ENTREVISTAS Carmen Camacho, poeta: “Mientras quede gente a la que le lata el corazón, habrá poesía”

Carmen Camacho, poeta: “Mientras quede gente a la que le lata el corazón, habrá poesía”

Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado
Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado

Carmen Camacho y el grupo Las Morenillas abrieron este sábado en Alcañiz el ciclo Cultubral, que organiza la Diputación de Teruel este otoño en 10 localidades de la provincia. La poeta jienense recitó algunos de los versos incluidos en sus publicaciones, especialmente de la última, que vio la luz, según sus propias palabras, “en pleno apocalipsis”, refiriéndose a la pandemia por Covid-19. Los poemas de Camacho están recogidos en más de 40 antologías y han sido traducidos parcialmente al italiano, francés, portugués, árabe y armenio

-¿Cómo valora la experiencia de haber actuado con Las Morenillas en este ciclo?

-El sentido de esta actuación consistió en recitar poesía y hacer música sefardí, en definitiva, en seguir haciendo Cultura. Yo soy una poeta que tengo publicados nueve libros de poesía y alguno de ellos lo recité en el espectáculo, sobre todo del último libro, que publiqué en pleno ‘apocalipsis’.

-¿Cómo se compagina la música sefardí con la poesía?

-Nos conocimos antes del concierto, y el entendimiento fue pleno, porque, en realidad, el lenguaje musical y el  poético son distintos, pero vienen a decir algo parecido. Son distintos lenguajes para nombrar las mismas heridas.

-¿Usted ya ha participado en otras experiencias combinando la música y la poesía?

-Sí, he hecho varias cosas relacionadas con la poesía escénica. Pero en este concierto se trataba de leer poesía, de poner en funcionamiento dos lenguajes que vienen a explicar lo mismo.

-Estamos en una era muy tecnológica. ¿Qué lugar ocupa la poesía en los tiempos que corren?

-Depende de a lo que se llame poesía. En muchas ocasiones hay textos que reciben el marchamo de poesía por las redes sociales, pero tienen poco de poesía, porque ésta necesita densidad lingüística y una amplitud de sentidos, y eso no es tan fácil. Las redes facultan que haya un montón de frases espectaculares que pueden parecer poesía, aunque generan confusión.Yo creo que la poesía es la única prueba evidente de la existencia humana y mientras haya gente a la que le lata un poco el corazón va a haber poesía. Dicen que corren malos tiempos para la lírica, pero habrá lírica y poesía mientras nos quede algo de corazoncito dentro.

-Usted ha tenido éxito en la poesía, sus textos se han traducido a varios idiomas… ¿dónde está la clave para conseguirlo en los tiempos que corren?

-Depende de a lo que llamemos éxito. Yo considero que es un éxito vivir de lo que una hace. Con eso me quedo. Y se consigue sabiendo que es verdad lo que estás haciendo, y creo que, si te dedicas a lo que más te gusta en este mundo, es muy difícil que te salga mal. Es cierto que otra cosa es que te hagan caso, pero el éxito es vivir de lo que más te gusta en este mundo y en ese sentido tengo un éxito rotundo, la verdad.

-¿Cuáles son sus referentes poéticos?

-Para mí hay muchos referentes, pero por decir algunos que podamos compartir todos diría que Federico García Lorca fue para mí desde pequeñita algo fundamental. Yo soy de un pueblo que está muy cerquita del pueblo de Federico. Antonio Machado, Isabel Escudero, que también fue muy importante para mí, y si no la conoce la gente la recomiendo vivamente. También Anibal Núñez… tendríamos que dedicar un apartado inmenso a todas estas referencias, porque son las que me forjan, las que me arman y las que me completan y me han hecho vivir, porque esto sirve para vivir y son cacharros útiles para la vida. Y deseo tener más. Si me preguntan el año que viene, seguro que tendré muchos más referentes.

-¿Cuál es para usted la poesía que merece llamarse así?

-Primero hay que hablar de los poetas que merecen llamarse así. Ser poeta no es algo que se sea todo el día ni tampoco que te den un carnet para serlo. Hay que merecerse el nombre de poeta. La poesía verdadera es aquella que tiene que tener una indagación lingüística. Se trata de usar el lenguaje como una materia artística, porque si no no es poesía, solamente frases de tartas de mister Wonderful. Muchas de las cosas que recito tienen tono popular, unas están en endecasílabo, otras están más en prosa… La poesía es polifónica, pero tiene como exigencia tratar el lenguaje como materia artística, y eso es indispensable. Sin eso no hay poesía.

-¿Por qué conocemos menos poetas ahora que antes?

-Siempre ha pasado lo mismo. Nadie es poeta en su tierra. Si pensamos en Antonio Machado, por ejemplo, hay una anécdota curiosa que explica que hubo alguien que preguntó si Manuel Machado tenía un hermano, es decir, a Antonio Machado, el poeta, hermano de Manuel Machado, no lo conocían,. La poesía es un oficio invisible. Decía Jorge Teillier que la poesía no se vende porque no se vende a ningún tipo de mercado, porque la poesía tiene lealtad a sí misma, no es algo que tenga estadios y, si los tiene, hay que desconfiar. La poesía necesita tener escucha, atención, predisposición del alma y del cuerpo a estar abierto. Si uno está en otras cosas, no puede entrar en la poesía. Y mientras haya seres humanos, habrá poesía, porque eso es lo que cuenta cuando crujimos, cuenta el desgarro, la vida, el amor… y se actualiza en distintos lenguajes y formas expresivas.

-¿Qué le parece Cultubral?

-Creo que es un paso para decir que se puede. Puede ser una ocasión de sacar la poesía, el arte y la cultura a la calle. Hay que hacer de la necesidad virtud, porque si no nos vamos al carajo. Como obreros de esto, hay que defender esta labor como la defendería un panadero con sus panes, y esto da aliento.

Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado
Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado
Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado
Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado
Carmen Camacho, bajo los arcos de la Lonja de Alcañiz, el pasado sábado