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Población fantasma Población fantasma

Población fantasma

Cruz Aguilar

Más de un 90% de los pueblos de Teruel tienen más personas censadas de las que realmente viven allí. Esto no es nada nuevo. Lo sabemos todos, desde los que siguen empadronados porque es un vínculo que no quieren romper hasta los que lo hacen por elegir alcalde entre sus amigos de siempre o los que prefieren estar en el pueblo por el reparto de los lotes de las tierras comunales o sacar provecho al coto de caza.

Las razones son tan variadas, casi, como personas estamos en esta situación y nadie pone problemas porque a los propios Ayuntamientos les interesa tener esa población censada ya que perciben ayudas por ellos –muchas se distribuyen por tramos de población y otra por cantidades específicas por habitante–. Por otro lado, son personas que pasan allí alguna temporada , algunos incluso más de la mitad del año, así que puestos a elegir dónde estar empadronado vale más apostar siempre por David que por Goliat. Pero claro, esto entraña una problemática que va más allá de las decisiones personales y libres de cada uno y es que los pueblos tienen servicios sobredimensionados porque están pensados para atender a una población que realmente ni está ni se le espera.

Los datos proceden de un estudio que han elaborado los investigadores Samuel Gimeno, que es informático, y Miguel Montañés, que además de sociólogo trabaja en la zona del Maestrazgo. Las cifras desvelan algo que ya se sabía, pero que visto negro sobre blanco resulta, cuando menos, chocante y lleva a plantearse  si realmente es ventajosa esta población flotante o fantasma..

Con todas las mesas redondas que se organizan a lo largo y ancho de la provincia igual ya es momento de analizar este tema e intentar buscar soluciones a este desfase poblacional. Porque si en todos los pueblos estuviera censada la gente real igual el reparto tampoco difería tanto del actual, ya que tocaríamos a más dinero por persona.

Eso sí, igual si todos los que están pero no son se empadronan en el lugar donde realmente viven las cifras de habitantes de la provincia de Teruel caen tan por los suelos que ni siquiera nos podemos comparar con Siberia.