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No hay color No hay color

No hay color

La transversalidad de Caye, Nesi, Yoli y otras chicas del montón
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Francisco Herrero

Lunes, 29 de noviembre. Y punto


¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre! A mitad de marzo se supo que una sentencia reconocía que José María Íñigo murió por el amianto presente en los estudios de Televisión Española en Prado del Rey y que, por lo tanto, había sido a causa de enfermedad profesional. Hoy hemos sabido que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid revoca aquella sentencia. El presentador se murió porque se tenía que morir. Y punto.

Martes, 30 de noviembre.Zara


Me despierto con la noticia de que Marta Ortega será la nueva presidenta de Inditex, la casa madre del Zara. La bolsa recibe la buena nueva con una caída en la cotización del valor de más del 5%. La cuestión es si es porque las finanzas son machistas o porque dudan de las capacidades de la hija de Amancio Ortega. La calle lo tiene claro: Marta estará en la cúpula de Inditex por ser la hija de quien es. Yo no estoy tan seguro.

Magdalena Andersson volvió a ser elegida ayer primera ministra de Suecia. Es la primera mujer que ha logrado el cargo en el igualitario país nórdico. No lo tendrá fácil. La semana pasada ya fue proclamada presidenta del Gobierno. A las pocas horas se vio obligada a dimitir porque el parlamento aprobó unos presupuestos elaborados por la oposición de derechas con los que ella tendría que manejarse. Vamos, más o menos lo que le pasó a Pedro Sánchez tras la moción de censura. Los Verdes suecos, aliados de la líder socialdemócrata, se negaron en rotundo y Magdalena no tuvo más remedio que renunciar. Ahora vuelve a intentarlo. Son las cosas de los endemoniados pactos suecos a cualquier banda, donde la ultraderecha casi siempre se queda al margen.


Miércoles, 1 de diciembre. Alcalde de Palencia


Espinosa de Villagonzalo, un pueblo de la provincia de Palencia, está viviendo estos días el verdadero drama de la despoblación. Pedro José Muñoz, el alcalde, ha iniciado un expediente para dar de baja del padrón a 44 personas, de un total de 168. Dicen que lo de la despoblación es un problema lento pero seguro, excepto en Espinosa de Villagonzalo, donde de un día para otro perderán casi el 25% del vecindario.

La respuesta a este extraño expediente podría ser “perras o perras”. Uno de los vecinos nominados, según recoge EFE, asegura que el alcalde quiere quitarse del medio a las personas que le estorban por estar en contra de la construcción de macrogranjas en el municipio. Supongo que el alcalde ha valorado las perricas para las arcas municipales que suponen una cuarentena de registros gracias a las transferencias ordinarias frente a los ingresos por las instalaciones agroindustriales y ha pensado: “No hay color”. ¿Serán estas inversiones de relumbrón la manera de hacer una limpia en los irreales padrones de la España rural?

Jueves, 2 de diciembre. Nos apegamos


Si los de Bilbao nacen donde quieren, los de Utrillas también. ¿Que la hinchada del Valencia se ha cansado de la propiedad del equipo y pide que lo vendan? Pues nos apegamos. El Frente Minero se ha sumado a la reivindicación de la peña Patá i Avant y se ha manifestado con la afición valencianista frente al ayuntamiento utrillense a primera hora de la tarde.

Viernes, 3 de diciembre. Luces


Cae en mis manos el ejemplar de hoy de Las Provincias. Nada más abrirlo me leo la columna de Ramón Palomar, que va de lo mortecina que es la actual iluminaria nocturna de Valencia, “lo cual fertiliza una imagen cutre de nuestras calles y avenidas”. Ramón echa de menos la ciudad de la luz de Rita Barberá, desdeñando el mérito del concejal Juan Vicente Jurado, primero valencianista y luego reconvertido en fiel pepero, imperecedero delegado del área de Alumbrado y Fuentes Ornamentales. Rita y Juanvi nos obligaron a llevar gafas de sol a medianoche para no perecer de un furibundo ataque lumínico. Lo cierto es que hoy en día se llega a intuir alguna estrella en el cielo de la capital valenciana. Pero a Ramón le parece mal: “Valencia destila una tristeza que solo alegraría al conde Drácula”. Desde que instalaron bombillas led cuasiblanquecinas, ya nada es como antes. Al final, tendré que dar la razón a Ramón.

Paso páginas y llego a la columna del escritor Miquel Nadal. Miquel afirma desconocer el vínculo de las bolas decorativas navideñas con las fiestas que se avecinan. Chico, no sé. El espumillón plástico y las esferas chillonas han sido tendencia en mi casa desde los ochenta. El caso es que el Ayuntamiento de Valencia ha instalado unos ejemplares gigantescos, iluminados al gusto de Ramón, enfrente del balcón consistorial. Pasé el otro día por allí y, de lejos, me parecieron un par de mamellas. Y eso sí que no tiene nada que ver con la Navidad. Bueno, si invitan a Sabrina a un especial de Televisión Española, igual sí. Miquel aboga por llenar la ciudad de figurillas y belenes, como hacen en Arlés, “en la laica Francia”.

Sábado, 4 de diciembre. Transversalidad


Escribía ayer María José Pou en Las Provincias sobre la transversalidad en la política. Me cae bien María José. Fue mi profesora de redacción periodística en primero de la carrera y, tras un exitoso expediente de sobresalientes en su asignatura durante todo el curso, no le tembló el pulso para suspenderme por escribir en el examen final “sobretodo”. Así, junto.

A lo que iba yo, a lo de la transversalidad. “Transversalidad sería una plataforma que uniera a Cayetana Álvarez de Toledo, Inés Arrimadas y a la propia Yolanda Díaz”, dice María José, apostillando que lo de “Oltra, Colau y Díaz no es ni centrismo ni transversalidad”.

A ver. ¿Votarías a una plataforma formada por Caye, Nesi, Yoli y otras chicas del montón? A mí me costaría. Debe ser que soy algo rarito. Según el alcalde de Alcañiz, Ignacio Urquizu, Yolanda no entiende lo que es la transversalidad, que según él es “pactar políticas de largo alcance, pero eso no significa que las ideologías hayan desaparecido”. El senador de Teruel Existe, Joaquín Egea, opina que Ignacio anda algo perdido con lo que encarna la transversalidad, adjuntando una captura de la Wikipedia y reclamando que la agrupación de electores es la transversalidad. La transversalidad de Caye, Nesi, Yoli y otras chicas del montón.

Domingo, 5 de diciembre. Chica intrépida


Quienes han visitado Nueva York en los últimos años y se han dejado seducir por los destellos de Wall Street habrán visto que frente al famoso toro de los mercados, a escasos metros, hay una pequeña estatua de una niña desafiante. La figura es una iniciativa de la entidad financiera State Street y pretende escenificar la lucha de género y el compromiso del banco con la igualdad. Aunque lo que realmente promociona es un fondo de inversión formado por empresas comprometidas con la diversidad de género.

Pues resulta que la autora también quiere sacar tajada y, aparte de vender copias de la obra desde 2019, va a lanzar unos NFT, el nuevo engañabobos en el mundo del arte, basados en la chica intrépida. Nueva York decidirá en breve si el tiempo ha llegado a su fin para este anuncio encubierto. Tenía licencia para permanecer en las calles de la ciudad durante cinco años. Ya han pasado. State Street quiere mantener la figura diez años más. Quién sabe si estamos ante el nuevo toro de Osborne.

Corazón vacío


Retomando la columna del viernes de Miquel Nadal en Las Provincias, el autor reivindica que no sirve de nada inundar la ciudad con bombillas si tu corazón está vacío. Miquel concluye que la Navidad luce gracias a la gente, “aunque el Ayuntamiento no hubiera colocado una bombilla”. Todos los años sale los mismos debates sobre la cantidad de iluminación navideña o sobre el buen o mal gusto de los diseños. A veces no merece la pena gastar tiempo en decisiones estúpidas. Por eso llevamos años y años en Aguatón con las mismas luces humildes. La explosión de luz y color solo refleja, la mayor parte de las veces, un corazón vacío.