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Raquel Fuertes

“Por un poco de tu amor, por un trozo de tu vida”. Pues sí, las horas de teletrabajo no solo se llenan con llamadas, reuniones virtuales y webminars. A veces son tantas las horas de soledad que una acaba sin saber cómo ni por qué con una playlist de Julio Iglesias que incluye algunos de sus más conocidos hits de ayer y otras perlas como “Por un poco de tu amor”, solo para oyentes avanzados, categoría en la que (al menos antes de la pandemia) yo no me incluía. Después de esto ya no pongo la mano en el fuego por nada. Ni por nadie. Ni por mí.

“Por un beso nada más, por un roce de tu boca”. Sigue sonando la melodía hortera pero de gran efecto emocional en la semana en la que hemos ¿celebrado? San Valentín. Si el día de los enamorados no suele ser más que una excusa para guiones de pelis de tarde y hacer caja en grandes almacenes, hoteles y restaurantes (bueno, y tiendas de lencería con apabullante oferta de prendas en encaje rojo y prescindibles corazones) este año sí que se me han revuelto las entretelas al percatarme de que hace un año (sí, 2020) aún se podía salir a cenar, ir a pasar el fin de semana fuera de tu comunidad o hasta del país e, incluso, los practicantes del poliamor podían celebrar la jornada en libertad numérica sin acotar el aforo.

O sea: en realidad aún no hace un año desde que nuestra sociedad y nuestra vida personal dieran un vuelco. Por esas fechas solo huíamos de los asiáticos (qué poco tardarían en huir ellos de nosotros) porque decían algo de un virus de una ciudad china ignota que podía llegar a Europa a través de quienes viajaban desde China (y, claro, así, a ojo, es más fácil identificar a un chino que a un señor de Linares que vuelve de China), aunque no esperábamos “más de uno o dos casos”.

No hace ni un año y parece que nos han pasado tres vidas. O un tren por encima. ¿Cómo seremos cuando hablemos de esto en pasado? ¿Qué quedará de lo que fuimos y que se quedará para hacernos diferentes para siempre? Como ya nos hemos percatado de que no vamos a salir mejores, ni más fuertes, solo espero que, al final, nos quede un poco de amor.