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Chema López Juderías

La portada del viernes de este periódico no tenía ninguna imagen ilustrativa. Era simplemente una cifra (229) repetida tres veces y contextualizada con unas breves frases.

229 son los habitantes de Perales del Alfambra y 229 es el número de personas que han muerto y que ya no están con nosotros por culpa de un virus que apareció sin mucho ruido allá por el mes de febrero y que ha puesto nuestra vida, nuestra sociedad y nuestra economía patas arriba.

Reconozco que los periodistas -y supongo que también la sociedad en general- hemos perdido la perspectiva de lo que está pasando.

Un día tras otro, desde el pasado febrero, hablamos de número de contagios, de fallecidos o de enfermos recuperados con una naturalidad que a veces asusta.

Aplaudimos cuando la curva baja y nos resignamos cuando las cifras se disparan.

Salvo que el coronavirus haya afectado gravemente a alguien de tu entorno, tendemos a desnaturalizar lo que está pasando, reduciendo este drama a una mera estadística.

Y por eso consideramos oportuno publicar el viernes una portada sencilla, sin fotos ni ilustraciones, solo con cifras y letras para hacer -nosotros los primeros- una reflexión sobre el Covid-19 y su impacto.

Los 229 muertos por la pandemia en Teruel equivalen a todos los habitantes de un pueblo, que ha desaparecido en nueve meses. Y lo peor es que la cifra no se va a quedar aquí.

Ojalá que esa portada haya servido para ayudar a la reflexión en torno al drama. Ojalá sirva para que unos pocos, o unos muchos, le demos durante unos minutos al botón de pausa de nuestras aceleradas vidas y seamos capaces de entender lo que estamos viviendo.

Hay muertos, contagiados e ingresados en las UCI; hay asintomáticos y recuperados, pero ninguno de ellos es un simple número. Detrás de cada cifra hay un nombre y un apellido, una familia y un entorno que sufre y que soporta como puede los mazazos que cada día nos da el odioso Covid-19.

El viernes llegamos a 229 y serán más, esa es la realidad. Una realidad palmaria con la que tenemos que convivir, pero que no nos puede dejar indiferentes. 229 es solo una cifra, pero detrás de ella estamos todos nosotros.