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El último “hasta mañana” El último “hasta mañana”

El último “hasta mañana”

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Juan Cañada

A finales de octubre escribí sobre dos residentes que vivían en el Hogar San José de Teruel, gestionado por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Contaba que cada uno se despedía de mí de una forma distinta: uno con un “hasta mañana” y el otro con un “buenos días”.

Ambos me miraban con una expresión limpia y honesta, con la seguridad de quien desea volver a verte al día siguiente.​

Hace dos semanas volví al Hogar San José y eché en falta al abuelico que estaba en la silla de ruedas y se despedía de mí con el “hasta mañana”. Deduje que, al acercarse las Navidades, estaría con algún familiar o quizá de médicos.

Una de las religiosas que atienden la residencia me dijo que había fallecido solo unos días antes. Me quedé perplejo, pues, aparentemente, mi amigo mostraba una fortaleza y una vitalidad realmente envidiables.​

Con más tranquilidad he pensado que, curiosamente, el que me decía “hasta mañana” ya no me lo podrá decir más. Y, sin embargo, su despedida sigue resonando dentro de mí como una promesa.

Porque, para un creyente, el “hasta mañana” no termina en la puerta del Hogar San José, sino que apunta a un mañana más grande, a un encuentro definitivo donde ya no habrá despedidas.

Desde entonces, cuando voy al Hogar San José miro de otra manera a tantos ancianos que, con un gesto sencillo o una frase breve, sostienen la vida de quienes nos acercamos.

Ellos, que dependen de otros para casi todo, son en realidad quienes nos regalan lecciones de esperanza, paciencia, humildad y cariño.

Su forma de despedirse, de agradecer una conversación o de apretar la mano en silencio tiene un peso que no se mide en minutos, sino en la hondura de un corazón del que sigue brotando mucho amor.

Aprovecho para indicar que están encantados con las actuaciones de los grupos musicales, de teatro o de jotas que han acudido a deleitarles con sus funciones durante estas fiestas.

Pero recuerdan, con razón, que no sólo existen en Navidad: también el resto del año están dispuestos a reírse y a pasar un rato agradable con quienes les visitan y comparten un poco de tiempo y de risas.