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Los comentarios: a la caza de la cancelación de lo más pintado

Francisco Herrero

Lunes, 1 de marzo. Me huele

Va siendo una tradición que los lunes hable de olores. Hace un mes me llamaba la atención la noticia de que el aroma rural va a ser patrimonio sensorial en Francia. Hoy me sorprende una nota de la agencia EFE sobre la propuesta de pena de nueve meses de cárcel, suspensión de empleo, cargo público y derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena para una agente de la Guardia Civil por dejar escrito, en referencia a un superior: “Cada vez que se ha mostrado como instructor, lo ha hecho de forma descuidada y poco aseada, con mal olor y un cerco de sudor bastante desagradable bajo ambos brazos, manchando así toda la uniformidad de este cuerpo y en detrimento de la misma con un fétido olor, siendo bastante desagradable para la pulcra encartada”.

Un brillante comentario que en cualquier empresa serviría para echarse unas risas y, quizás, provocar la mejora en la higiene del compañero, en la benemérita, cuerpo sujeto al derecho militar, es un delito de injurias. La defensa del demandante pide a la agente, además, una indemnización de quince mil euros en concepto de daños morales. El honor del Varón Dandy debe estar limpio de toda mácula y afianzado por lamparones naturales procedentes de secreciones ordinarias.

Martes, 2 de marzo. Luchar

Mila Ximénez ha vuelto a Sálvame. Los rumores sobre su salud se multiplicaban y hoy ha tenido la oportunidad de desembuchar en su programa. Yo no lo he visto, pero al parecer ha relatado la dureza de los tratamientos contra el cáncer y ha llegado a confesar que en un par de semanas decidirá si seguir la cura o renunciar para esperar el fin, llegue cuando llegue.

Leo al periodista Álvaro Roldán criticar, desde el respeto, las declaraciones: “Al igual que pudo ser un ejemplo de muchos antes, ahora también puede transmitir ese miedo/cansancio y hacer que tiren la toalla. Hay que reconocer que son personajes públicos seguidos por millones y que pueden dejarse llevar por el ejemplo. Por eso me parece peligroso”. No es el único por las redes con ese discurso. Si eres una celebridad, has de ser modelo, un modelo acotado a un perfil que se ciña a lo socialmente correcto. En el caso del cáncer, hay que luchar. Luchar siempre y a todas horas. No se permite la claudicación ni aunque sepas que la enfermedad es terminal. Siempre hay que morir con un chute farmacológico, en vez de por un apagado natural de quien asume que su existencia llega al término. Con sinceridad, necesitando en ambos casos cuidados paliativos, me parece un final más honesto el segundo que el primero.

Miércoles, 3 de marzo. Muy cutre

Por si hay una pregunta en el aire, por si hay alguna duda sobre mí, hoy quiero confesarme. Leo desde el anonimato el agregador de noticias Menéame. Hoy ha salido en portada el enésimo artículo sobre los accidentes de los tractores. A mí, lo que me interesa de esos reportajes, más que el texto, son los comentarios. Nunca defraudan.

“La mayoría de personas que usan los [tractores] viejos son gente que trabaja todavía como en los cincuenta, no tienen un negocio, son más bien tareas de casa. Muy cutre. La solución sería prohibirlos, ya que su labor tampoco es relevante para la economía”, dice un entendido entre otras observaciones más o menos pertinentes. Yo también sé salirme del tiesto: aquí tenemos al típico consumidor que quiere productos que se ciñan a lo sanitariamente correcto y que sean baratos, muy baratos. Los bancales de ladera, sobran. Las pequeñas explotaciones, sobran. Lo que no sea modernidad tecnológica, hay que prohibirlo. Eso sí, luego querrá hacer turismo rural y comer productos artesanales de la tierra. Y se quejará de que el abandono del territorio favorece algunas tragedias como los incendios.

Jueves, 4 de marzo. El valedor

El discurso de Teruel Existe es traicionero. El movimiento destaca hoy, de forma triunfal, que se va construir un apartadero para mercancías en la estación de ferrocarril de Cella. Ellos lo pidieron y ellos lo han conseguido. Hoy sugieren también que los tres millones y medio de euros que se va a embolsar Telefónica para expandir la banda ancha en la provincia se han adjudicado por la presión del movimiento. Ellos han empujado y ellos lo han conseguido para Teruel y unas cuantas provincias más.

Al final, cualquier actuación que se lleve a cabo en la España holgada llegará porque la haya pedido Teruel Existe, con una idea global detrás o por un mero capricho coyuntural. Y si alza la voz por una reivindicación y no llega a calar, por la razón que sea, ya tiene motivo para culpabilizar a la Administración por abandono. He comenzado calificando el discurso de traicionero, pero no sé si debería cambiarlo por perverso.

Hay quien pide en estos momentos que la ciudad de Granada tenga una calle dedicada a Teruel porque Teruel Existe es el valedor de ciertas reivindicaciones ferroviarias de la provincia andaluza. Granaínos, granaínas, yo no jugaría con esas patochás, que no creo que se conformen con menos de una avenida principal.

Viernes, 5 de marzo. El calor del amor

Paul Vidal de La Blache fue un geógrafo francés que produjo sus obras principales a finales del siglo XIX. Digamos que, tras la debacle gala ante el poder arrollador prusiano en 1871, nuestro país vecino del norte necesitaba reafirmarse y Paul encontró el motivo central del nacionalismo gabacho: si la idea que el pueblo alemán tenía sobre Alemania se basaba en un concepto étnico, la idea que debería de unir al pueblo francés era la bondad de su tierra y el placer de vivir en ella. Me da que ese nacionalismo de apego al terruño todavía existe en Francia.

¿Qué nos une en España? Las restricciones de este año han destapado nuestro leitmotiv, eso que nos vincula y nos crea sentimiento de pertenencia: el jolgorio, la alegría y el calor del amor en un bar. Al final, esto consiste en que te acabes creyendo que vives en el mejor lugar de la Tierra.

Sábado, 6 de marzo.Soledad

Me entero con muchos días de retraso que Japón se ha inventado un Ministerio contra la Soledad para reducir la tasa de suicidios, que está que se sale desde que llegó el coronavirus. Bueno, el titular es así como muy llamativo pero lo que ha hecho el gobierno nipón es crear como una especie de alto comisionado dependiente del ministro para la Promoción del Dinamismo de la Ciudadanía, o algo así. Vamos, que si el ministro contra la Soledad japonés soluciona una décima parte de lo que arregla algún comisionado de aquí, local, habrá logrado un gran éxito.

Domingo, 7 de marzo. Gainsbourg

Esta semana se ha conmemorado el trigésimo aniversario de la muerte de Serge Gainsbourg y hoy voy a escuchar todos sus éxitos. Su hija Charlotte, con la que grabó la canción Lemon Incest cuando ella era solo una adolescente (y el título lo dice todo), ha llegado a asegurar que hoy en día su padre estaría cancelado día sí y día también.

La carrera de escándalo de Serge comenzó, quizás, a mitad de los sesenta haciendo cantar a una jovenzuela e inocente France Gall algo así como que le encantaban las piruletas de anís y que cuando se las metía en la boca se sentía en el paraíso. Más tarde hizo susurrar y gemir tanto a Brigitte Bardot como a su esposa Jane Birkin en Je t’aime… moi non plus. Ya casi en los ochenta hizo una versión de La Marsellesa a ritmo reggae. No quiero pensar qué pasaría aquí y ahora si alguien se atreviera a hacer algo así con nuestra Marcha Real.

La imagen de la semana / La memoria

La nota de prensa de Adif sobre el apartadero ferroviario para mercancías en Cella asegura que la obra “permitirá conectar la infraestructura con el polígono de Platea, creando así un nuevo polo estratégico”. Haciendo memoria me ha venido esta foto de mi colega Millán publicada en la portada de Diario de Teruel del 27 de agosto pasado. No tengo nada que añadir.