durante un periodo de algunos meses. 

Contaría con un equipo multiprofesional específico compuesto por psicólogo, terapeuta ocupacional, trabajador social, auxiliares de clínica con especialidad en salud mental en turnos de mañana, tarde y noche y personal de limpieza.

Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria
Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria
Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria
Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria
Una de las trabajadoras del Centro Especial de Empleo Trapecio, de Asapme Teruel, durante su labor diaria