Ya está bien

Ya está bien. Deberíamos volver al confinamiento total y no salir de casa salvo para lo esencial, porque lo que no puede ser son estas restricciones tan salvajes que van a obligar a cerrar millones de negocios.

La ‘nueva normalidad’ fue demasiado rápida y de aquellos barros vienen estos lodos, porque ya basta de coartar nuestra libertad y tenernos encerrados como si fuéramos prisioneros.

Es imposible que la vacuna funcione porque la han hecho de un día para otro y está claro que deberíamos tenerla ya todos puesta para recuperar nuestra vida anterior antes del verano.  

No tiene sentido que cada territorio haga de su capa un sayo y haya 17 gobiernos diferentes, porque es injusto que tengamos las mismas restricciones que otros sitios donde están peor que nosotros.

Lo de restringir los comensales en Navidad fue una barbaridad. No tienen corazón. Lo comenté cenando con mis primos, porque lo que habría que haber hecho es suspenderlo todo y no dar manga ancha a la gente.

De esto solo saldremos adelante si tenemos responsabilidad individual, porque es que lo están haciendo fatal todos y luego nos echan la culpa a los ciudadanos.

Habría que haber obligado a llevar mascarillas desde el primer día, en el mes de marzo, porque no tiene sentido que me la tenga que poner cuando voy solo por la calle o paseando  con mis hijos o mi perro.

Siete llamadas al centro de salud he tenido que hacer hasta que me han cogido el teléfono. No entiendo porque no contratan a más gente si sobran la mitad de los funcionarios.

Nos tienen castigados sin poder salir de la provincia; y es que ya está bien de que vengan de otros sitios a dejarnos el virus y disparar nuestraS estadísticas.

Aquí todo se ha hecho mal, no como en Portugal o Suecia;  y es que allí se han confiado y lo están pagando ahora con los hospitales hasta arriba.

Hizo bien EE UU pagando más que nadie por las vacunas o las mascarillas, porque se nos llena la boca con la solidaridad del tercer mundo y ya veremos cuándo les llegan las dosis a los de África.

Porque ya está bien de hacer todas las cosas mal, porque criticando todo lo que se hace no vamos a ningún lado.