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La placa de Epifanio Abad en la plaza Goya

El homenaje de Teruel a Goya en su Centenario

Serafín Aldecoa

Se cumple este año el 275 aniversario del nacimiento (1776) en la localidad zaragozana de Fuendetodos del pintor aragonés más universal  que lleva el nombre de Francisco de Goya y Lucientes. Ante tal evento se espera que las autoridades aragonesas programen una serie de actividades que, como siempre, tendrán lugar casi exclusivamente en Zaragoza mientras que los que no seamos zaragozanos, tendremos que desplazarnos a la gran ciudad, si queremos algo.

Se pretende que la capital aragonesa se convierta en un referente internacional de Goya, aunque hasta ahora el anhelado proyecto denominado Espacio Goya se ha atascado, y no se haya realizado más que algún concurso de obras.  La historiadora de Arte Elena Marcén Guillén, en la revista Artigrama nº 25 del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza,  hablaba ya en 2010, del  “dilatado proceso de puesta en marcha” del Espacio Goya que, por supuesto, no se ha concluido y de “una acumulación de desencuentros, aplazamientos e intentos de crear en Aragón un centro de referencia en la investigación y difusión de la figura de Francisco de Goya”. Vamos, que el asunto va para largo si es que llega a un final satisfactorio después de décadas. 

Con el Espacio Goya, se pretendía -o se pretende porque la idea no parece descartada- crear un centro de difusión y de investigación sobre el pintor junto a un lugar museístico donde  exponer de forma conjunta y monográfica un buen número obras del pintor de Fuendetodos que actualmente se encuentran dispersas en diferentes colecciones como Ibercaja, Museo Provincial, Museo Camón Aznar... Sería una forma de “rivalizar”, si ello se puede conseguir, con el Museo del Prado que posee las joyas más cotizadas del sordo de Fuendetodos. Todo ello, evidentemente, enfocado a atraer turistas a la capital zaragozana, como todo que se hace en esta tierra. Veremos.

El pintor aragonés, como Antonio Machado o Manuel Azaña,  falleció en Francia, concretamente en la ciudad de Burdeos en 1828, así que, cien años más tarde la ciudad  de Teruel, al igual que otras de España, se planteó dedicarle un homenaje con la programación de una serie de  unos actos pero como paso previo había que constituir una Junta local pues desde enero de 1927 ya funcionaban en Aragón varias de ellas en Alagón, Calatayud, Huesca... e incluso en Burdeos. En Teruel, después de un artículo crítico aparecido en la prensa, ese mismo mes se constituyó una Junta local en la que estaban representadas las fuerzas vivas de la ciudad, incluida la iglesia representada por el inefable y omnipresente deán Buj y presidida por el alcalde primorriverista Andrés de Vargas Machuca.

Los acuerdos de esta Comisión reunida en el mes de marzo de 1928, cuando faltaba más de un año para la celebración del homenaje,  fueron los siguientes:

*Dar el nombre de Goya a la Plaza de la Diputación. La denominación de la plaza se debía a que entonces se encontraba ubicada ahí dicha institución pero el inmueble fue destruido durante el conflicto armado. En el solar que quedó se levantó el actual colegio de las Terciarias.

* Adquirir y colocar en la Alcaldía un retrato del “inmortal pintor hecho por el pensionado de esta Excelentísima Diputación Luis Berdejo Elipe”, un cuadro del que no sabemos si se concluyó y si fue así, desconocemos su paradero pero pensamos que, como otras cosas en esta ciudad, “se lo llevó la guerra”. Berdejo era entonces un joven pintor con una carrera prometedora.

* Que la lápida que ha de llevar el nombre de plaza de Goya sea hecha por el artista turolense Epifanio Abad.

* Que el acto de descubrimiento de la lápida se verifique oficialmente, invitando a las entidades y corporaciones, el 16 de próximo mes abril.

Además, la Junta designaría más adelante a la “señorita” que iba a acudir a la corrida goyesca de toros en Zaragoza en representación de la ciudad de Teruel pero que al final fueron dos las “señoritas”: Rosita Sabino por parte de la capital y Joaquina Vidal en nombre de la provincia.  

Lo de designar “señoritas” (actualmente serían los que se denominan “reinas y damas”) de representación y ornato, vestidas con el traje regional la mayoría de las veces, era costumbre común y habitual en esta época para los eventos destacados, pero sorprende que no se programase ninguna actividad de carácter cultural (conferencia, exposición...) para explicar y difundir entre los turolenses la figura y la obra de Goya y se centrase todo en el homenaje en unos actos representativos y protocolarios como colocar un cuadro o una placa independientemente de  que los dos autores, Berdejo y Abad, eran turolenses.

Como era habitual en esos años, la placa estuvo previamente expuesta en los escaparates del comerciante Florencio López, dueño de Tejidos El Torico, en la plaza del mismo nombre, para que fuese contemplada por los turolenses y dieran su visto bueno a la labor artística de Epifanio Abad.

Se ve que no había muchas ganas del homenaje entre las autoridades primorriveristas que hacían gala de su aragonesismo, porque Goya era un personaje que no encajaba en la mentalidad conservadora de esta personalidades y porque, finalmente, el acto principal de la colocación de la placa en la plaza Goya se retrasó en el tiempo y se trasladó al 7 de junio, día de Corpus Cristi, después de la procesión. La Iglesia puso su última palabra.