EL PUYAZO Per-so-na-li-dad

Per-so-na-li-dad

Anda El Fandi por tierras turolenses, tan atiborradas de nieve en estos días que uno podría pensar en una “espantá” del torero de la charla alcorisana, por aquello de verse en un mar blanco y gélido que a más de uno le echaría atrás. Pero no es El Fandi torero de marisma ni de calendas invernales. Lo es de Granada, nieve y sierra permanente, y dada su condición de campeón nacional de esquí pues “palante” que diría el castizo. Y de El Fandi quería uno echar cuatro palabras aprovechando lo de la nieve y lo de su visita vespertina a Alcorisa.

De entrada habría que decir lo que un purista tendrá en mente ya de entrada, cual es que El Fandi no es torero que remueva las musas del arte. No lo es. Ni tampoco es tarro de esencias balsámicas ni reserva espiritual de la tauromaquia. No le hace falta y la prueba es que ya cumple veinte años como matador de toros hartito de torear en todas las plazas del orbe taurino. Sin pellizco. Sin duende barroco. Sin kikirikís garbosos. Claro que pensará alguno que cómo sin esos mimbres puede un torero llegar tan alto. Pues algo tiene el santo cuando lo bendicen. Y tiene sobre todas las cosas personalidad con mayúsculas. Per-so-na-li-dad. Eso que ha hecho triunfar a cualquiera que haya puesto su futuro en manos de la farándula y el espectáculo. Y si algo es El Fandi por encima de todo es puro espectáculo. En eso ha basado su carrera. En sublimar un tercio secundario como el de banderillas y hacerlo fundamental y brillante en su concepto. El Fandi ha ponderado lo apolíneo frente a lo dionisiaco, lo físico frente a lo místico. Y el resultado ha sido importante para su carrera y también importante para la fiesta. Hacen falta toreros como él. Porque visten las ferias, porque las completan, porque hay gustos para todo y todos pueden verse satisfechos en sus gustos. Y además ¡qué leche!, es un tío simpático que cae bien a la gente y sabe perfectamente cuál es su lugar en el toreo. A Joselito se le ponderaba también en el uso artístico de las banderillas. Y a Manolo Bienvenida, Víctor Mendes, Morenito de Maracay, El Soro, Esplá… Toreros que han sabido hacer du su cualidad más importante, la personalidad, base de su tauromaquia. Y ninguno de los nombrados es parecido entre sí, aunque todos hicieron del tercio de banderillas un espacio de frescura dentro de la hondura de un torero más sutil e intenso que requiere de otras claves y de otros sentimientos. Y El Fandi es emoción, espectacularidad, valentía, oficio, técnica… Per-so-na-li-dad.


F.J.B.