TERUEL La alarma acelera el teletrabajo, que no debe descuidar la formación digital

La alarma acelera el teletrabajo, que no debe descuidar la formación digital

María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet
María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet

La crisis sanitaria ha obligado a trabajar desde casa a personas que hasta ahora ni se planteaban el teletrabajo como una opción. El confinamiento ha acelerado el “cambio de una era hacia un modelo cien por cien virtual”, lo cual supone un reto pero también una gran oportunidad para poner en valor los productos y servicios del mundo rural. 
Hay que canalizar este “teletrabajo forzado”, en el que “estamos intentando hacer el 400% de lo que podríamos hacer en una situación normal” y planificada de trabajo desde casa, para que se pueda convertir, de forma ordenada y con un aprendizaje previo en nuevas tecnologías, en una costumbre, también en entornos rurales. Así lo propuso ayer la consejera delegada de la empresa Social&Tech, María Fernanda Jaramillo, en el webinar (seminario online) Que la vida digital nos pille preparados: el teletrabajo en el mundo rural.
Organizado por la Red Rural Nacional y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, al seminario se apuntaron gratuitamente 500 personas de todo el territorio nacional, especialmente de las zonas despobladas. La conferencia tenía como objetivo hacer frente a la brecha digital y promover una mejor adaptación a las nuevas vías de comunicación en el momento actual.
La crisis sanitaria, social y económica provocada por el coronavirus ha hecho que la Administración promueva el teletrabajo, pero no todas las empresas ni todas las personas están preparadas para estas vicisitudes. Estamos ante el “Virtuceno, un cambio de era y de momento sin precedentes”, dijo Jaramillo, que acumula más de 20 años de experiencia como directora de proyectos de inclusión digital socialmente innovadores que cohesionan el territorio. 
Llamó a las empresas del mundo rural a visibilizarse en redes sociales e Internet, pues “el valor entre el aspecto físico y el digital es el mismo”, igual que lo es hacer una “formación presencial u online”. También ha cambiado la forma de comprar, y las reuniones ya son a distancia. 
En este contexto,  el teletrabajo adopta una nueva dimensión. En 2018 apenas teletrabajaba el 7% de la población activa, frente al 17% a nivel europeo. “Hasta ahora quizás no nos lo habíamos planteado, ni las empresas u organizaciones lo veían posible”.

Pros y contras
Pero a la fuerza, ahorcan, y el confinamiento ha propiciado el cambio. En este momento los beneficios del teletrabajo no son tan visibles porque se practica de forma desordenada, con injerencias familiares y con un estado de estrés. Pero, bien ejercido, es productivo (entre un 5 y un 25% más, según estudios), supone ahorro de tiempo y dinero, elimina fronteras, democratiza el conocimiento y mejora la responsabilidad social corporativa, enumeró la experta.
Pero también hay desventajas. No se adapta a todo tipo de empleos, requiere disciplina y de un entorno adecuado. 
“Dar lo mejor de ti no significa estar conectado 24 horas siete días a la semana, porque eso es insostenible y en un par de semanas nos pondremos tristones”, advirtió Jaramillo, que instó a pulir las videollamadas para que sean efectivas.
El teletrabajo conlleva estar al día en digitalización, y ello requiere de nuevos aprendizajes, por lo que el primer factor clave para una adaptación exitosa es el factor humano, explicó. 
El acceso a la tecnología es fundamental, pero hoy en día todavía hay “más de 10 millones de habitantes en Europa que no disponen de la conectividad óptima para trabajar desde el medio rural”. Treinta megabytes por segundo es la velocidad mínima que se necesita para tener una conexión mínima, según la Unión Europea, por lo que “el acceso a la tecnología va a tener que ser una gran reivindicación de grupos de acción local, empresas y organizaciones”. 
“Es un maravilloso momento para probar herramientas”, dijo. Eso sí, siempre con seguridad para prevenir ciberataques, por lo que es obligatorio tener antivirus tanto en ordenadores como en dispositivos móviles. 
Unos horarios claros y una definición de objetivos diáfana también ayudarán a tener la oficina en casa. No hay que procrastinar, hay que cuidar la higiene postural y tener en cuenta que teletrabajar no es sinónimo de aislamiento.La experta animó también al coworking rural, es decir, a trabajar en un mismo espacio profesionales de diferentes oficios para “forjar alianzas”. 
Tan importantes son la experiencia, los estudios, los certificados, las competencias digitales o los idiomas como otros valores como la resiliencia: “capacidad para caernos y volver a levantarnos”, pues “nos tenemos que estar siempre reinventando”.
Por último, Jaramillo pasó a enumerar algunas de las herramientas fundamentales para trabajar desde casa. “Quien tiene una cuenta de Google tiene un tesoro”, aseguró, pues además de correo electrónico tendrá acceso a calendarios, almacenamiento en la Nube o canal de Youtube.
Otras herramientas como Canva o Adobe Spark permiten diseñar presentaciones, folletos, mapas conceptuales, infografías o currículum vitae en cuestión de minutos. Dropbox es una alternativa a Google Drive, así como Hangout a Zoom. Por ultimo, Slack permite ordenar conversaciones por temas para no depender tanto del WhatsApp.

María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet
María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet
María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet
María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet
María Fernanda Jaramillo, en un momento de su conferencia a través de Internet