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Relaciones tóxicas: ¿esconden una violencia real? Relaciones tóxicas: ¿esconden una violencia real?

Relaciones tóxicas: ¿esconden una violencia real?

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Por Nuria Latorre Latorre

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de Psicara abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. El artículo de hoy va a tratar cómo, en ocasiones, cuando etiquetamos a una relación como tóxica lo que se esconde detrás es algo que puede ser preocupante.

El término de relación tóxica lleva unos años en auge y es utilizado para denominar una relación de pareja en la que hay un malestar por una de las partes o por ambas. Lo que caracteriza a este tipo de relaciones interpersonales es que en muchas ocasiones no se rompen debido a la baja conciencia de estar sufriendo, en algunos casos puede ser por una dependencia emocional, por no querer ver la realidad de la situación, prestar atención a los pocos buenos momentos compartidos, o incluso por miedo a la soledad, abandono, a la incertidumbre, etc. El concepto de relación tóxica es muy utilizado, sobre todo entre la población joven, hasta el punto que ya se escucha también el calificativo de “ser una persona tóxica”, pero ¿qué implica realmente esta “toxicidad”?

Si buscamos en internet “¿cómo saber si estoy en una relación tóxica?” o “señales de una relación tóxica”, en general se describe como conductas de control y celos, conflictos constantes, manipulación, chantajes o crítica hacia las amistades de la otra persona, entre otras. Sin embargo, si miramos de cerca estas señales, ¿qué es lo que implican realmente?

Conductas de celos y control: las podemos ver cuando preguntan con quién hemos estado y dónde, también si hay un enfado después de hablar o tener contacto con otras personas externas a la pareja, cuando nos piden leer las conversaciones de Whatsapp o de alguna red social, lo cual en ocasiones se esconde bajo un “si me quieres realmente y no tienes nada que ocultarme, que más te da enseñarme las conversaciones”, etc.

Conflictos constantes: en los malentendidos o disconformidades no existe un punto medio en el que ambos pueden “dar el brazo a torcer” y llegar a puntos intermedios, sino que uno/a de los dos tiene que tener la razón, hay mucha culpabilización “esto ha ocurrido porque tú lo has permitido”, además se suelen recordar los errores que se cometieron en el pasado de forma reiterada, hay comparaciones, no hay respeto en la comunicación, etc.

Manipulación y chantajes: cuando se hace sentir culpable a la pareja o se le amenaza “si te vas por ahí esta noche que quería estar contigo, no sé si merece la pena lo nuestro”, “si haces eso, puede que te deje” o “me pongo agresivo/a porque me haces serlo”.

En estas situaciones también puede aparecer el famoso gaslighting o luz de gas​​, es decir, cuando se hace dudar a la otra persona de cosas que ha dicho o hecho “te lo estás inventando, yo nunca he dicho eso” o “estás delirando, eso nunca ha pasado”.

Crítica hacia amistades: lo que acaba desencadenando un aislamiento de las amistades y familia, lo cual produce una mayor dependencia emocional y hace más difícil que esa relación pueda romperse.

Se suele decir que estar en una relación tóxica es el inicio de una relación de violencia, pero, tal y como se puede ver en las descripciones anteriores, ya se está ejerciendo una violencia psicológica y/o emocional, en ocasiones también económica si la manipulación y chantaje están relacionados con aspectos económicos.

Las palabras que utilizamos en nuestro día a día pueden determinar la percepción que tenemos sobre las cosas, un ejemplo sería cuando nos ha ocurrido algo y al comunicarlo a la otra persona nos contesta diciendo que “no es para tanto”, en este caso es probable que nos sintamos invalidados/as y creamos que lo que ha ocurrido no tiene importancia.

Sin embargo, si la respuesta de la otra persona que nos escucha transmite interés por lo que nos ha ocurrido “entiendo que te sientas así”, la forma de sentirnos será diferente. 

Todo ello son simplemente palabras, pero pueden tener un gran poder sobre la manera en la que percibimos ciertos acontecimientos. Por ello, volviendo al tema de las relaciones tóxicas, puede que utilizar este término en lugar de relaciones de violencia nos haga minimizar lo que está ocurriendo, ya que si creemos que una relación tóxica solo es el inicio hasta llegar a una relación de violencia y no somos conscientes de que ya se está sufriendo una violencia, puede que no le demos importancia y seamos incapaces de reconocer el sufrimiento que estamos vivenciando en la pareja.

Por tanto, utilicemos el término que utilicemos, hay que fijarse en lo que está ocurriendo realmente, en cómo nos estamos sintiendo y en si merecemos ese tipo de trato.

El amor no puede ser algo por lo que estar constantemente planteándonos si somos suficientes o que nos haga dudar de nuestras capacidades, y tampoco algo que nos mantenga en un malestar constante. Porque en el amor no todo vale.