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Cada vez más pymes optan por cobrar sin TPV para reducir costes y dependencia bancaria Cada vez más pymes optan por cobrar sin TPV para reducir costes y dependencia bancaria

Cada vez más pymes optan por cobrar sin TPV para reducir costes y dependencia bancaria

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El panorama de los pagos en los negocios pequeños está dando un giro bastante curioso. Muchos autónomos se han cansado de cargar con aparatos que fallan o de pagar cuotas fijas por un servicio que a veces ni usan, esto ha provocado que busquen formas más ágiles de recibir su dinero.

La tecnología ha avanzado tanto que hoy en día no hace falta tener un contrato pesado con un banco ni un datáfono ocupando sitio en el mostrador. Basta con un dispositivo móvil para gestionar las transacciones, algo que facilita mucho la vida a quienes trabajan moviéndose de un lado a otro o tienen locales pequeños.
 

El fin de la era del datáfono obligatorio

 

Durante años, parecía que, si querías aceptar una tarjeta en tu local, tenías que pasar por el aro de las entidades bancarias tradicionales. Te daban un aparato, te cobraban un alquiler mensual y encima tenías que lidiar con cables o problemas de conexión en el peor momento. Sin embargo, la realidad actual es muy diferente porque ha surgido la posibilidad de cobrar sin TPV en España, una alternativa que prescinde totalmente del hardware físico. 

Básicamente, consiste en usar aplicaciones o códigos QR que transforman el teléfono en una herramienta de cobro instantánea, eliminando de golpe esos costes fijos que tanto pesan a final de mes. Al quitarte de encima el aparato, también te quitas la obligación de cumplir con unos mínimos de facturación que los bancos suelen exigir para no penalizarte. 

Muchas pymes se veían atrapadas en contratos donde, si un mes vendían poco, el coste del TPV se comía parte de sus beneficios. Al elegir métodos digitales, solo pagas por lo que realmente transaccionas, una lógica mucho más justa para alguien que está empezando o que tiene un volumen de ventas irregular. 
 

¿Por qué la agilidad digital le está ganando la partida al banco?

 

La popularidad de estos sistemas no ha crecido solo por el ahorro, sino por la libertad que dan. Cuando usas plataformas modernas, la vinculación con el banco es mucho menos asfixiante. Ya no tienes que abrir una cuenta específica con condiciones leoninas para que te den el servicio de cobro. 

Ahora, puedes recibir el dinero y gestionarlo con mucha más autonomía, integrando los pagos con tu contabilidad de forma casi automática. La sencillez de enviar un enlace de pago por WhatsApp o mostrar un código en la pantalla del móvil es algo que los clientes valoran positivamente, viendo el negocio como un sitio moderno y adaptado a los tiempos.

Por otro lado, la seguridad ha dejado de ser una preocupación exclusiva de los grandes datáfonos con chip. Los sistemas que funcionan a través de la nube cuentan con capas de protección que cumplen con todas las normativas europeas, garantizando que tanto el dinero del vendedor como los datos del comprador estén a salvo. 

Es una forma de trabajar que quita miedos y agiliza las colas, pues no hay que esperar a que el aparato imprima el papelito ni a que busque cobertura. Todo sucede en el entorno digital que ya usamos para mirar el correo o las redes sociales, haciendo que el proceso sea intuitivo para cualquier perfil de usuario.
 

Sectores que han dicho adiós al hardware bancario

 

Si te fijas bien, verás que esta tendencia se está extendiendo como la pólvora en ámbitos donde la movilidad es fundamental. Los servicios profesionales, como fontaneros, electricistas o entrenadores personales, son los que más partido sacan a trabajar sin ataduras físicas. 

No tiene sentido llevar un datáfono en la faja de herramientas cuando puedes cobrar directamente desde el móvil al terminar un arreglo en casa de un cliente. Del mismo modo, las academias de formación o los centros de yoga están adoptando estas soluciones para gestionar las mensualidades de forma recurrente, evitando tener que pasar la tarjeta una por una cada mes.

Los negocios locales con espíritu joven, como pequeñas cafeterías de especialidad o tiendas de artesanía, también están liderando el cambio. Para estos emprendedores, el mostrador es un espacio sagrado que prefieren mantener limpio de cables y trastos innecesarios. 

Al usar métodos digitales, simplifican la experiencia de compra y se ahorran las llamadas eternas al servicio técnico cuando el datáfono se bloquea. Incluso en mercados o ferias al aire libre, donde la conexión eléctrica brilla por su ausencia, estos sistemas demuestran su valía al funcionar perfectamente con los datos del teléfono, asegurando que no se pierda ni una sola venta por falta de medios.
 

La transparencia como eje de la nueva economía

 

Uno de los puntos que más agradecen los autónomos es saber exactamente cuánto les van a cobrar por cada transacción sin letras pequeñas. Los contratos tradicionales suelen tener comisiones variables que dependen del tipo de tarjeta o del país de origen, lo que vuelve locos a los contables. 

En cambio, las alternativas que funcionan sin hardware suelen tener estructuras de costes mucho más planas y fáciles de entender. Sabes que, si cobras diez euros, te llega una cantidad fija y punto, sin sorpresas desagradables en el extracto bancario a mes vencido.

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