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Nuria Andrés

“El mundo no es un lugar seguro”, me dijo un astrofísico del Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma mientras relataba la inmensa cantidad de meteoritos que podrían un día colisionar contra la Tierra y hacernos desaparecer en una milésima de segundo. 

Y yo, molesta porque una persona se atreviera a desafiar mi deseo de ser joven eternamente como en esa canción de Pol 3.14, me empeñé en recitar todas las (absurdas) maneras que existen de evitar ese desastre. En boca de ese astrofísico, qué fácil parecía esfumarse y que difícil me resultó darme cuenta de que todos nuestros proyectos, viajes e ilusiones nunca dependerían de nosotros. 

A finales de marzo, cuando me lamentaba de que un virus hubiera puesto mi vida del revés, cuando me preguntaba por qué no iba a poder ir a ese concierto que llevaba tanto tiempo esperando y por qué tenía que cancelar ese billete de avión, recordé esas palabras en lo alto del Roque de Los Muchachos y me di cuenta que en este mundo hoy estamos aquí y mañana no lo sabemos. 

Ahora, en plena segunda ola de Coronavirus, después de que los sanitarios volvieran a pedir auxilio y después de más de cuarenta mil fallecidos en España, la gente enloquece por el plan del Gobierno que propone que solo seis personas podrán reunirse en Navidad. 

“No hemos podido salvar estas fechas”, se lamentaban algunos políticos y yo me preguntaba cuándo el objetivo había dejado de ser salvar vidas para salvar festividades. Esta Navidad no va a ser una cualquiera, estamos hablando de la que podría ser la última fiesta para muchas personas y, teniendo en cuenta que hemos estado de nuevo al borde del colapso, no poder celebrar estas fechas es algo que deberíamos afrontar con la mayor serenidad posible. 

Nadie nos aseguró nunca que nuestra vida iba a ser como la conocíamos el año pasado ni que en el mundo no hubiera nada capaz de rompernos el tablero en un instante.  Y ahora, ante la espera de que llegue la “No Navidad” o la “Media Navidad” o cómo lo quieran llamar, ya hay gente maquinando cómo esquivar estas restricciones. Lo que me hace pensar que tan necesaria es la vacuna para frenar la Covid como la vacuna para que la gente se de cuenta de que el mundo no es un lugar seguro.