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Sofía González Millán

Decía Voltaire, “Leamos y bailemos: estos dos divertimentos nunca harán mal alguno al mundo”. Hoy os invito a bailar y sobre todo a leer. Al leer aprendemos, nos evadimos, abrazamos historias, soñamos, conectamos con las personas que han escrito las obras… Los libros inspiran, acompañan, y algunas veces si la lectura nos ha llenado especialmente, decimos adiós a los personajes con tristeza, como si, entre letra y letra, nos hubieran concedido la posibilidad de vivir con ellos por un tiempo.

Hay quien prefiere los libros en papel, con sus particulares olores y sonidos. Y hay quien prefiere leer a la luz de un aparato electrónico, sea como sea, los libros y la lectura siguen siendo una de las aficiones más importantes en la actualidad.

Cuando algo se inicia no sabemos el movimiento que puede llegar a provocar, en el caso de los pueblos en los que habito, el movimiento generado por la puesta en marcha del Proyecto de la Tribu Rural, ha hecho que la gente se anime a realizar propuestas interesantes, están deseosos de hacer cosas, de salir de casa y divertirse, por ello cuando me dijeron que se estaba proponiendo la creación de un club de lectura me pareció algo maravilloso. Siempre me ha gustado leer, he leído todo lo que ha caído en mis manos, de hecho, creo que nunca he dejado un libro por la mitad, creía que el esfuerzo del autor/a por escribirlo merecía su lectura hasta el final, además del hecho de que una editorial había apoyado su publicación.

Siempre se ha dicho que el mejor modo de leer un libro es con un diccionario al lado, bien en forma de libro o bien en formato digital. Mis padres nos compraron una enciclopedia cuando éramos jóvenes, toda la información que sacamos de allí, todo lo que aprendimos a través de esos 12 tomos se puede observar en las marcas del uso en cada uno de sus libros.

Igual los usábamos para consultar información que para secar hojas y flores que queríamos conservar. Eran (y son, porque todavía están en casa) unos tomos gigantes, que mis padres pagaron gustosamente, pues sabían que iban a ser muy utilizados por todos sus hijos. En aquellos años eran frecuentes las visitas de vendedores de enciclopedias a la puerta de las casas, aquellos señores que yo miraba con curiosidad porque traían libros enormes y en cuyos discursos de venta siempre estaban las palabras “inversión de futuro”.

Volviendo al club de lectura, yo no sabía exactamente cómo funcionaban este tipo de clubes, y me ha sorprendido la sencillez de su mecánica y la impronta que puede dejar en sus participantes. Consiste en la organización de un grupo, todas las personas tienen que estar comprometidas (pero no hay obligación alguna), se elige la obra a leer y tienen un tiempo determinado para su lectura individual.

Cuando se acaba ese tiempo, se realiza una reunión para comentar la obra. Todos sabemos que ante una misma cosa podemos ver diferentes matices o fijarnos más en determinados aspectos, por eso es tan interesante este tipo de clubes, ante un mismo libro la mirada de cada uno se puede posar en partes diferentes. A veces creemos que solo se puede sacar una interpretación de algo, hasta que escuchamos a otra persona hablar de ese tema y mirarlo desde otra perspectiva, entonces nos damos cuenta de que existen tantas miradas distintas que ello nos obliga a abrir la mente y generar un debate totalmente enriquecedor para todas las partes. Incluso puede que sintamos la necesidad de volver a leer el libro.

La sorpresa para mí siempre viene del mismo lado, me sorprenden y para bien las personas que viven en estos pueblos, personas dinámicas, con ganas de hacer que su vida aquí sea lo más animada posible, personas que en este momento han encontrado un pequeño motor que les hace pedir más, ¿por qué no? Si hay ilusión e infraestructuras ¿por qué no plantear todas las ideas que se nos ocurran?

Teniendo ganas de hacer cosas todo se puede llegar a conseguir. Os iré informando de la marcha de este club de lectura, y sobre todo os iré hablando de la ilusión que mueve a todas estas personas que viven y se divierten en nuestros pueblos.