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Sofía González Millán

Seguro que habéis escuchado en algún momento que somos el espejo de los demás. Si no lo habéis escuchado os explico esta teoría; dicen que lo que vemos en los demás es lo que nosotros somos, ni más ni menos, si vemos algo en los otros es porque también lo tenemos, sino no lograríamos verlo. Se le conoce como la Ley del espejo.

Creo que es una teoría interesante, hay muchas personas que son incapaces de decir algo positivo de sí mismos, pero cuando les planteas que te describan a la persona a la que más quieren, comienzan a hacer un listado de virtudes y dones que no caben en un solo papel, la sorpresa viene cuando les dices que eso que ven y que han descrito también lo tienen ellos mismos. Todos lo niegan, pero al menos se quedan con la duda revoloteando sobre sus cabezas. Y es que es mucho más fácil ver la parte negativa de uno mismo, sobre todo si hay un déficit de autoestima.

Quién no ha escuchado el dicho, “es la horma de su zapato”, se suele utilizar cuando dos personas son iguales, a veces tan iguales que chocan en todos los aspectos. El caso es que, muchas veces, esas dos personas suelen ser las últimas que se dan cuenta de lo similares que son.

Se suele decir que cada persona es única y diferente, esto es verdad, porque la esencia de cada uno no se puede replicar, pero sí que hay similitudes en las características de la personalidad y a veces una persona viene a mostrarte lo que necesitas ver de ti mismo. Puede ser de una manera agradable, o puede ser de forma “negativa”.

Cuando sucede de esta última forma muchas veces lo vivimos como algo muy adverso, pero cuando pasa el tiempo, generalmente entendemos mejor la situación, nos damos cuenta de que al final fue un aprendizaje positivo para nosotros, y nos reconocemos como protagonistas principales de lo que nos sucede, en lugar de pensar en nosotros como meras víctimas.

En las redes sociales se puede ver muy claramente, si tienes claro quién eres, los comentarios de los “hater” no te harán mella de ninguna manera, si acaso solo para ver que hay personas muy infelices con sus vidas. Si por el contrario no hay una conciencia de uno mismo muy definida, los comentarios de algunas personas pueden alterar las emociones y llegar a hacer sentir tan mal que algunas personas abandonan las redes sociales por salud mental. Cuanto más te conoces y te aceptas, más fuerte eres y menos te afecta lo que puedan decir o pensar de ti.

Quería hablaros también en este artículo de la pertenencia de grupo, de cómo nos sentimos más seguros y felices si estamos dentro de un grupo, principalmente porque nos sentimos queridos y aceptados. Puede ser nuestra propia familia, ser parte de la afición de un equipo de fútbol, una peña festiva o un pueblo.

Estos días estamos viendo como el tenista Rafa Nadal ha conseguido otra de sus hazañas, para mí como psicóloga es muy interesante ver que el triunfo de este deportista es sentido como algo propio por todos los españoles, ¿es curioso verdad? Aun cuando no hayas cogido una raqueta en tu vida, el hecho de que un español gane ya nos hace sentirnos un poco ganadores a todos. Esto suele pasar solamente con situaciones positivas, en cambio si alguien hace algo considerado como negativo es tratado como una acción individual.

Estas últimas semanas también hemos asistido a un hecho sin precedentes, la caída de la columna y la estatua del Torico de Teruel, es curioso pensar que el Torico en lo alto de la columna es un símbolo de Teruel capital, pero cuando lo hemos visto en el suelo ha pasado a ser el símbolo de toda la provincia de Teruel. Todos queremos conservar nuestro patrimonio y en este caso nos hemos unido totalmente.

Solo me queda hablar hoy de los otros espejos, los que intentan imponernos en toda la provincia, esos que supuestamente traen bonanza y prosperidad en forma de placas solares. Nuestra riqueza paisajística también es patrimonio de todos y creo que destruir la fauna y la flora de nuestro territorio con estas instalaciones no es el espejo en el que queremos mirar.