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Chema López Juderías

Debemos reconocer que, para algunas cosas, la provincia de Teruel es milagrosa. El empecinamiento, el trabajo y la solvencia de ciertas personas sostiene proyectos que colocan a esta tierra en la vanguardia cultural o social. Y uno de esos proyectos se llama Turia, una revista cultural que llega a las librerías cada trimestre desde hace 38 años, con 500 páginas repletas de contenidos relacionados con las letras.

Lo mismo te ofrece un adelanto de la nueva novela de Jonathan Coe, que un artículo de Carlos Zanón o un especial dedicado al llorado Rafael Chirbes. Lo mismo te abre los ojos sobre Zbigniew Herbert, que te revisa a Antonio Machado.  Lo mismo  te encuentras un artículo sobre la Falange, los maquis y la situación política y social en la provincia después de la Guerra Civil, que te sorprende con un sesudo texto sobre la figura del músico, poeta y narrador Sergio Algora, miembro del inolvidable El Niño Gusano.

Manuel Vilas, Mercedes Cebrián, Luis Antonio de Villena, César Antonio Molina, Jorge Volpi, Soledad Puértolas... podría poner aquí cientos y cientos de referentes literarios que han escrito textos para Turia, para una revista cultural que se hace en Teruel y que es un referente.

Y no lo digo yo. Este viernes, en este periódico, José María Ridao, que es director adjunto de El País, decía en una entrevista: “Turia se ha convertido en una de las publicaciones culturales de referencia en España. Pero no sólo por su longevidad, que constituye una verdadera proeza, sino también, y sobre todo, por el extraordinario rigor de sus contenidos y la pluralidad que acoge en sus páginas”.

Añadía Ridao sobre el futuro tras el Covid: “En realidad, todo depende de la determinación con la que hagamos frente a las dificultades, y la revista Turia y su director,    Raúl Maicas, me parecen un ejemplo de la voluntad de retomar los proyectos en el punto exacto en el que la pandemia obligó a abandonarlos”.

En estos tiempos inciertos, no está de más que miremos hacia los proyectos de casa y los blindemos ante el futuro. Porque estas cosas nos colocan en el mapa y nos hacen referentes. Y eso hay que reconocérselo a las personas que hacen estos pequeños milagros.