COMARCAS El Calvario de Santolea será Bien Catalogado del Patrimonio Cultural

El Calvario de Santolea será Bien Catalogado del Patrimonio Cultural

Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras
Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras

El Gobierno de Aragón declarará el Calvario de Santolea como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural para preservarlo “como testimonio histórico del hoy despoblado” municipio del Maestrazgo, al que la construcción del pantano del mismo nombre condenó a la desaparición.

El proceso para la protección de los vestigios arquitectónicos  comenzó el pasado lunes con la publicación del inicio del procedimiento administrativo en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) a cargo de la directora general de Patrimonio Cultural, Marisancho Menjón Ruiz. 

La noticia ha sido recibida con los brazos abiertos por la Asociación Cultural Santolea Viva. “Nos sentimos contentos y esperanzados de que el patrimonio que queda de Santolea no se olvide y pueda quedar en la memoria colectiva del Maestrazgo, para rendir homenaje a un pueblo que surgió en la edad media hasta nuestros días, y que ha tenido un final tan trágico”, dijo la presidenta de esta entidad, Laura Berné.

En realidad “lo pedimos hace casi dos años”, por lo que es “una noticia que ya esperábamos”, confesó Berné. “Dado el interés patrimonial que tenía el calvario cuando estaba en pie, nos dijeron que era posible que se declarara como Bien de Interés Cultural, pero está en un estado tan ruinoso que no se puede”. No obstante, desde la Dirección General de Patrimonio Cultural “han valorado mucho que es de los últimos vestigios que queda de Santolea y por eso le han dado ese valor”.

De estilo barroco y construido en el siglo XVIII, el calvario santoleano constituyó en su día uno de los mejores ejemplos de la provincia junto a otros tan famosos como el de Alloza. Tal como explicó en un artículo anterior el arqueólogo Javier Ibáñez, estaba delimitado por una tapia y “disponía de una capilla por cada una de sus 14 estaciones”. El recorrido finalizaba en la ermita de Santa Engracia, que es la patrona de la localidad y en torno a su onomástica –a mediados de abril– se siguen reuniendo los santoleanos y sus descendientes en una fiesta anual.

 

Dignificar la memoria

El objetivo de Santolea Viva es buscar financiación para dignificar los restos tanto del calvario como del cementerio. En el primer caso, la intención es “restaurarlo, no del todo pero sí en parte para que se vea la magnitud que tenía o cómo era”, para lo que habría que hacer mínimo “la ermita y alguna capilla, y hacerlo visitable con placas explicativas”, propuso Berné. Este proyecto formaría parte del parque de la memoria al que aspira la asociación, que también quiere trabajar en el cementerio porque está en un estado deplorable, con “huesos por fuera” y acceso únicamente a través de un boquete que hay en un muro. Samca, que explota una cantera de áridos en la zona, se ha ofrecido a arreglar el camino de acceso. “El Ayuntamiento de Castellote se comprometió a arreglar el cementerio”, recordó Berné, bien con el plan de restitución de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) –que por el momento brilla por su ausencia–, bien con fondos municipales.

La ermitaña que pereció

El Calvario de Santolea es un exponente de la arquitectura religiosa tradicional que se compone de 14 capillas que culminan en la ermita de Santa Engracia y la antigua vivienda ermitaña, que sufrió un aparatoso incendio como cuentan sus antiguos vecinos, en el que pereció la ermitaña. Una placa lo recuerda.

Corresponde al antiguo pueblo, ubicado en la margen izquierda del río Guadalope, núcleo medieval, que en el siglo XII pasó a depender de la Orden del Temple de la Encomienda de Castellote. En 1927 se inició la construcción del pantano y hacia 1972 tuvieron que abandonar sus últimas gentes, demoliéndose construcciones como la Iglesia de Santa María Magdalena del siglo XVII, cuya torre era mudéjar.

El estado de conservación del calvario del “despoblado de Santolea es deficiente, por su aislamiento y pérdida de uso”, admite Patrimonio. “Aún así se aprecia su estructura, las características y fisonomía de las capillas estaciones, el trazado del camino de oración, su emplazamiento algo distante del pueblo” o “el muro circundante”, apunta la orden publicada en el BOA, a través de la que se abre un periodo de un mes para presentar alegaciones. “Por tanto, en el caso de que se asumiera su restauración se precisaría la fidelidad al modelo original, tanto en materiales, como estructuras, sistema constructivo, emplazamiento o ubicación de las capillas” o “de los caminos”, apostilla. Patrimonio impide la destrucción de elementos protegidos por causas que no sean las del paso natural del tiempo, por lo cual no se contempla en absoluto la destrucción del calvario por medios mecánicos y decisiones humanas.

Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras
Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras
Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras
Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras
Restos de la ermita de Santa Engracia. Ricardo Figueras