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Francisco Herrero

Lunes, 14 de marzo. Pereza

¡Qué pereza de lunes! Aunque ponga lunes en el encabezado, esto lo escribo el martes. Ayer me di el lujo de no informarme de nada. Me lo merezco, de vez en cuando. Nada más levantarme hoy, martes, leo que miles de personas en Europa están a la caza de pastillas de yodo en las farmacias ante el inminente peligro nuclear que nos acecha. No, la amenaza de hoy no es la calima sahariana. Es el arsenal armamentístico de Rusia. Así que la carrera por conseguir un litro de aceite de girasol ha pasado a la historia y ahora la pelea está en conseguir una cajita preventiva en la botica. Como en España solo se entrega yodo con receta médica, se ha comenzado a agudizar el ingenio. Igual la solución barata está en empapuzarse de sal de mesa yodada. Estarás a salvo de un ataque preventivo de la URSS, pero con la tensión arterial por las nubes.

De todos modos, ¿quién dijo que la calima era inocua? Los sectores tremendistas de siempre ya están sugiriendo que vuelva la mascarilla FFP2 en exteriores para protegernos del polvo. Suerte que Carrefour me regaló cinco hace unas semanas por hacer una compra de más de 20 euros. Sin embargo, nadie da soluciones para las partículas de cesio 137, cromo y níquel que acompañan a la polvareda. Las sustancias radiactivas proceden del sur de Argelia, donde Francia hizo ensayos nucleares en los setenta. Igual el remedio también está en atiborrarnos de sal marina yodada.

Martes, 15 de marzo. Juana Gallego

Yo también fui alumno de Juana Gallego. ¡Qué tiempos aquellos! No recuerdo qué asignatura impartía a mitad de los noventa en la Autònoma de Barcelona. Quiero acordarme de que entonces se hacía llamar Joana, cuando catalanizar el nombre era una señal de tolerancia más que una adscripción a los postulados independentistas o unionistas. ¡Qué tonticos éramos entonces! Un grupo de alumnas ha boicoteado hoy a Juana, no asistiendo a su clase. Así lo explica la docente: “Las alumnas se han puesto en contacto con la directora y le han dicho que piensan hacer, y han hecho, boicot a mi asignatura por mi posicionamiento público. Quiero denunciarlo públicamente porque no se puede tolerar esta persecución y esta censura previa que estas alumnas están ejerciendo”. Yo le había perdido la pista pero, al parecer, Juana es una feminista radical transexclusionaria, según el punto de vista de sus alumnas.

En los noventa, el número de hinchas de la teoría queer, también conocida en aquellos tiempos como “estudios torcidos”, eran cuatro y el de la guitarra. Vamos, igual que con el independentismo catalán. Lo queer era, hace veinticinco años, cosa de maricones y bolleras. Ahora es una creencia transversal que monopoliza el debate público y te cancela si te desvías de la trayectoria. En esto, como en lo de Eurovisión, cuando llegó el fanatismo cisheteronormativo se perdió todo el interés.

Miércoles, 16 de marzo. Banca ética

“Creí financiar la comida ecológica y he perdido mis ahorros”. Así titula El Confidencial una información sobre Triodos Bank, la entidad señera de la banca ética. “No entendía nada de lo que me explicaron, porque yo no sé de finanzas ni quiero invertir en bolsa: ni siquiera me gusta el Monopoly. Lo que yo quería es aportar mi granito de arena a algunos de los pequeños negocios que financia Triodos”, afirma un anónimo pillado por el banco holandés. El producto en el que invirtió eran los CDA, es decir, certificados de depósito para acciones. Solo por el nombre, yo sería incapaz de entender en qué consiste el negocio. “Vivía muy tranquilo. En primer lugar, porque me fiaba plenamente del banco”, asegura el cliente defraudado. Cari, el banco nunca es tu amigo. Es de primero de finanzas.

Desde ciertos sectores críticos con el sistema se vitupera cada vez que se pretende enseñar en los institutos conceptos básicos de economía y finanzas personales. ¡Vaya manera de hacer propaganda del capitalismo más salvaje! Luego, pasa lo que pasa: que te sacas una tarjeta de crédito con intereses cercanos a la usura o contratas un supuesto producto de ahorro que ni entiendes. Lo importante es que ese chico tan majo del banco te lo recomendó. Cinco estrellas en Google Reviews.

Jueves, 17 de marzo. A pies juntillas

Leí el otro día en el BBC Mundo que China ha vuelto a implantar los confinamientos masivos como hace dos años, al encerrar en sus casas a más de 36 millones de personas. No sucedía nada así desde que se cerró la provincia de Hebei cuando aquí ni olíamos lo del virus.

La historia se repite. En la primera ocasión, el mundo occidental siguió a pies juntillas el ejemplo de China. ¿Qué pasará ahora? Nadie ha analizado de una forma seria las consecuencias de dos años de políticas restrictivas. Navegamos entre el triunfalismo que no admite reproche y el desprecio a cualquiera de las medidas tomadas. Yo estoy seguro de que la respuesta está en la gama de grises.

Viernes, 18 de marzo. Gusano

Una nueva luna impactante, la luna de gusano, aparecerá esta noche. Una noticia de alcance en la web de Levante-EMV nos explica que una velada de luna llena “siempre va a ser uno de los espectáculos más maravillosos que ofrece el cielo” y que en este mes de marzo “llega la primera superluna de 2022”, definida como una de las más importantes “por su gran tamaño y brillo”. Hay que puntualizar que esta luna también recibe el nombre de luna de azúcar o de luna de viento. Y que si la luna aparece antes de la primavera, como este año, se la conoce como luna de Cuaresma; en caso contrario, se la denomina luna de Pascua.

¿Nadie se ha dado cuenta que con estas tontadas de la luna que se han inventado en los últimos tiempos la gente va confundida? Hemos visto ya lunas de todos los colores y, siempre que la he mirado, sigue siendo blanca. Lo de la superluna se ha convertido casi en una costumbre mensual. Y ahora llegan las lunas de cosas, que en las mentes más tremendistas se interpretarán como la próxima llegada de una plaga egipcia. No es de extrañar que, de tanto evento excepcional, el personal vaya más confundido que Dinio una noche cualquiera.

Sábado, 19 de marzo. Debates

Arden las fallas. Lo tienen difícil, la verdad. Ha llovido casi todos los días que llevan plantadas. He salido por ver qué se cuece en las plazas pues, ya se sabe, no eres nadie si no te retratan como ninot de falla. El primer monumento que me encuentro nada más salir de casa, donde el otro día vi representados al diputado de Compromís Joan Baldoví y al escritor nacionalista Joan Fuster, está mutilado. Hoy, Fuster ha desaparecido. No sé si habrá sido por su catalanismo o por su reservada orientación sexual. De esto ya no se habla en los medios. Sí se ha debatido, y bastante, sobre la vandalización de la falla experimental que reproducía el cuerpo desnudo de una mujer, lo que se ha considerado un ataque misógino.

He visto críticas amables a un Santiago Abascal cuya figura se asemejaba más a José Manuel Parada que al propio líder ultra. He comprobado que Pablo Iglesias sigue siendo objeto de sátira, como peligroso bolivariano o como sultán de un harén. Y que las fallas dan por muertos los pactos entre Ximo Puig y Mònica Oltra, por un lado, y entre Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, por otro. También he observado que algún ninot se resiste a desaparecer y será eterno. Por ejemplo, el de Rita Barberá o el de Franco. ¡Qué divertida es la sorna fallera!

Domingo, 20 de marzo. Manifestaciones

¿Se apropiará Vox de la manifestación por la defensa del campo de hoy en Madrid? Ayer ya organizó la suya contra la subida de la electricidad, la gasolina o los suministros básicos. Hay formaciones políticas a las que le gusta más una protesta que a un tonto un lápiz.

La imagen de la semana. Un pobre

Este sábado, en Madrid, en la plaza de Castilla, había un pobre reconocible por la mente del portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio. Por la acera, haciendo fotos, íbamos gente en riesgo de pobreza pasando desapercibidos para los ojos de Enrique.