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Imagen clásica de Carmen Martín Gaite

Carmen Martín Gaite, los Torán y Teruel

Serafín Aldecoa

En una entrega anterior escribíamos sobre la visita, breve por cierto, a Teruel en 1922  de dos escritores destacados del panorama intelectual de los años veinte en España como eran el filósofo José Ortega y Gasset y el literato Pío Baroja. Este viaje lo calificábamos como sorprendente pues normalmente no se solían -ni suelen- prodigarse por estas tierras los autores consagrados de la literatura y del pensamiento español. 

En esta estancia por la ciudad, más turística que otra cosa, actuó como cicerone José Torán de la Rad (el de la fuente) que les guió por las calles céntricas de la capital y en este trayecto ambos personajes contemplaron y opinaron sobre la arquitectura de sus construcciones y sobre el urbanismo. Todo ello lo sabemos gracias a una desparpajosa crónica periodística que publicó en "La Provincia" el propio Torán. 

Tras el casamiento de Torán de la Rad en Madrid con Consuelo Peláez Guerra, uno de los hijos de la pareja, José Torán Peláez, seguirá la trayectoria familiar y realizará los estudios de ingeniería de caminos, canales y puertos (así se llamaba la carrera entonces y supongo que ahora) en Madrid donde residía habitualmente.

Con el discurrir del tiempo, Torán Peláez se convirtió en un ingeniero de prestigio internacional especializado en la construcción de presas y pantanos. Primeramente creó su propia empresa Construcciones Civiles SA (COVILES) con la que acometió importantes proyectos hidráulicos como acabar la presa de El Vado (Guadalajara),  el embalse del Cenajo (Murcia), el túnel de Zadorra ... relacionados la mayoría con la fiebre hidráulica de la época franquista que coincidió en gran medida con su casamiento en 1950 con Leonor. Ahora bien,  los proyectos más interesantes y de mayor envergadura los realizó en la lejana Mesopotamia, actual Irak, donde recibió el encargo de poner en regadío la tierras próximas al río Éufrates, instalándose en Bagdad en 1965. A ellos hay que sumar sus trabajos en China entonces liderada por Mao Tse Tung y en los que no Por otra parte, una de las actividades menos conocidas de Torán Peláez fue la de mecenazgo cultural, acorde por otra parte con la calificación que le hicieron algunos como "ingeniero-artista" ya que contaba con una serie de asesores literarios y artísticos (Juan Benet, Carmen Martín Gaite, Sánchez Ferlosio, Jaime Valle-Inclán...) para los que fue un verdadero benefactor que, junto a otros autores, acudían a las tertulias literarias en su chalet de la calle Valdivia 27, donde inició sus pasos literarios con el libro "Mirador 1970".

Pese a  toda esta vida profesional tan agitada, Torán Peláez reconocía su vinculación con Teruel cuando afirmaba: "Mi bisabuelo, alcalde, terminó el Ayuntamiento y la Plaza del Torico. Mi padre, también alcalde, trajo aguas, escalinata y viaducto, además de arruinar a mi abuela por pavimentar con adoquines algunas calles de la capital..." El contenido de estas afirmaciones habría que relativizarlo y matizarlo  pero demuestran que su autor se sentía unido en sus raíces a Teruel. 

Seguramente esta fue una de las motivaciones que le llevó a realizar una actividad más de mecenas con la escritora Carmen Martín Gaite, quien actuó también como correctora de estilo de Torán Peláez. La reconocida literata, a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, se encontraba en una situación económica difícil por lo que le pidió que si "le podía dar algún trabajo que no fuera muy aburrido" a cambio, claro, de una compensación económica . 

Es así como en septiembre de 1964 Carmen llega a Teruel por vía férrea para realizar un trabajo de investigación que tituló "Los Torán" y que hace unos años reprodujo la revista "Turia". Se instala en el llamado actualmente hotel Reina Cristina desde donde, inicia la redacción de su trabajo "con el balcón abierto, echando de vez en cuando una mirada a las ventanas también abiertas e iluminadas y ya familiares del Cuartel de la Guardia Civil que está ahí enfrente (el primer edificio que divisé desde el tren nada más llegar juntamente con el del Seminario) y a través de cuyas rejas se vislumbran las figuras de varios números de la benemérita que están jugando al billar; mirando más abajo las luces escuálidas que bordean la vía del tren, un poco antes de su llegada a la estación, aquella llegada tan suspirada por Don Domingo Gascón y Guimbao..." 

Martín Gaite, en su estudio,  remonta los orígenes y la presencia de los Torán en Teruel a los disturbios ocasionados por la implantación de la Inquisición en la ciudad en tiempos de los Reyes Católicos y realiza un seguimiento de la descendencia familiar a lo largo de los siglos, destacando que la mujer que inició el enriquecimiento familiar fue Joaquina Herreras, casada con un Torán, de ahí el apodo de "La Torana". 

Según la versión oral que recogió Martín Gaite de un turolense, esta mujer, "una moza montaraz y casi legendaria con sus alpargatas y su faja, desafiando a pie las inclemencias del tiempo, las guerrillas y los embarazos consecutivos, fuerte e impávida, arreando sus mulas", se dedicó al transporte y comercio del aceite de oliva del Bajo Aragón que traía y vendía en Teruel. Todo ello ocurría en torno a la tercera guerra carlista (1874) y en las ganancias de este floreciente negocio  estaría en el origen de la fortuna de los Torán que luego incrementarían con la diversificación de sus inversiones: harineras, banca, aguas... 

Carmen concluyó su obra de encargo sobre la familia de los Torán y pese a los datos que recoge en ella, es difícil elaborar el árbol genealógico de esta estirpe vinculada a la burguesía turolense y entrelazada con otra como es la de los Garzarán.