Errores

El jueves 12 de marzo del año pasado este periódico llevaba en portada un titular contundente: Aragón, "muy lejos" de tener que cerrar centros educativos.

Un día antes, la DGA había descartado medidas drásticas como las que ya había anunciado Madrid, siempre y cuando no se dispararan los contagios.

El viernes, 13 de marzo, al día siguiente, este periódico llevaba en portada otro titular contundente: Aragón cierra todos los centros educativos a partir del lunes.

Esas dos portadas, que están y estarán por los siglos de los siglos en las hemerotecas, son un vivo reflejo de lo que hemos pasado desde que conocimos que lo de la covid no era una cosa que se fuera a quedar en China.

Hemos vivido un año de montaña rusa, de subidas y bajadas, de confinamientos y desescaladas, de pequeñas victorias y grandes derrotas y, sobre todo, ha sido un año de aciertos y de errores.

Evidentemente, los titulares de esas dos portadas recogían información oficial, aunque no está de más que hagamos examen de conciencia -cada uno en lo suyo- para analizar nuestras meteduras de pata en estos doce meses.

Tenemos que aprender muchas cosas de esta pandemia y una de ellas es a valorar el trabajo de los demás, con sus aciertos y con sus errores. 

Tengo la sensación de que hemos juzgado al de enfrente con una dureza pocas veces vista -o al menos, así lo siento yo- sin valorar en la mayoría de las ocasiones el desgaste que esta pandemia nos ha causado a todos y cómo nos ha obligado a tomar decisiones a ciegas.

Hablo de los sanitarios, de los políticos, de los periodistas, de los hosteleros, de los policías, de los comerciantes y de la sociedad en general.

Casi todos (y digo casi todos porque seguro que por ahí hay alguien perfecto) hemos errado a la hora de protegernos, a la hora de tomar decisiones o a la hora de apostar por un titular de portada.

Pero también se han tomado decisiones acertadas, que han beneficiado a mucha gente y que nos han llevado a donde estamos ahora.